El Oráculo, mítico bar de Coghlan que alguna vez recibió a Lemmy Kilmister

Funcionó entre 2002 y 2012, cuando sorpresivamente cerró sus puertas. Único en su tipo, era como un templo para los fanáticos del heavy metal. El lugar fue visitado por la banda británica Motörhead.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

 

Cuenta la leyenda que en los suburbios de Villa Urquiza, allí donde el barrio se confunde con Coghlan, hubo un reducto que, haciendo honor a su nombre, se convirtió en un sitio religioso donde se rendía culto al Dios del Metal y se brindaba con bebidas espirituosas hasta bien entrada la madrugada. ¿Pero se trató de un lugar real o imaginario? Las huellas de su posible presencia se extienden durante una década y llegan hasta comienzos de 2012, donde el rastro se pierde. Sólo sabemos que inesperadamente este templo sagrado cerró sus puertas y una enorme congregación de feligreses perdió su lugar de comunión.

Estudios arqueológicos demuestran que El Oráculo Rock Bar existió realmente. No hizo falta recurrir a excavaciones para encontrar el local, algo ruinoso, en Av. Congreso 4045, entre Plaza y Tronador, justo donde nace el paso bajo nivel “Luis Alberto Spinetta”. Según pudimos reconstruir a través de la información que sobrevive en sus redes sociales, El Oráculo funcionó entre el 12 de agosto de 2002 (hasta por lo menos 2006 lo hizo en Belgrano) y presumiblemente el 20 de marzo de 2012.

Ese día, en la página de Facebook, uno de sus socios posteó el video de The end, la canción que Jim Morrison compuso para The Doors. “Este es el fin, hermosa amiga (…) / De nuestros elaborados planes, el fin / De todo lo que está en pie, el fin…”. Un día más tarde, el tema elegido fue Presente, de Vox Dei, en versión de Los enanitos verdes: “Todo concluye al fin, nada puede escapar / Todo tiene un final, todo termina / Tengo que comprender, no es eterna la vida / El llanto en la risa, allí termina…”.

El local donde funcionó el bar permanece detenido en el tiempo, aunque algo ruinoso, como resistiéndose a desaparecer.

Un lugar mágico
Para contar esta historia hay que encastrar muchas piezas sueltas, que pocos testimonios pueden confirmar. Antes de abrir en Villa Urquiza, hubo un antecedente: El Oráculo Tolkien Bar, ubicado en Mendoza al 2600, Belgrano, con iconografía de El señor de los anillos y un mago -¿Gandalf?- en el logo. Su creador fue Edgardo Fusari, alma mater de ambos proyectos.

Cuenta Nicolás Arias, un músico que atendía la barra, que la mayoría de los concurrentes adoptó al bar como su casa: “Íbamos de martes a domingo, los miércoles hacíamos una mesa gigante, comíamos todos juntos y jugábamos al póker. Los que vivíamos más lejos nos quedábamos a dormir, para no manejar habiendo tomado. Hacíamos hasta desayunos ahí, fueron años que para algunos quedaron grabados a fuego. Nos juntábamos ahí para todo. Cumpleaños, días festivos… Hasta un toro mecánico llegamos a meter”.

Jack Daniels con Coca
Probablemente este episodio haya sucedido en la madrugada del miércoles 13 de abril de 2011, en ocasión de una de las tantas visitas de Motörhead a la Argentina. Desde el Facebook del bar se convocó a seguir la fiesta en El Oráculo luego de ver el recital en el Luna Park.

Los testigos comentan sin mayores detalles que esa noche estuvo presente, sentado a una de las mesas y bebiendo whisky, Lemmy Kilmister, el líder a la banda británica. Pol WarNerve, socio de Edgardo por entonces, ratifica la historia: “Sí, estuvo. Sólo tengo una foto con Mikkey Dee (el baterista) porque Lemmy no quería sacarse fotos. Pero me firmó la entrada del show de esa noche. Se tomó un litro de Jack Daniels con Coca y se fue”.

En el bar de Villa Urquiza, el músico británico Lemmy Kilmister se tomó una botella de Jack Daniels con Coca Cola luego del recital que Motörhead brindó en el Luna Park el 12 de abril de 2011.

El vocalista y bajista de Motörhead, uno de los padres del heavy metal, falleció el 28 de diciembre de 2015 tras un cáncer fulminante, poco después de cumplir 70 años. Fans de la banda iniciaron al poco tiempo una petición a través de la plataforma Change.org para denominar “Lemmy” al Jack Daniels con Coca Cola, trago del que Kilmister era fanático. En el documental Live Fast Die Old el propio Lemmy afirmó que tomaba una botella de Jack Daniels todos los días desde sus 30 años. En 2016 la marca estadounidense de whisky lanzó una edición especial (288 botellas) de su bourbon denominado “Motörhead Limited Edition: Special Jack Daniel’s Selected Single Barrel Whiskey” al precio de U$S 99 y fue agotado inmediatamente.

Final pesado
Otra fuente recuerda que cuando en 2012 decidió con Pol el cierre del bar, sorpresivo para todos, Edgardo y dos empleados abrieron otro local en Palermo, pero la experiencia fue efímera tras algún conflicto económico con acusaciones cruzadas. Entonces uno de los nuevos socios inauguró, ya sin su creador, “El Nuevo Oráculo”. “Edgardo se sintió traicionado, nunca supimos si por plata, promesas o porque alguien jugó una carta que nunca se supo”, agrega enigmático el testigo, para quien no hubo otro lugar como El Oráculo. “Después aparecieron algunos bares metaleros similares por San Telmo y Congreso, pero todos fueron normales y pasajeros”, asegura.

El último posteo en el Facebook del bar, escrito el 26 de diciembre de 2012 a las 19.35 presumiblemente por Edgardo, revela un final atravesado por las traiciones. “Mucha gente se pregunta si el nuevo bar que abrió tiene algo que ver con el que alguna vez estuvo en Av. Congreso. La respuesta es ¡no! Estos son sólo personajes sin códigos y sin palabra. Son los únicos responsables de que el bar de Congreso cerrara sus puertas. Si alguna vez volvemos, se enteraran por este medio. Era necesario aclararlo por respeto a la cantidad de preguntas que llegaron”.

Después de este testimonio doloroso, sobrevendrían años de silencio y misterio. La historia de El Oráculo se detendría y el metal de la cortina empezaría a mostrar las huellas de óxido y algún insulto despechado escrito con un elemento punzante. La cuenta de Twitter, con apenas 10 mensajes, permanece inactiva desde el 5 de mayo de 2011.

Un mago, quizá el Gandalf de “El señor de los anillos”, fue la imagen de El Oráculo.

Llama la atención que tanto el bar con su marquesina original como las dos redes sociales que lo promocionaban hayan quedado detenidos en el tiempo. Como si buscara resistir al olvido, ocho años después de su cierre el local no reabrió sus puertas. Intentamos hablar con Edgardo, pero por razones que sólo él conoce prefirió no recordar ese pasado. “No sé de qué me estás hablando, yo no tengo nada que ver con El Oráculo”, nos respondió esquivo, alimentando la condición de leyenda que rodea al lugar.

¿Existió realmente El Oráculo o es acaso un déjà vu, esa experiencia mística según la cual pareciera que hemos vivido algo que en realidad jamás sucedió? Adrián Colavitta, uno de los tantos fieles que lo frecuentaba con asiduidad, responde a la pregunta en Facebook: “El bar pudo haber cerrado sus puertas físicamente, pero estoy seguro que sigue abierto en los corazones de todos los metaleros que consideramos todavía al Oráculo como nuestro lugar en el mundo. Ese lugar donde siempre éramos bienvenidos, seamos quienes seamos y teniendo la cara que teníamos, sin importar cómo nos vestíamos ni ninguna de esas pelotudeces. Siempre nos recibían con una sonrisa en la cara y una cerveza en la mano (…) Ese lugar todavía permanece abierto de par en par. No perdamos las esperanzas amigos, el bar va a volver, pensemos que solamente se está tomando un breve descanso…”.

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