El duro presente de Juan Carlos Copes: “Este mes no podré pagar la luz y el gas”

A sus 89 años, el famoso bailarín de tango contó que “sobrevive” con una jubilación. Transcurrió su juventud en Villa Pueyrredon y fue un habitué del Club Sin Rumbo, de Villa Urquiza.

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Juan Carlos Copes, el famoso bailarín de tango que llevó su arte por todo el mundo, atraviesa una delicada situación económica. A sus 89 años, retirado de los escenarios desde 2016, el ex vecino de Villa Pueyrredon hizo fuertes confesiones en una reciente entrevista con Teleshow, el portal de espectáculos de Infobae.

“Las personas mayores están siendo olvidadas. Con mi jubilación y la de mi señora comemos y vivimos. Bueno, sobrevivimos… Justamente estábamos haciendo cuentas y este mes va a ser lastimoso porque no vamos a llegar a pagar lo que piden del gas y la electricidad. Lo estamos padeciendo, al igual que mucha otra gente que está igual o peor”, reconoció Copes, quien vivió su infancia, adolescencia y juventud en Obispo San Alberto y Nazca.

Juan Carlos Copes es una de las más grandes figuras del tango. Foto: CCK.

Juan Carlos Copes nació en Mataderos el 31 de mayo de 1931. De ese barrio pasó a Floresta y más tarde, a comienzos de la década del 40, llegó a Villa Pueyrredon. “Cuando nos mudamos con mis padres estaba terminando sexto grado y tuve que seguir estudiando en Floresta. Tomaba el ómnibus 8 en la Avenida América (N. de la R: Hoy Mosconi) hasta Rivadavia y Mariana Acosta. Nuestra casa se encontraba en Obispo San Alberto 2843, entre Terrada y Nazca, cuando todavía era una calle de tierra. En José León Cabezón y Nazca vivió también Florencio Sánchez, otro miembro de la mitología porteña. Y en Cabezón y la estación estaba Mordillo, con quien jugábamos al fútbol. Cada dos por tres nos encontramos en Europa o me visita cuando viene a la Argentina”, nos contaba Copes en el año 2005.

Copes transcurrió su juventud en Villa Pueyrredon y fue un habitué del Club Sin Rumbo de Villa Urquiza.

Debutó profesionalmente a fines de 1955 en los teatros Nacional y Tabarís. “Yo prácticamente estaba en cero en educación coreográfica y dancística, sólo era un buen milonguero”, recordaba con humildad. Pero su participación fue un éxito y significó el despegue de su carrera. Llegó a bailar en el mítico The Ed Sullivan Show, un programa de la televisión norteamericana donde años más tarde se presentarían The Beatles, y vivió un par de años en Las Vegas. En la década del 80 llegaría el suceso de Tango argentino, un espectáculo que integraba a los mejores exponentes de la música ciudadana, entre ellos Horacio SalgánRoberto Goyeneche, el Sexteto Mayor y, por supuesto, Juan Carlos Copes y María Nieves. Fueron casi diez años de giras.

Pese al éxito profesional, que lo llevó a recorrer buena parte del mundo, la vida del bailarín no fue un lecho de rosas: “Mi vida personal era un desastre. Todas las noches me emborrachaba, no sé cómo mi físico pudo aguantar tantos desórdenes. Creo que tengo un ángel de la guarda. La droga me pasó muy cerca, frecuenté gente muy pesada y también amigos de la noche leales. Sobreviví a todo. Dos veces me quisieron hacer boleta por asuntos de polleras. Dos veces me pegué terribles piñazos con mi auto, en choques que cualquier psicólogo no dudaría en considerar como intentos de suicidio”.

Con Johana, una de sus hijas, compartió escenario en los últimos años.

En 1972 Copes conoció a Myriam Albuernez, una chica de 18 años de la que se enamoró perdidamente y con la que tuvo dos hijas, Geraldine y Johana. Esta última lo acompañó en el escenario en los últimos años de su carrera, que se truncó a la fuerza en 2016 tras un caso de mala praxis. Hoy vive en Villa Sarmiento, partido de Morón, “bien de salud, tanto física como mentalmente”.

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