El Barrio Perón, rebautizado Cornelio Saavedra tras el golpe del ’55, cumple 71 años

Construido por iniciativa de la Fundación Evita, está enmarcado por un gran espacio verde que limita con la General Paz y consta de 400 viviendas, una escuela, una iglesia y locales gastronómicos.

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Hace 71 años se proyectó en Saavedra un emprendimiento urbanístico inédito para la Ciudad de Buenos Aires: el Barrio Perón. Emplazado en un predio de 29 hectáreas entre las calles Republiquetas (hoy Crisólogo Larralde), Aizpurúa, Andonaegui y la Avenida General Paz, comenzó a construirse en 1948 y, en menos de un año, fue inaugurado: el 10 de noviembre de 1949, con la presencia del por entonces presidente de la Nación Juan Domingo Perón y su esposa María Eva Duarte, quien había impulsado el proyecto a través de su conocida fundación.

Los trabajos estuvieron a cargo del Ministerio de Obras Públicas de la Nación y costaron en total 36 millones de pesos. El resultado fue un vecindario de gran calidad constructiva conformado por 428 casas, además de una escuela municipal (“Naciones Unidas”), una iglesia (San Juan Bautista El Precursor), una oficina de correo, un garaje con estación de servicio, un cine-teatro y un centro comercial, todo rodeado por un amplio espacio verde.

Acompañado por Héctor Cámpora, presidente de la Cámara de Diputados, y su esposa Eva Duarte, Juan Domingo Perón inauguró el 10 de noviembre de 1949 el barrio que llevó su nombre hasta 1955. Foto: AGNA.

“Evita tuvo la idea de construir un barrio amable y bonito que contara con todos los servicios para que los vecinos pudieran satisfacer sus necesidades educativas, espirituales y comerciales sin tener que ir al Centro de la Ciudad”, explica el Padre Domingo Bresci, párroco durante 15 años de San Juan Bautista El Precursor y uno de los que más conoce la historia del Barrio Perón.

Los beneficiarios fueron familias numerosas, madres solteras o trabajadores de bajos recursos, a quienes se les entregaron las viviendas a partir de febrero de 1950 gracias a créditos accesibles del Banco Hipotecario Nacional. Cuenta Bresci que los interesados se inscribieron en los sindicatos y en la Fundación Eva Perón, luego se elaboró un listado y la propia Evita hizo el sorteo en la puerta del colegio junto a un escribano.

El Barrio Perón está enmarcado por un gran espacio verde que limita con la General Paz y tiene una fisonomía similar a Parque Chas. Foto: AGNA.

“En principio se adjudicaba la casa con un contrato de alquiler y después se podían anotar en un crédito hipotecario para comprarla a 30 años con cuota fija, lo que era un regalo. Hubo una selección de gente necesitada y un reconocimiento a su dignidad, para que pudiera vivir como cualquier otro”, destaca el cura.

El laberinto de Saavedra

El Barrio Perón es uno de los cuatro sub-barrios que se edificaron en la Comuna 12 en la época peronista, junto con el “Albarellos” y “17 de Octubre” (hoy “General San Martín”) en Villa Pueyrredon y el “1º de marzo de 1948”, en Saavedra, bautizado tras el golpe del ’55 como “Presidente Roque Sáenz Peña”.

Limítrofe con el Parque Sarmiento y el Museo Histórico Cornelio Saavedra, el Barrio Perón cuenta con la particularidad de que sus calles convergen en el centro del conjunto, una fisonomía similar a la que presenta el barrio de Parque Chas. “En el medio de la urbanización se encuentra una gran plaza, que lleva el nombre de Pioneros de la Antártida Argentina y recuerda la presencia argentina en el continente antártico. Otro parque existente en el barrio es el “Padre Carlos Mugica”, ubicado entre Alberto Gerchunoff, Carlos Pellegrini y Rogelio Yrurtia, con una superficie de 50.801 metros cuadrados”, precisaba en una nota de 2006 Eduardo Criscuolo, recordado redactor del periódico.

A diferencia de las edificaciones uniformes que caracterizan a la vivienda social, en el Barrio Perón se levantaron “chalets californianos” de gran calidad constructiva. Foto: AGNA.

“Tanto el cinturón verde que rodea al conjunto como sus arterias curvas, junto con sus plazas y jardines, hicieron en parte realidad las ideas urbanísticas planteadas por Ebenezer Howard, autor de la teoría de la ciudad-jardín a fines del siglo XIX -explicaba en otro artículo el Arq. Jorge Luchetti, ex colaborador-. Las virtudes del lugar siguen siendo únicas e incomparables, ya que no hay en la Capital Federal otro predio con esas características. Las calles curvadas y bien arboladas producen situaciones urbanas de agradables sensaciones, al igual que los retiros de línea municipal que dejan espacio para parquizar las veredas. Además cabe destacar la tranquilidad de la zona y la baja densidad de automóviles que circula por sus calles”.

Las casas también tienen su singularidad: a diferencia de las edificaciones uniformes que caracterizan a la vivienda social, como por ejemplo se puede observar en el Barrio “17 de Octubre” de Villa Pueyrredon, aquí se levantaron “chalets californianos” de distintos tipos, ya sea individuales o familiares, para adecuarse a las necesidades de los habitantes. “Fue el primer barrio popular de tejas, algo que era señal de clase más elevada en aquellos tiempos”, explica Bresci y subraya que, a pesar de las décadas transcurridas, las viviendas se hallan en excelente estado de conservación y mantienen, además, un alto costo inmobiliario.

El “templo justicialista”

Ubicada en Rogelio Yrurtia 5923, la Parroquia San Juan Bautista El Precursor es el principal símbolo del barrio y, junto a la escuela, una de las dos edificaciones originales que se mantiene en pie. Cabe recordar que esta iglesia no fue construida por la cúpula eclesiástica sino por la propia Fundación Eva Perón. De hecho, su primer cura responsable fue el Padre Hernán Benítez, confidente de Evita y su asesor en la fundación. “Ambos pensaron a la iglesia como un centro de la fundación en todo el país, a punto tal que en el inventario la llaman templo justicialista. Sin embargo, esto no se llegó a concretar formalmente por el golpe militar del 55, que depuso al gobierno democrático de Juan Perón”, lamenta el sacerdote.

Picado en el Parque Mugica a principios de la década del 50, con la Parroquia San Juan Bautista El Precursor de fondo. Foto: AGNA.

La parroquia fue conducida por Benítez desde 1949 hasta 1957 y luego, en un larguísimo período de 42 años, por el Padre José María Lombardero, quien permaneció allí hasta 1999 y obtuvo especial popularidad por sus apariciones en los medios de comunicación. “Era muy querido por la gente por su estilo campechano, pero no tenía mucha afinidad con el peronismo”, lo describe pícaro Bresci, que tomó la posta desde el año 2000 hasta 2015.

“Además de la vinculación con la comunidad, mi propósito fue recuperar la historia de la parroquia, que se había dejado bastante de lado durante los años anteriores. Me puse a buscar papeles, documentos, gente que había vivido en el barrio. Recuperé una placa de bronce que estaba debajo de un busto de Evita frente al templo, que lo había sacado el padre Benítez tras el golpe, y en 2015 la entregué al Museo Evita cuando me fui de la parroquia. También recuperé dos placas de mármol, todos los años empezamos a celebrar la misa por Evita, homenajeamos a Benítez en el día de su fallecimiento y pusimos un cuadro suyo y del Padre Lombardero”, enumera el sacerdote.

El Padre Domingo Bresci, párroco durante 15 años de la iglesia San Juan Bautista El Precursor, es uno de los que más conoce la historia del Barrio Perón.

Pérdida de la identidad

Con la llegada de la autoproclamada “Revolución Libertadora”, en 1955, el Barrio Perón comenzó lentamente a perder su identidad: lo rebautizaron “Cornelio Saavedra” y cambiaron el nombre de sus calles, que originalmente hacían referencia a hitos del peronismo como Constitución del 49 y 1° de Mayo. Ahora la nomenclatura recuerda a artistas de la vida intelectual argentina, como la poeta Alfonsina Storni, el músico Constantino Gaito, el escritor Alberto Gerchunoff y el escultor Rogelio Yrurtia, entre otros.

Pero los cambios no sólo fueron simbólicos, ya que en esa época fueron desalojados muchos de los habitantes del barrio. “Con la excusa de falta de pago de alquileres o impuestos, seleccionaron sobre todo a militantes peronistas y dirigentes de peso, los echaron y después pusieron a quienes ellos quisieron -protesta Bresci-. En el gobierno de facto de Onganía, además, se cerraron el garaje y la estación de servicio y a fines de los 90 hubo un intento de hacer edificios, pero gracias a la pelea vecinal se logró impedir el proyecto”.

Los beneficiarios originales de las casas fueron familias numerosas, madres solteras o trabajadores de bajos recursos. Foto: AGNA.

Las transformaciones por el paso de los años también alcanzaron al perfil de los habitantes del barrio, que eran de origen popular en los inicios. “Cuando fue creado, el Barrio Perón tenía la concepción de un barrio como una comunidad y así se vivió durante muchos años, pero hoy es distinto y se siente el cambio -analiza el cura-. En Mataderos fui párroco de San Vicente de Paúl muchos años y noté que el barrio pudo conservar su identidad original; no hubo una transferencia de clase, sino que siguió siendo de clase media popular trabajadora, con más o menos bienestar. Pero en el Barrio Perón fue diferente y se empezó a ver que mucha gente compraba una casa, la tiraba o la ampliaba y hacía una súper”.

El año pasado, a propósito del 70º aniversario del Barrio Perón, fue colocada una placa conmemorativa en el mástil frente a la Parroquia San Juan Bautista El Precursor. El acto fue impulsado por la diputada Paula Penacca en la Legislatura porteña y acompañado por Domingo Bresci, el comunero Pablo Ortíz Maldonado y vecinos del barrio.

Crédito de la foto de portada: Archivo General de la Nación Argentina.

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