El gol más importante de Mauricio Hanuch

A principios de 2010 el “Turco” sufrió una insuficiencia renal que lo tuvo al borde de la muerte. Un trasplante de riñón, donado por su hermana Marcela, le permitió seguir peleando. Hoy vive para contarlo.

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(Nota publicada en la edición de octubre de 2011)

Por Julián Amerise
platense@periodicoelbarrio.com.ar

-¿Podés contar qué te pasó después de que te alejaste de Platense?

-A ver, vamos por partes. Yo volví a Platense para retirarme en el club, pero un año antes ya sentía un cansancio físico y dolores de cabeza, pero nada que llamara la atención demasiado; los dolores eran una vez por mes, por eso no visité un médico. El cansancio era cada vez mayor, pero pensé que era porque uno volvía al país desde el exterior y que el físico estaba pasando factura, porque otra cosa no se me ocurría. Yo siempre tuve una vida privilegiada, siempre fui un pibe de familia, con mujer e hijo. Siempre me cuidé.

-¿Y la situación fue empeorando?

-Sí, después de que terminé en Platense el año que me tomé para pensar qué iba a hacer de mi vida el cansancio fue aumentando. Pero un día, llegando a 2010, fui a jugar un partido con mis amigos y terminé mal, con vómitos. Me dolía todo y me fui al médico. Me hicieron estudios de sangre y dos horas más tarde tuvieron los resultados, así que a las cinco de la mañana me llamaron a mi casa para que me presentara de urgencia, porque habían salido mal los estudios. Una vez que me presenté con mi mujer me informaron que prácticamente no me funcionaban los riñones. Apenas trabajaban a un ocho por ciento y me enteré, a través de los médicos, que el día anterior había llegado una chica con los riñones funcionando a un diez por ciento y no la pudieron salvar.

-¿Te internaron enseguida?

-Y sí, porque mis valores estaban muy mal. Me empezaron a hacer diálisis, durante diez días, y después me llevaron a un instituto de diálisis donde me la hicieron por otros tres meses, hasta el 29 de noviembre. Ese día mi hermana me donó un riñón, me trasplantaron y todo salió perfecto.

-¿Pero cuál era el problema o nombre de la enfermedad que te atacó?

-Fue una insuficiencia renal, un virus de causa desconocida. Le puede pasar a gente que vive o viene de otro país, a Luciano Galletti le pasó lo mismo y fue por un cubito de hielo en Bolivia. Pero bueno, como te contaba, se programó el trasplante para el 29 de noviembre y fuimos con mi papá, mi hermana, un primo y mucha gente que quería verme bien. La verdad que en ese sentido soy un agradecido a la vida y a mi hermana Marcela, que fue la que me donó un riñón; eso es impagable. Ella es la mayor de las tres que tengo.

-Antes de Platense estuviste jugando en Albania. ¿Puede venir por ese lado el virus?

-Y… muchos dicen que sí.

-¿Cómo se dio que tu hermana fuera la donante?

-Mirá, yo nunca le pedí nada a nadie. Mi hermana lo consultó con su marido en el colectivo cuando volvió de visitarme en la clínica, luego habló con mi sobrina de 18 años y con mi sobrino de 12. Ninguno se opuso en lo más mínimo, así que después lo habló con mi mujer y le dijo que ella quería ser la donante. Mi mamá también quería ser, pero no pudo porque tiene problemas de diabetes y algo de presión. Mi hermana más chica tuvo una enfermedad en su momento y no podía y mi otra hermana tiene siete hijos, así que el riñón me iba a salir un millón de dólares si la dejaba en cama unas semanas, ¡ja, ja! Y mi mujer no podía por no compartir el mismo grupo sanguíneo, así que la de mejor compatibilidad fue Marcela. Me salvé de milagro.

-¿Fue complicada la rehabilitación?

-No, diez puntos. A los veinte días me dieron el alta para salir a correr. Pero tuve que cuidarme un poco porque andaba con las defensas bajas. Ahora tengo una vida normal, puedo hacer fútbol y disfrutar las comidas, por lo que engordo como un chancho. Una vez por mes visito a los médicos, pero todo va bien por suerte. Ahora me doy cuenta por qué las personas que pasan por algo así dicen que disfrutan más la vida; no es chamuyo, es así.

-¿El trasplante era la única salida?

-Sí, porque si no era estar con diálisis toda la vida y la diálisis te liquida, son tres veces por semana, cuatro horas, es complicado. No te duele nada, pero te va desgastando de a poco.

-Saliendo un poco del tema, ¿cómo es vivir en Albania?

-Y… está al lado de Italia, entre Grecia y Turquía. Es un país complicado, muy sufrido. Hasta hace unos años, hasta el 94, tuvieron un régimen parecido al de Fidel Castro en Cuba. Y el fútbol era muy duro, pero a mí me servía.

-¿Cómo te llevabas con el idioma y la comida?

-Con la comida bien, había pasta porque estábamos cerca de Italia, pero conseguir carne fue complicado. Eso sí, el idioma no se entiende un carajo. Algunos te hablan en ruso, otros en ucraniano, un rompecabezas.

-¿Seguís a Platense hoy en día?

-Sí, porque leo las páginas, los diarios y tengo un grupo de hinchas con los que siempre hablo, así que estoy muy ligado.

-¿Cómo lo ves para esta temporada que recién empieza?

-Es una categoría muy dura, se arrancó bien y después un par de resultados no acompañaron. Pero tiene un buen técnico, que es un tipo joven y lo conozco hace mucho, buena persona además. Pero es un campeonato difícil, fijate que el que mejor arrancó es Brown de Adrogué. Es un torneo duro y largo, esperemos poder ascender.

-Bueno desde hace un año que no se te pregunta sólo por los goles en la Bombonera, así que ojalá sigas mejorando y te recuperes del todo…

-Muchas gracias a vos y un saludo para todos los hinchas de Platense.

 

Se fue el más grande

El domingo 25 de septiembre, alrededor del mediodía y con 89 años, falleció Julio Cozzi, quizás el arquero más grande de la historia del fútbol argentino. Amadeo Carrizo ha dicho alguna vez: “Quiero decirles a todos que Julio Cozzi fue mejor que yo. Y que si yo hubiese jugado en Platense, hubiera sido suplente suyo”. Don Julio debutó en el arco de Platense en 1941, defendiéndolo luego durante 193 partidos oficiales.

Por pedido de él, no hubo velatorio. Su cuerpo fue cremado y las cenizas esparcidas para siempre en el Estadio Ciudad de Vicente López. Desde aquí, nuestro más sincero y profundo respeto para su memoria y toda su familia.

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