Belgrano R: una casona en venta congrega cientos de jóvenes en fiestas clandestinas

Está en La Pampa al 3100 y se alquila para eventos todos los fines de semana. La irregularidad, revelada en un informe de Telenoche, ocurre pese a las restricciones por el Covid y ante la pasividad de la Justicia y la Policía de la Ciudad.

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Una mansión en venta ubicada en La Pampa 3132, pleno Belgrano R, congrega todos los fines de semana a cientos de jóvenes en fiestas clandestinas. La irregularidad se da al margen de las restricciones vigentes por la segunda ola de coronavirus y fue revelada por un informe de Telenoche difundido en la edición de este lunes.

“Históricamente esta casona se alquila para hacer fiestas, haya pandemia o no”, le aseguró uno de los asistentes al periodista Martín Ciccioli, que se acercó al lugar el último sábado a las 2 de la mañana, a raíz de un flyer que promocionaba el evento en las redes sociales. “Se llena de gente, está buenísimo: la verdad me encanta”, festejó otro joven.

Vecinos de la zona aseguran que estos eventos se organizan desde octubre pasado, todos los viernes y sábado hasta las 9 de la mañana, pero temen hacer la denuncia por miedo a represalias de los propietarios de la vivienda, a los que definen como “gente muy especial”.

“No hay ninguna ley que saque un Gobierno que pueda estar arriba de la Constitución”, argumentaron los jóvenes ante el planteo de Cicclioli sobre la irresponsabilidad e ilegalidad de la fiesta en el marco de la pandemia. “Quizás estamos actuando mal nosotros, pero hay un boliche cada dos cuadras”, justificaron.

Otros respondieron de manera agresiva al ver las cámaras del noticiero central de El Trece y comenzaron a gritar e insultar. “Soy la hija de un abogado, no me filmes”, se escudó una joven. “Y yo soy hijo de un fiscal, así que se te va a armar quilombo”, amenazó otro.

Cerca de las 4 de la mañana tres patrulleros de la Policía de la Ciudad llegaron al lugar y empezaron a identificar a los presentes. Sin embargo, apenas media hora más tarde, los efectivos se retiraron por no contar con una orden judicial que les permitiera allanar la propiedad y la “Mansión del Covid” siguió con la fiesta, cuya entrada tiene un costo de mil pesos por persona.

Llegando a las 6 de la mañana las cámaras registraron la salida de los asistentes, la mayoría de ellos sin tapabocas, que escapaban para no ser identificados. “Fue una fuga como si salieran de la cárcel”, definió Ciccioli y concluyó a modo de reflexión: “El lujo, a veces, es vulgaridad”.

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