El pasaje Prometeo, un bello rincón de Coghlan donde no pasa “naranja”

Son apenas dos calles que, encerradas por Quesada y Tamborini, corren escondidas entre Conde y Freire. Allí hay algunos ejemplares de esta variedad cítrica, que aportan su color y perfume al barrio.

Existe en Coghlan un pasaje de apenas doscientos metros que pocos vecinos conocen. Para encontrarlo se requiere la ayuda de los mapas y, aun así, cuesta llegar. De tan escondido que está, permanece en silencio la mayor parte del tiempo. Su nombre homenajea a un titán de la mitología griega, amigo de los mortales, honrado por robar el fuego de los dioses en el tallo de una cañaheja, darlo a los hombres para su uso y ser castigado por Zeus debido a esa osadía.

Se trata de Prometeo, una especie de callejón que, encerrado por Quesada y Tamborini, corre entre Conde y Freire. Creado por la Ordenanza Municipal del 30 de diciembre de 1925, permanece ajeno a los avatares del tránsito porteño; sólo hay autos estacionados. Su quietud y geografía son similares a la de los pueblos del interior bonaerense. Aventurarse a recorrerlo ofrece por estos días a sus transeúntes un paisaje singular: la primera de sus dos cuadras posee varios ejemplares de naranjos cargados en sus copas. No sólo eso: muchos de sus frutos ruedan por las calles, algunos ya aplastados sobre el pavimento, o se precipitan como pesados copos sobre los tejados de las casas, en algunos casos obstaculizando las canaletas.

Una vez maduras, las naranjas se precipitan sobre las veredas y los techos de las casas.

Un censo incompleto
Si bien contamos siete árboles de naranjas, el sitio de Arbolado Urbano de Buenos Aires indica que sobre el pasaje Prometeo al 3000 hay sólo dos ejemplares. La sorpresa es que la variedad mencionada oficialmente en esa base de datos es Citrus x sinensis, que corresponde a naranjas dulces. Un tercer árbol en Coghlan de esa misma especie se encuentra en Conde 2534, mientras que el mapa indica que en la Comuna 12 existen otros 30. En la Ciudad de Buenos Aires hay registrados apenas 127 naranjos dulces.

La mayoría de los naranjos de la Capital Federal pertenecen a la especie cítrica conocida por el nombre científico de Citrus x aurantium, de frutos son agrios en contraste con el dulzor del Citrus x sinensis. Hay 353 ejemplares distribuidos en los barrios, 50 de ellos en la Comuna 12. El naranjo amargo se cultivaba en la antigüedad como planta ornamental o para utilizar sus frutos en cosmética, no así para el consumo.

Considerando la cantidad de fruta caída sobre las aceras y el pavimento de la calzada que nadie levantó, probablemente el resto de los naranjos del pasaje Prometeo pertenezcan a esta variedad. El día que pasamos circunstancialmente por esa calle silenciosa no encontramos vecinos a los que preguntarles.

El pasaje Prometeo luce en esta época sus naranjos amargos repletos de frutos, aportando perfume y color al paisaje.

Los especialistas señalan que no debería haber árboles frutales comestibles en la vía pública, ya que su incorporación a los planes de forestación de la ciudad de Buenos Aires no ha sido planificada y la colecta inapropiada de sus frutos podría dañarlos. La mayoría de estas especies fueron plantadas en su momento por los vecinos frentistas. Posiblemente la elección de este cítrico exótico haya sido motivada por el hecho de que no tiene raíces invasivas y es bastante resistente.

Como dato curioso, una obra literaria “vincula” a esta especie frutal con el pasaje de Coghlan que la luce entre su arbolado. La novela Entre naranjos (1900), del escritor español Vicente Blasco Ibáñez, fue reeditada en 1919 por su autor a través de su propio sello: la Editorial Prometeo.

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