Dolores Fonzi: Una Leona suelta en Coghlan

Actriz de la tira de Telefe, se mudó al barrio a fines del año pasado. Debutó en televisión a los 17 con “La Nena” y se hizo famosa en “Verano del 98”.

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Actriz de la tira de Telefe, se mudó al barrio a fines del año pasado. Debutó en televisión a los 17 con “La Nena” y se hizo famosa en “Verano del 98”. Recibió nueve premios por su papel en la película La Patota, estrenada el año pasado y dirigida por su actual pareja, Santiago Mitre. Recientemente llegó a la Comuna 12 para estar cerca del colegio que le recomendaron para sus hijos.

Por Marcelo Benini y Pablo Riggio

correo@periodicoelbarrio.com.ar

“Estoy adaptándome al nuevo barrio y a la comunidad escolar de mis hijos. Este es un lugar bárbaro, súper tranquilo”. Vieja quedó la imagen de aquella pequeña y rubia actriz de Verano del 98, que con su personaje Clara dio un salto hacia la popularidad que conserva hoy en día: realizó innumerables y recordadas películas y series de televisión junto a grandes artistas. Transitando su tercera década de vida, decidió mudarse a Coghlan para estar cerca del colegio que le recomendaron para sus hijos y se instaló en una zona desconocida para ella junto al director Santiago Mitre, su pareja desde hace un año. Y se siente muy a gusto.

Pelo atado, anteojos de sol, pollera oscura y una musculosa amarilla que deja a la vista un colorido tatuaje con un ancla y rosas rojas en el brazo izquierdo, Dolores Fonzi (37) llega a la zona de juegos infantiles de la estación Coghlan para hacer una breve sesión de fotos y entrevistarse con El Barrio. “Así no voy a pasar muy desapercibida”, dice, entre risas. Hace poco llegó de Miami, donde extendió su lista personal de premios por su papel como Paulina en La Patota, el film estrenado en 2015 y dirigido por su actual pareja, que ya cosecha cerca de 50 reconocimientos en todo el mundo.

Nacida en Buenos Aires pero criada en Adrogué, es la mayor de tres hermanos: los otros dos son Diego y Tomás, éste último también reconocido públicamente por su trabajo como actor. Mantuvo una relación sentimental de seis años con el mexicano Gael García Bernal, con quien tuvo dos hijos: Lázaro (7) y Libertad (5). Se define como “feminista” en su cuenta de Twitter y, si bien no se considera “fanática” ni milita por un partido, no tiene problemas en hablar sobre su postura política.

-¿Hace cuánto estás en Coghlan y cómo llegaste acá?

-Me mudé en noviembre o diciembre. Vine porque me recomendaron un colegio para mis hijos y nos mudamos para estar cerca.

-¿Que es lo que más te atrajo de este barrio en el poco tiempo que llevás acá?

-Pareciera como si fuese medio de las afueras, pero estás en la ciudad y cerca de todo. Yo antes estaba en una zona más céntrica y ahora me lleva solamente diez minutos más llegar a la mayoría de lugares; tampoco estás lejos de la General Paz. Más allá de eso, camino por el barrio y hasta voy descalza al almacén con mi hija. Vamos al supermercado chino de Celeste, que es más porteña que nosotros (risas). Cuando estoy en el patio de mi casa siento como que estoy en otro lado. Me hace acordar a Adrogué, de donde soy yo.

-Ahora que estamos en el sector de juegos de la estación Coghlan, pienso que para chicos de la edad de tus hijos debe ser espectacular tener un parque para ellos.

-Sí, es bárbaro y súper tranquilo. En cuanto a la seguridad, me parece que también está bueno. Estoy feliz y conociendo los rincones que no conozco del todo. Está un poco detenida la obra en las vías de la estación, ¿no?

-Así es, está cerrada desde julio del año pasado mano a Bartolomé Mitre.

– Es una pena que no pare el tren.

-¿Y cómo impactó en la comunidad escolar tu presencia?

-Todavía me estoy insertando. Estoy con dos grupos nuevos de madres y niños y no me acuerdo de ningún nombre, soy pésima en ese sentido. Estoy tratando que mis hijos se adapten bien y acompañarlos en ese proceso.

-La maternidad te obliga a insertarte en una nueva vida social…

-Sí, a la vez es una red de contención porque en definitiva son madres que están en la misma. “No llego a buscarlo, ¿quién puede pasar?”, nos preguntamos. Hay como una cosa cooperativa fuerte entre madres que nos despertamos todas a las siete de la mañana. Existe un punto en el que se olvidan que soy yo, pasa a un segundo plano y sos la mamá de tu hijo. Lo vivo bien con esta comunidad nueva de madres. El colegio y el clima me gustan; tiene que ver con el barrio también, es como todo más tranquilo.

-Y debe ser un ritmo complicado para los actores, que trabajan en horarios marginales o jornadas largas.

-Lo bueno es que estoy a la vuelta. Me levanto, hago todo responsablemente y puedo volver a dormir. Me visto arriba del pijama y salgo.

Dolorez Fonzi 7

“Vaga y fóbica”

Mientras cursaba el secundario, comenzó a estudiar actuación en la escuela de Carlos Gandolfo. Su primera participación en la pantalla chica fue en 1996, cuando tenía 17 años, en la serie La Nena. Dos años después Cris Morena posó su mirada sobre la joven nacida en Adrogué y la eligió para interpretar a Clara Vázquez en la recordada tira Verano del 98 junto a su hermano Tomás. Fue su trampolín hacia la fama. Luego actuó en varios programas como El sodero de mi vida, Disputas, algunos episodios en Mujeres Asesinas y Graduados, En Terapia, Aliados y La Leona, que se puede observar de lunes a jueves a las 23 por Telefe. También tiene una larga trayectoria en cine: Plata quemada, Caja Negra, El fondo del mar, El Aura (dirigida por el también vecino de Coghlan y ya fallecido Fabián Bielinsky), La Patota y Truman son algunas de las películas en las que trabajó.

Se caracteriza por haber elegido proyectos serios y tiras que trascendieron el paso del tiempo. Después del nacimiento de sus hijos estuvo un tanto alejada de los medios y también de la Argentina, ya que vivió en México y España por los compromisos de su ex pareja (su primer hijo nació en Madrid), pero en los últimos años realizó varios trabajos que han dado sus frutos. Además ya terminó de grabar La Leona, por lo que cuenta con tiempo para comenzar a ensayar su próxima película: le adelanta a El Barrio que se trata de El futuro que viene, una ópera prima de Constanza Novick.

-¿Estuviste recogiendo las mieles del éxito de crítica que tuvo La Patota?

-Sí, acabo de llegar de Miami, en donde ganamos otro premio. La película ya obtuvo como 47 reconocimientos. Impresionante. Yo gané seis premios por mi papel.

-¿Considerás que estás en tu mejor momento profesional?

-No sé, espero que haya mejores. Hubo muy buenos momentos.

-Da la sensación de que sos exigente a la hora de elegir proyectos, ¿o te sentís ecléctica en el sentido en que toda oferta laboral hay que considerarla?

-No, soy bastante vaga y fóbica. Pero me esfuerzo mucho por cosas que siento que valen la pena. En La Leona, que es televisión, se graba todo a diez mil por hora todos los días.

-¿No tendrías problema en trabajar para Canal 13? Preguntamos por una cuestión artística más que política.

-No, para nada. Me gustó mucho trabajar en Polka. Con Daniel Barone trabajé muchas veces y, siempre y cuando la propuesta y el elenco sean buenos, no tengo problema. La cuestión con los programas de televisión, más allá del canal, es tener la suerte de estar en un grupo bueno y qué producción te toca. En La Leona produce El Árbol y está todo muy espectacular.

-¿Mirás televisión?

-Veo la novela (La Leona). Soy recontra fan de la novela. Ahí también entra la cosa política. Tenés IBOPE, del Grupo Clarín, que tiene una medición, y después hay otra medidora. En IBOPE La Leona pierde por cinco puntos y en la otra gana por cinco puntos, es un defasaje bastante fuerte, increíble.

Dolores Fonzi 5 b

¿Políticamente incorrecta?

Fonzi no acostumbra exhibir públicamente su vida privada ni brindar extensas entrevistas a los medios. Sin embargo, hace dos años habló con la revista THC, a la que le confesó que fuma marihuana y que no tiene problemas en que sus hijos la vean haciéndolo. Ante su sorpresa, sus testimonios dieron vueltas por todos los canales de televisión y tuvieron una gran repercusión.

La política también está muy presente en la vida de la vecina de Coghlan. Recientemente asistió al show “La plaza de los artistas”, protagonizado por Fito Páez y presenciado por una gran cantidad de actores simpatizantes del kirchnerismo. Además, hace poco se intentó organizar un boicot desde las redes sociales al programa La Leona (por los papeles protagónicos de Nancy Dupláa y Pablo Echarri) y la entrevistada salió a declarar: “Espero que enfilemos hacia un país libre y no al revés. Que las cosas se sigan haciendo bien, sobre todo en lo referido a la libertad de expresión”.

-¿Se podría decir que sos políticamente incorrecta? En el buen sentido, por supuesto.

-Depende para quién. Para Charly García seguro que soy correcta (risas). Para Fito Páez también. Debo ser incorrecta para mi mamá, ponele. Por un lado me da bronca porque no se puede decir nada: todo lo que digas te convierte en K o anti K por esa necesidad de encasillarte en un rol. No se puede decir que no estoy conforme con algo que está pasando y que eso no te convierta en alguien que robó en la época del kirchnerismo. Es todo un absurdo total. Yo no quiero el mal para este gobierno. De hecho, si hicieran las cosas bien no serían mi contra, no soy partidaria para nada. Soy políticamente bastante ignorante. También soy sensible y perceptiva, me dejo llevar por lo que me parece y lo que voy entendiendo. Si este gobierno hubiese empezado a hacer cosas que me simpatizaran no tendría problema en decirlo, igual que cualquier otro gobierno. No estoy afiliada a ningún partido.

-¿Qué opinás de los artistas militantes?

-Me parece que poner tu voz en una lucha que te reconforte está excelente. Que todo el mundo opine y diga lo que siente y lo que le parece. Yo soy muy mala en ese sentido porque para ser político te tiene que gustar que te odien y saber discutir sin llegar a las manos. Yo soy muy pasional: si discuto te odio. La política es mucho más fría que eso, tenés que aguantarte una exposición fuerte, hay que tener mucha valentía. Pablo y Nancy están en la novela y son recontra militantes y me parece espectacular; ellos encuentran ahí un sostén en su ideología. A mí lo que me pasa es que me da bronca la bronca de la gente.

-¿Te sentís expuesta a veces? Por ejemplo, con el tema de la marihuana, la gente te dice cosas en las redes sociales con total impunidad.

-Sí, en ese sentido me siento expuesta. Pero también me gusta que queden asentadas como ciertas algunas cosas que son verdaderas de mi personalidad, entonces después puedo ir a una radio y me dicen “che tengo unas flores buenísimas”. Ya se sabe y está muy bueno. Tampoco tengo la necesidad de que alguien sepa quién soy. Esa vez se me fue de las manos.

-Quizás tuvo más repercusión de la que debería haber tenido…

-Sí, explotó mal. Mi papá les contestaba en Facebook a todos los que criticaban: “Sí, deberían mandarla a la silla eléctrica”, “está loca, hay que sacarle los hijos”. Un humor típico de mi viejo. Lo cierto es que a veces hay que limitarse y que la gente sepa lo menos posible.

Agradecemos a Hugo García, encargado del edificio vecino a la casa de Dolores Fonzi, quien colaboró desinteresadamente para gestionar esta entrevista.

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