Dura carta de una médica del Tornú: “No quiero aplausos, sino que me cuiden”

Laura Cortés, que también trabaja en un centro de estética de Villa Urquiza, le pide a las autoridades que “dejen de hablarle a la población, se acerquen a nosotros y vean en qué condiciones estamos”.

Desde que comenzó la cuarentena, todas las noches a las 21 los vecinos de la Ciudad y de distintos puntos del país salen a los balcones de sus departamentos o se asoman a las ventanas para aplaudir, en señal de agradecimiento, a los médicos y profesionales de la salud que trabajan día a día para derrotar a la pandemia de coronavirus.

Ese gesto de gratitud, sin embargo, no alcanza para atenuar el sufrimiento de muchos trabajadores, en especial los de hospitales públicos, que les reclaman a las autoridades una mejora en sus condiciones laborales y una mayor protección para evitar contagiarse. Así lo manifestó en una reciente carta pública Laura Cortés, médica dermatóloga del Hospital General de Agudos Dr. Enrique Tornú, de Parque Chas, y de Flemes, un centro de Flebología y Médicina Estética ubicado en el barrio de Villa Urquiza.

Cortés es médica dermatóloga del Hospital Tornú.

“No quiero más aplausos, quiero que me respeten, que me cuiden, que me valoren -resume la profesional-. La falta de respeto por nuestra integridad y dignidad es inconcebible. Los políticos, ministros, asesores, gremialistas hablan, hablan y hablan, mientras tanto nosotros, los trabajadores de salud, sufrimos, nos enfermamos, tenemos miedo, empezamos a morir”.

“Para algunos, el brote está dominado, la curva aplanada, “estamos ganando” -agrega-. Pero para nosotros no hay barbijos, no hay camisolines, no hay máscaras, no hay escenarios seguros de trabajo, no hay test. Y los políticos, dueños de una verba y una soberbia únicas, hoy se atreven a hacernos responsables de los contagios en nuestra población. Qué triste y pobre papel, qué mirada abyecta y miserable”.

Cortés le pide a los dirigentes que “dejen de hablarle a la población, se acerquen a nosotros y vean en qué condiciones trabajamos, en qué soledad y desesperación” e insiste: “No necesito, no quiero más aplausos, me enojan. No quiero más comunicados de mi gremio, no quiero más declaraciones ni discursos, no quiero ver sufrir a mis compañeros de todos los días, no quiero llorarlos”.

La profesional denuncia que “no hay escenarios seguros” para trabajar en el marco de la pandemia de coronavirus.

Y concluye: “Soy tan simple, tan sencilla, que sólo quiero volver a mi casa y abrazar a los míos, sabiendo que lo puedo hacer porque alguien decidió ser digno del cargo que enarbola, se puso a mi lado, me cuidó y se ocupó de darme toda la seguridad posible para que hiciera lo único que sé hacer, lo único que elegí, lo único que amo: ser médica”.

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