Antiguos postes de las paradas de colectivo, algunos del siglo pasado, sobreviven al paso del tiempo esperando su renovación. Otros refugios en cambio desaparecieron, contrastando así notoriamente con la aparición de los nuevos carteles electrónicos predictivos que indican el tiempo de llegada de las unidades al lugar.

Por Sergio Calandra
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Existe una especie de bipolaridad en las calles de la Comuna 12. Conviven zonas que parecen no haber sido tenidas en cuenta cuando se licitó y se llevó a cabo el recambio de toda la señalética urbana, referida al transporte público, junto con aquellas zonas en las que se están instalando en estos días. Por ejemplo en avenidas como Triunvirato, gracias al tendido de la fibra óptica propia del Gobierno de la Ciudad, con los nuevos carteles electrónicos predictivos que informan el tiempo de llegada de la próxima unidad del transporte público.
La tecnología siempre trajo aparejado un montón de beneficios, que redundan en un mejor aprovechamiento del tiempo y de los recursos económicos de las personas. Hoy en día todo es inteligente, todo es smart: celulares, televisores, lavarropas, automóviles y electrodomésticos. Ante estas situaciones de desigualdad, muchos vecinos se sienten abandonados: pareciera que algunas zonas no forman parte del área de interés para la renovación y puesta en valor de todo el mobiliario urbano.

Cartel anacrónico de chapa azul en Dr. Pedro Ignacio Rivera y Mariano Acha, Villa Urquiza, jubilado hace rato pero que aun sigue brindando servicios para la línea 93.

Adivina adivinador
Tal es así que los pasajeros tienen que adivinar o preguntar dónde se detiene una determinada línea de colectivo. O, si lo ven aproximarse, no les queda otra que estirar la mano para chequear si para o no en esa esquina, con el riesgo de que siga de largo y tener que esperar el próximo en el lugar correcto. Muchas paradas ni siquiera cuentan con un poste colocado y, si lo tienen, muchas veces carecen de indicación y de la mínima información pertinente legible, junto con el número de la línea que pasa por allí y el recorrido que ésta realiza.
Cuando hablamos del siglo pasado es todo lo que sucedió hasta el año 2000, es decir en el siglo XX. Muchos nobles postes colocados en esa centuria subsisten estoicamente el paso del tiempo, sorteando el desgaste natural producido por los años, las inclemencias climáticas, los accidentes de tránsito y el vandalismo urbano. Son aquellos de loza de color azul de la década del 90 (o de años anteriores), de cuando las obras públicas se hacían con materiales y productos más nobles y duraderos que los actuales.
Una prueba de esto es que todavía están erguidos en sectores que parecen excluidos, alejados y abandonados por el marketing de la gestión municipal, ya que a no a todos los barrios y zonas les llegó hasta ahora ese tan necesario recambio de mobiliario.

Así luce hoy la esquina de Donado y Goyeneche, Saavedra, donde hace poco existía una parada con refugio para pasajeros, que desapareció y nunca fue repuesta.

Refugios que desaparecen
Es de público conocimiento que algunos monumentos son robados y nunca aparecen. Por suerte la mayoría de las veces son retirados y llevados a los talleres de restauración del Gobierno de la Ciudad, en los bosques de Palermo, para luego ser repuestos en sus lugares originales. Muchos fueron víctimas del vandalismo urbano, colisionados por algún vehículo fuera de control o cayeron sobre ellos ramas y árboles de gran porte, luego de grandes tormentas de viento y lluvia. Pero lo que ocurre con algunos refugios de paradas de colectivos es que desaparecieron de lugares claves. Un caso puntual se suscita en Donado y Ricardo Balbín, en Saavedra, a metros del recientemente inaugurado viaducto Goyeneche.
Esta esquina es un lugar clave, ya que se encuentra el Colegio Sagrada Familia y la rodean numerosos comercios, además de la populosa vecindad que reside en los alrededores y viaja hacia el Centro. Existía allí, hasta el año pasado, un refugio en malas condiciones, muy vandalizado, pero en vez de ser puesto en valor, ya reparado, de la noche a la mañana desapareció. Ahora los pasajeros deben esperar a la intemperie, algo incómodo en días lluviosos, la llegada de los colectivos 71 y 110. Ante la ausencia total de postes, no provistos por el Gobierno de la Ciudad, las mismas empresas de transporte colocaron carteles y stickers para informar que ahí se detienen sus unidades.

Insólita parada de taxis fantasma, sin taxis ni pasajeros, desde que se colocó hace ya varios años en Triunvirato y Olazábal, Villa Urquiza.

Joya, nunca taxi
Así como desaparecen misteriosamente algunos refugios, también hay otros correctamente colocados y en excelente estado que nunca cumplieron con su función original. Un caso puntual se da, por ejemplo, con la parada de taxis existente desde ya hace años en la Av. Triunvirato 4520, casi Olazábal, en pleno centro comercial de Villa Urquiza. En ese lugar nunca hubo un solo taxi esperando a ser tomado por los pasajeros, algo totalmente distinto por ejemplo con lo que sucede en Triunvirato y Roosevelt, justo a la salida de la estación de subte Juan Manuel de Rosas / Villa Urquiza. ¿Habrá sido instalada en Triunvirato y Olazábal por un error involuntario de los operarios de la empresa contratista, que no fueron supervisados, cuando en realidad su destino final era ser colocada en otro lugar? Si fue así, el error ya debería haber sido subsanado desde hace rato porque en otro lado faltó y nadie se dio cuenta.
Esta nota pretende organizar mejor la gran cantidad de recursos disponibles que se manejan. La idea es beneficiar así un poco más la calidad de vida de los vecinos, que son los que tienen que ver reflejados sus impuestos en la cosa pública, ordenada, organizada y a su disposición.

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