El Barrio cumple 21 abriles y los festeja en cuarentena, sin salir a la calle

Debido al aislamiento social, preventivo y obligatorio decretado por la pandemia de Coronavirus, por primera vez en su historia el periódico se vio impedido de llegar a los kioscos.

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Un 4 de abril de 1999, este periódico recorría por primera vez las calles de la Comuna 12 y llegaba a los hogares de miles de vecinos de Villa Urquiza, Saavedra, Coghlan y Villa Pueyrredon. Se cumplen hoy 21 años de ese primer encuentro, que en la mayoría de los casos se convirtió en una relación estable con una población de lectores fieles.

Si es mucho o poco el tiempo transcurrido, dependerá de la percepción de cada uno. Por lo pronto, los fundadores de este proyecto editorial eran treintañeros recientes y hoy andan por 50. En Estados Unidos gobernaba Bill Clinton y en nuestro país Carlos Menem transitaba los últimos meses de su segundo mandato. A la selección argentina la conducía Marcelo Bielsa y Racing Club estaba al borde de la quiebra. Por aquellos días apenas 300.000 personas tenían acceso a Internet y la banca electrónica era una rareza. Considerando estos apuntes históricos, la fundación de El Barrio se produjo en una época muy lejana, en un mundo muy diferente.

El periódico sobrevivió a las grandes crisis de los últimos 21 años. La más importante de todas fue la de diciembre de 2001, que tras el asesinato de 39 civiles durante una sangrienta represión provocó la renuncia del presidente Fernando De La Rúa.

Sin embargo, hay un hilo conductor entre 1999 y 2020. Lo advertíamos en nuestra primera columna editorial: “En el actual contexto de contracción de la actividad económica que afecta al mundo en general y a la Argentina -cuando no- en particular, resulta poco menos que una aventura temeraria poner en marcha cualquier microemprendimiento. Podríamos casi comparar esa decisión a una apuesta de casino: la suerte, casi siempre, está del lado de la banca”. Ya habíamos transitado por la experiencia de poner en marcha una publicación fugaz en Saavedra, entre 1991 y 1992, y sabíamos de las dificultades que se avecinaban.

Pretendíamos entonces, igual que ahora, que lectores y anunciantes encuentren en estas páginas las respuestas a sus inquietudes informativas y comerciales, al tiempo que anunciábamos uno de los lemas que mejor explican por qué El Barrio alcanzó puertos tan lejanos: “A partir de hoy, la cita será religiosa: el primer domingo de cada mes”. La cita dominical se volvió tan sagrada como una misa y para celebrarla religiosamente han sido indispensables los canillitas de la zona, a quienes no nos cansaremos de agradecer.

Dijimos más de una vez que no es fácil lograr el favoritismo de los lectores, quienes se han vuelto cada vez más exigentes y reclaman que sus necesidades estén representadas en los medios de prensa. Sostuvimos siempre que era tramposo aludir a la condición gratuita de una publicación como una coartada para no asumir responsabilidades acerca de la calidad de sus páginas. “No debemos olvidar que detrás de un periódico o revista hay vecinos expectantes y anunciantes que buscan obtener un rédito de su inversión publicitaria, por más pequeña que sea”, repetimos como un mantra y volvemos a recordarlo desde este espacio.

Los últimos cuatro años fueron los más difíciles de nuestra existencia, porque sucesivas devaluaciones y una inflación del 50% anual dispararon a las nubes el precio del papel y tornaron imposible cualquier previsión. Ahora se sumó la pandemia de Coronavirus, que paralizó la economía no sólo Argentina sino mundial. Al cabo de tres semanas de aislamiento social, preventivo y obligatorio, por primera vez en nuestra historia el periódico se vio impedido de llegar a los kioscos. La medida nos sorprende justo en nuestro 21º aniversario, pero confiamos en que nos volveremos a ver el domingo 3 de mayo.

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