De cuando Villa Urquiza tenía humos de grandeza y fumaba cigarros Avanti

Entre 1902 y 1969 la fábrica ocupó dos manzanas y elaboró los célebres toscanos. En esta foto aérea inédita se puede apreciar la dimensión de acaso la mayor industria que pasó por el barrio.

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Un posteo de Ricardo Vazquez en la página de Facebook “Fotos Antiguas de la Ciudad de Buenos Aires” nos reveló una imagen desconocida de la fábrica de cigarros Avanti. La captura aérea, que no tiene fecha, incluye un breve texto descriptivo: “El edificio, con sus nuevos ensanches, ocupa la totalidad de la manzana limitada (sic) por la avenida Guanacache y las calles Burela, Ceretti y Cullen”.

La publicación también se refiere a “los depósitos nuevos, ubicados en una de las manzanas colindantes”. En realidad, sospechamos que son los depósitos los que se encontraban en la delimitación antes mencionada, mientras que la fábrica propiamente dicha con su chimenea se ubicaba en la manzana lindera, que termina en Aizpurúa.

Teniendo en cuenta que Guanacache es la antigua denominación de Franklin Roosevelt, que adoptó ese nombre en 1961, la foto corresponde a los años previos a ese cambio de nomenclatura. Presumimos que fue tomada entre las décadas de los años 20 y 40.

Una organización eficaz
La fábrica Avanti era parte de una empresa de origen italiano llamada Compañía Introductora de Buenos Aires Sociedad Anónima (que existe en la actualidad), con fecha fundacional el 28 de setiembre de 1901. Su principal ingreso consistía, por aquel tiempo, en la importación de productos. Luego creó empresas importantes, como la comercializadora de sal y productos alimenticios Dos Anclas y otras que se dedicaron a la industria textil.

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En Avanti había un plantel de 1.500 empleados, la mayor parte mujeres, que estaban asignadas a distintas áreas. Es importante aclarar que el trabajo se realizaba en forma manual, a diferencia de otras fábricas como Sudamtex, en Villa Ortúzar, y Grafa, en Villa Pueyrredón, que poseían maquinarias para la confección de las telas que producían.

Las pasteras elaboraban la pasta que conformaba el interior del habano, las despalilladoras limpiaban las hojas de tabaco y los cigarreros se encargaban de la confección propiamente dicha de los cigarros: alisaban las hojas de la planta y las enrollaban en forma bicónica. También figuraban los estampilladores, que colocaban el sello distintivo en los cigarros.

Unas 200 cigarreras elaboraban unos mil toscanos diarios, tal era la capacidad de producción de la fábrica.

A este ejemplo de división laboral se lo conoció con el nombre de fordismo (término derivado de la automotriz Ford), donde cada empleado era el engranaje de una gran maquinaria de producción masiva. Había cerca de 200 cigarreras que producían mil cigarros por día cada una. Esto refleja la cantidad de toscanos producida en la empresa y demuestra su importancia por aquellos años. Tal cantidad de cigarros era almacenada en dos galpones inmensos linderos. La comercialización en los años veinte promediaba los diez millones de unidades vendidas en forma mensual.

Los almanaques de fin de año
Al finalizar cada año, la fábrica de cigarros Avanti entregaba almanaques a sus empleados a modo de obsequio. Estos calendarios estaban ilustrados con dibujos realizados por artistas, quienes efectuaban sus obras bajo pedido de las autoridades de la compañía. Además, en el reverso se colocaban fragmentos de obras literarias de suma importancia. Por ejemplo, en 1946 se decidió publicar un fragmento de Fausto, de Estanislao del Campo, y en 1949 fue el turno de Facundo, de Domingo Faustino Sarmiento. En 1952, al cumplirse las bodas de oro de la fundación de la fábrica, se pidió autorización a la heredera de las obras del escritor Horacio Quiroga para citar algunos de sus textos. Cabe aclarar que cada obra reproducida en los almanaques tenía la certificación de los derechos de propiedad de la fábrica de cigarros Avanti.

Todavía hoy se recuerda el incendio que la fábrica Avanti sufriera en 1909. Las llamas demolieron casi la totalidad de las instalaciones, ya que no existía una adecuada cantidad ni calidad de elementos para combatir el siniestro. Se procedió a la reconstrucción y como Fénix, el ave de la mitología arábiga, Avanti renació de sus cenizas. En 1969 se procedió a liquidar de forma permanente la fábrica; se destruyó el galpón y en su lugar se edificaron varios monoblocks adheridos al Plan Nacional de Viviendas del Banco Hipotecario Nacional.

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