El fiscal de las calles: Mini soluciones de movilidad

Hay temas que parecen ser menores en las agendas presupuestarias. Sin embargo, hacen al bienestar de los vecinos y hoy están en falta en muchos rincones de la Comuna.

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La instalación de refugios para esperar el colectivo, la modificación en el recorrido de algunas líneas o la colocación de semáforos para prevenir accidentes parecen ser temas menores en las agendas presupuestarias. Sin embargo, hacen al bienestar de los vecinos y hoy están en falta en muchos rincones de la Comuna 12. Ejemplos concretos.

Por Sergio Calandra
fiscal@periodicoelbarrio.com.ar
Twitter: @scalandra
Instagram: fiscaldelascalles

Atender las pequeñas necesidades diarias de los vecinos en materia de transporte público y tránsito automotor debería ser una prioridad para las autoridades con poder de decisión en la Ciudad de Buenos Aires, para así poder lograr el bienestar de todos. En lo posible se deben escuchar todos los pedidos y reclamos vecinales, que brindan un panorama real de lo que ocurre cotidianamente en la Capital Federal.
Como veremos más adelante, un ejemplo de esto es rever el uso que tienen ciertas calles y avenidas luego de que se generaran nuevos sentidos de circulación y desvíos del tránsito por la creación de metrobuses, viaductos, ferrocarriles elevados, bicisendas y sus estaciones, con el objetivo de mejorar el ordenamiento vehicular y reforzar la seguridad de los peatones. En ese sentido, deben llevarse a cabo las correcciones y cambios necesarios antes de que se produzcan males mayores como accidentes personales, contaminación ambiental e inseguridad. La ciudad se transforma a diario y hay que actuar de acuerdo a esto.

Yo te conozco
Como decíamos, hay calles que quedaron en el tiempo con un uso que ya no tiene razón de ser. Esto sucede en Villa Urquiza con Díaz Colodrero entre Roosevelt y Monroe, que atraviesa con doble sentido de circulación el paso a nivel del Ferrocarril Mitre paralelo a la avenida Triunvirato. Que tenga dos manos de circulación no tiene otra finalidad que facilitarle al supermercado Coto que sus camiones tengan más opciones de descarga. En sentido contrario, sin embargo, esa cuadra debe soportar el paso de las líneas de colectivos 71, 127 y 140 que doblan hacia el norte, sumado a que en horarios de colegio los micros escolares y los vehículos de los padres atascan y angostan aún más el sector.
El pasado 28 de noviembre un camión que ingresaba mercadería en el depósito de Coto bloqueó accidentalmente las barreras con su acoplado justo cuando llegaba un tren. Esto obligó la intervención del guardabarrera, ya que vehículos y peatones continuaban cruzando. El sentido inverso de Díaz Colodrero hacia Monroe casi nadie lo utiliza y no constituye una vía de escape ni de descongestión de la avenida Triunvirato. En horas pico, avanzar por Monroe desde Álvarez Thomas hacia Triunvirato lleva varios minutos, porque el caudal vehicular es mayor al tamaño físico de la avenida. Esto se agrava si en Díaz Colodrero está la barrera baja, donde los colectivos que esperan atravesarla obstaculizan el normal fluir de Monroe. Por tal motivo, urge convertir ese tramo de la calle en mano única hacia el norte.

Colodrero tiene un insólito doble sentido de circulación entre Monroe y Roosevelt para facilitarle a Coto que sus camiones tengan más opciones de descarga, lo que genera graves dificultades de tránsito.

A la intemperie
Cuando se construyeron los nuevos viaductos se reubicaron las paradas de los colectivos en lugares que nunca antes cumplían esa función. Además, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) cambió el recorrido de algunas líneas, lo que derivó en zonas desabastecidas de servicio público y la dificultad para muchos usuarios de hacer un gran rodeo y caminar varias cuadras para poder tomar el colectivo desviado. Este es otro ejemplo de la falta de análisis y respuesta inmediata para los problemas cotidianos de los vecinos.
Un caso testigo se puede ver en la esquina de Goyeneche y Balbín, en el barrio de Saavedra (foto de portada). Desde que se inauguró el también controversial viaducto de la avenida, las líneas 71, 110 y 130 sentido norte se detienen en una parada al aire libre con el piso de tierra, sin un refugio con techo y asiento para que los pasajeros puedan guarecerse los días de lluvia.

La Siberia coghlense
Por su diseño y concepción, el barrio de Coghlan es un pequeño rincón exclusivo de la Ciudad enclavado en un sector que es atravesado por dos vías de ferrocarril distintas (ramales Bartolomé Mitre y José León Suarez). Ya de por sí está aislado naturalmente, al ser intrincado acceder si no se conoce bien la forma de llegar.
Y si se le quita un servicio de transporte público queda más desconectado aún, considerando que no todos se mueven con vehículo. Por caso, muchas personas mayores y/o con movilidad reducida que habitan en el barrio deben caminar tres largas cuadras atravesando las vías férreas para llegar hasta la avenida Monroe, que es por donde hoy en día circula la línea 107 hacia Flores.
Desde que se inauguró el necesario viaducto Seeber en esa arteria, de buenas a primeras miles de vecinos de Coghlan dejaron de contar con el recorrido original del 107 desde Belgrano. Este ingresaba en Monroe por Roque Pérez hasta Rivera, doblaba por Washington hasta Manuel Ugarte, cruzaba el paso a nivel y seguía por Nahuel Huapí hasta Pacheco, para luego continuar por Cullen hasta Triunvirato, donde después de atravesar el cruce del ferrocarril giraba a la derecha en la Avenida Monroe.
Actualmente, el 107 continúa por Monroe hasta llegar a la Avenida de los Constituyentes, dejando a todo el barrio de Coghlan y a parte de Villa Urquiza alejado a tres cuadras de su recorrido original para poder tomar el servicio. En el sentido inverso hacia Belgrano, la empresa sigue realizando el trayecto habitual.

Desde que se inauguró el túnel de Monroe, el 107 modificó arbitrariamente su recorrido hacia Flores y dejó a Coghlan y a la parte norte de Villa Urquiza sin transporte público. Foto: Leo Spalasso.

Otros perjudicados
Los estudiantes que concurren al Ciclo Básico Común de la UBA de la estación Drago, al Profesorado para Educación Especial y a la Escuela Morazán deben atravesar el sapito de Holmberg y Donado si tienen que ir hacia Villa Urquiza para viajar en el 107. Con la construcción de los nuevos viaductos cambiaron su sentido de circulación las calles Pacheco, Roque Pérez y Melián y también se unificó el sentido de Manuel Ugarte desde Rómulo Naón hasta Washington.
La petición de los vecinos y los reclamos en las redes sociales desde hace años por la vuelta del 107 parece que no son escuchados ni tenidos en cuenta por la CNRT ni por el Gobierno de la Ciudad. Lo que se pide es que se desdoble sólo un servicio de cada tres, para que acceda por Coghlan, ingresando por Melián hasta Manuel Ugarte (esta calle debería recuperar el doble sentido de circulación hasta Naón), para seguir luego hasta Bauness, bordear la Plaza Echeverría hasta llegar a la Avenida Triunvirato (atravesando las vías del ferrocarril), doblar en la avenida Monroe y finalmente empalmar con su recorrido habitual.
La línea 107, en la actualidad, tiene parte de sus servicios con distintos tramos diferenciados. Por ejemplo algunas unidades que vienen desde Villa Devoto terminan en Roosevelt y Triunvirato y ahí vuelven a retomar hacia el citado barrio, porque no es necesario a ciertas horas que continúen vacíos hasta Ciudad Universitaria.
Esperemos que las autoridades tomen cartas en el asunto y aporten a la movilidad sustentable -por la que tanto se está bregando- en los barrios de Coghlan y Villa Urquiza. Si el concepto es evitar la circulación de vehículos para descomprimir el tránsito y disminuir en algún grado la contaminación ambiental, se debe entonces brindar un servicio de transporte público eficaz y confiable para que sea utilizado por aquellos que no tienen automóviles y también por los que sí los tienen, pero prefieren no usarlo para las tareas cotidianas.

La falta de semáforos en cruces peligrosos, como Olazábal y Donado, es otro tema pendiente.

Autoridades con pocas luces
La colocación de nuevos semáforos parecer ser un tema tabú de larga data para las autoridades, quizás porque tengan un costo sideral o bien porque no son considerados primordiales en sus agendas. Hay intersecciones de calles y avenidas que son muy peligrosas, los accidentes entre vehículos son constantes y los peatones no pueden cruzar porque el tránsito no los respeta. Sin embargo, ante la inacción municipal las desgracias continúan pasando y así seguirán si no se quiere mirar la realidad, que como dice la frase es la única verdad.
El cruce de Olazábal y Donado es el fiel reflejo de esta situación. Es innumerable la cantidad de siniestros -con vuelcos incluidos- que ocurre semanalmente allí, con todo el tránsito que avanza desde Donado a la salida del sapito, junto con el que circula raudo por Olazábal una vez que lo habilita el semáforo de la calle Mariano Acha. Con la simple colocación de un semáforo todo se solucionaría fácilmente.
Avenida de los Incas y Donado es otro cruce muy conflictivo, sin señalización, agravado a que atraviesan en ambos sentidos varias líneas de colectivo y la velocidad que traen en todos los casos hace que los accidentes sean más espectaculares, con graves lesiones humanas y daños en los vehículos y los frentes de las propiedades.

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