El día que Kirchner visitó de incógnito Villa Urquiza y dialogó con los vecinos

A 10 años de su muerte, recordamos cuando el ex Presidente llegó al barrio un domingo de 2003 junto a Alberto Fernández. En la pizzería Plaza del Carmen conversó sobre los hechos de inseguridad.

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A diez años del fallecimiento de Néstor Kirchner, uno de los presidentes más importantes que tuvo la Argentina desde la recuperación democrática en 1983, recordamos una historia poco conocida que lo vincula con la Comuna 12 y describe su personalidad disruptiva.

A fines de 2003 Villa Urquiza sufrió posiblemente la ola de asaltos, robos, amenazas y muerte más grave de su historia. El 28 de noviembre unos ladrones asaltaron a cara descubierta el restaurante La Farola, en Monroe y Díaz Colodrero. Como el dinero de la caja les resultó insuficiente, despojaron de sus pertenencias a los comensales. La tragedia no tardó en llegar: Juan Carlos Godino, de 62 años, se resistió al robo y le dispararon a sangre fría. Su deceso se produjo camino al Hospital Tornú.

El 30 de noviembre es el turno del restaurante Plaza del Carmen, de Triunvirato y Olazábal. Pocos días después, el 4 de diciembre, roban el restaurante Pindal, ubicado en Monroe y Triunvirato, y a las 20, minutos antes de que los vecinos inicien una manifestación, un delincuente resulta herido y otros tres son detenidos en un tiroteo cuando intentan -¡otra vez!- asaltar Plaza del Carmen.

La seguidilla no se detuvo. Al día siguiente se produce un robo en la Pizzería Black Jack (La Pampa al 5100), otro en un maxikiosco en Andonaegui al 2300, un intento de robo a una bicicletería en Olazábal al 5200 y el asalto frustrado en una panadería ubicada en Pedro Rivera y Alvarez Thomas. Durante este último episodio dos delincuentes resultan detenidos cuando amenazaban a los empleados y clientes con un revólver calibre 32.

Poco apegado al protocolo, tanto que el día que asumió como Presidente le costó un corte en su frente por acercarse demasiado a la gente, Néstor Kirchner visitó Villa Urquiza de incógnito en un momento muy peligroso del barrio.

Esta inusual serie de asaltos produjo una visita inesperada en el barrio el domingo 7 de diciembre: la del entonces presidente Néstor Kirchner a Plaza del Carmen. Cuentan las crónicas periodísticas que mientras almorzaba en la Residencia de Olivos junto a su esposa, la senadora Cristina Fernández, y analizaba la inseguridad en Villa Urquiza pegó un salto y dijo: “Vamos a ver qué dicen los vecinos”. En diez minutos llegó a Olazábal y Triunvirato. El diario La Nación reseñó la visita como “insólita”.

“Cuando el coche se detuvo en la esquina de Triunvirato y Olazábal, pocos repararon que en su interior iba el presidente Néstor Kirchner. La sorpresa fue mayor cuando el mandatario, acompañado por el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el segundo de la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE), José Francisco Larcher, se sentó en una mesa y pidió hablar con el dueño de la pizzería. ‘Fue una sorpresa muy grande, yo fui el primero en recibirlo, y después se acercaron cerca de cincuenta vecinos’, relató Diego, el encargado de Plaza del Carmen, el negocio de Villa Urquiza que fue asaltado dos veces en menos de una semana”, publicó el diario Página 12.

Casi de incógnito, el presidente había ido a constatar personalmente si podía ser verdad lo que sus funcionarios sospechaban: que detrás de esa cadena de asaltos se escondía la mano invisible de ex policías. Kirchner estuvo en el bar desde las 16 hasta las 17. Después volvió a Olivos y se comunicó con el ministro de Justicia, Gustavo Béliz, y le pidió que tomara las medidas necesarias para reforzar la seguridad. A las cinco en punto de la tarde, así como había llegado, se fue en el auto presidencial, sin custodia, y dejándole la certeza a los vecinos: “Seguro van a caer más policías. Sepan que yo no voy a ceder”.

Según diversos medios periodísticos, desde la Casa Rosada comenzaron a expresarse sospechas sobre la verdadera intencionalidad de la escalada de asaltos en Villa Urquiza. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, dijo que al Gobierno le “sonaba raro la virulencia” que hubo en la cadena de robos. Al consultársele los motivos de los recelos, especuló con la posibilidad de hacerle “la vida imposible” al secretario de Seguridad, Norberto Quantín.

En tanto, el subsecretario de seguridad Interior, Dr. José María Campagnoli, aseguró a este medio durante un primer encuentro que los funcionarios tuvieron el 9 de diciembre con los vecinos en la Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza: “Se está estudiando el tema y no hay datos concretos. Sería aventurado emitir cualquier tipo de hipótesis. Lo que hay son indicios de que está ocurriendo algo grave. De hecho hay personas detenidas, pero no existen pruebas de complot. Por lo pronto, se reforzaron los efectivos en la calle”.

Tras un mandato de cuatro años recordado por la recuperación económica y la reivindicación de los derechos sociales y humanos, Kirchner dejaría el Gobierno en manos de su esposa, la senadora Cristina Fernández. El ex mandatario fallecería prematuramente el miércoles 27 de octubre de 2010, a la edad de 60 años, como consecuencia de un infarto de miocardio.

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