El agua huele mal y AySA acudió a la Justicia ante la sospecha de un delito

Vecinos de la Comuna 12 se quejaron en los últimos días del fuerte aroma a “aceitunas” que emana el líquido. La empresa abastecedora denunció el hecho ante una fiscalía ambiental.

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En la escuela aprendimos que el agua potable es incolora, inodora e insípida. Sin embargo, desde hace algunas semanas dos de estos requisitos no son cumplidos por la que brota de nuestras canillas. Los vecinos de la Ciudad de Buenos Aires denunciaron, fundamentalmente a través de las redes sociales, que el líquido emana un fuerte olor a “aceitunas rancias o aceite de oliva”. No son pocos los usuarios de este servicio público, muchos de ellos de Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan y Villa Pueyrredon, que -ante la incertidumbre y escasas precisiones oficiales- optaron por consumir agua mineral.

Tras las reiteradas quejas, la empresa Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) hizo una presentación a la para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (UFIMA) “a fin de determinar si existe o ha existido alguna conducta delictiva en los hechos que se relatarán a continuación”. En el documento, AySA relata que “desde las primeras horas del día viernes 4 se setiembre de 2020 se detectó un evento de fuerte olor en el agua cruda de ingreso a Planta San Martín, que si bien resulta apta el consumo humano puede presentar un olor y sabor particular identificado con un descriptor tipo aceituna o aceite de oliva”.

Agrega la empresa que “esta misma situación además fue observada en agua de consumo de Planta San Martín y se replicó en las redes de distribución abastecidas por la planta”. Un hecho similar había ocurrido el 1 de julio pasado. En cuanto a su origen, si bien no pudo determinarlo aún, AySA infiere que vendría del Río Reconquista, a través luego del Luján y de allí al Río de la Plata.

AySA dice que, a pesar del olor y sabor particulares de los últimos días, el agua es apta para el consumo humano.

“Con los resultados mencionados anteriormente se concluyó que el agua de consumo no presenta toxicidad alguna y la misma, si bien tiene un olor y sabor particular, resulta apta para el consumo humano. Ello no obsta a señalar que la cuestión que nos ocupa provoca un evidente daño en la imagen pública de AySA S.A., lo cual resulta inadmisible toda vez que se trata de una empresa prestadora de un servicio público esencial -consagrado como derecho humano- como lo es el agua potable”, sostiene la empresa en la denuncia.

Hace más de diez años, un estudio del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental 3iA de la Universidad Nacional de San Martín determinó que la contaminación en el Río de la Plata, del cual se obtiene el agua que consume la población en el área metropolitana, no cede. Y que cuanto mayor es el grado de polución, más complejo y costoso resulta el proceso de potabilización. Los efluentes cloacales e industriales disminuyen la calidad del agua y, por ende, la aptitud de uso del recurso.

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