Diego Topa, el Rey de los Bajitos

En una larga entrevista, la figura del canal infantil Disney Junior habla del lanzamiento de su programa en Latinoamérica y del cariño que siente por Coghlan, su barrio.

(Nota publicada en la edición de junio de 2014 )

Un boom en la industria discográfica, teatral y televisiva. Los más pequeños lo identifican por la calle y los padres le piden autógrafos o fotos para sus hijos. Tras este éxito infantil hay una persona: Diego Topa (1975). Criado en el barrio de Caseros con sus dos hermanos, uno podría pensar que llevaba la pasión por el arte desde muy temprana edad. Su mamá Silvia, una bailarina de danzas españolas, y su papá Tito, empleado bancario, le compraban discos y lo llevaban a ver obras infantiles cuando aún no había comenzado la escuela primaria. “Lo primero que me llevaron a ver fue Margarito Tereré. También me gustaban Pipo Pescador, Piluso y Coquito, María Elena Walsh, Carlitos Balá y Julieta Magaña, con la que hasta ahora mantengo contacto”, cuenta Topa ante la atenta mirada de Timmy, su perro mini maltese.

Con 12 años, mientras cursaba el secundario, comenzó a estudiar teatro con Esteban Mellino. A las pocas clases, su profesor lo puso a protagonizar una obra infantil que se llamaba El tesoro del pirata Pucho. Fue ahí cuando sintió una conexión inmediata con los bajitos. Su carrera artística es variopinta. Hizo televisión (Amor Mío, Casados con hijos, La Niñera, Quién es el jefe, Poné a Francella, Zoobichos, Los Roldán, Chiquititas, Los Simuladores, Verano del 98 y Montaña Rusa) y cine (participó como doblajista en Chicken Little, Cars y El Arca). También fue remisero, fiambrero y vendedor puerta a puerta de libros Larousse. Hasta que un día llegó una gran oportunidad: trabajar en Disney Channel. Se incorporó a la prestigiosa señal de televisión hace 13 años, como uno de los conductores de Zapping Zone. Y luego participó en Playhouse Disney, acompañado primero por Eugenia Molinari. Siguieron Romina Yan, Sofía Recca y, a partir de 2009, Mariana “Muni” Seligman.

Hoy, ya sin la compañía de Muni, a Topa se lo puede ver en televisión con Junior Express, una propuesta lanzada desde su propia productora T Realizaciones, ubicada en Villa Urquiza, para la señal de Disney dedicada a los más chicos. La aventura continúa su marcha. Lo último es el lanzamiento del programa en toda Latinoamérica, que le abre una perspectiva importante en su carrera. Estrella en Argentina, apuesta a trascender las fronteras y se apunta a mercados donde aún no es conocido como México y también Brasil, con el doblaje al portugués que él mismo realizó. “Junior Express es uno de los proyectos más ambiciosos que tiene Disney Junior. Que se extienda por todo el continente es un orgullo y a la vez una desafío, porque es un formato armado especialmente para mí”, afirma. Y continúa: “Ya en noviembre pasado comenzó a salir en México, un país que tiene una lupa especial para detectar si estos productos van a ser exitosos. Por suerte anduvo muy bien, con mucho rating”.

Actor, cantante, conductor de programas infantiles y animador, se convirtió en el ídolo de toda una generación de niños. La cantidad de discos que lleva vendidos y el número de espectadores que han asistido a las funciones avalan su éxito. Por estos días Topa se prepara para iniciar una extensa serie de shows en vivo en el Teatro Opera. A la par, acaba de lanzar su quinto trabajo: Junior Express. El álbum incluye un CD y un DVD. Anteriormente había sacado cuatro discos: Topate con Topa, El show de Topa (con el que ganó el Premio Carlos Gardel como mejor álbum infantil en 2010), La casa de Disney Junior con Topa y Muni y Me muevo para aquí (nominado a los Premios Carlos Gardel 2014 y, gracias a sus ventas, Disco de Platino).

En cierta manera Topa, que siempre fue una persona muy emprendedora, asume que buscó trascender en el mundo artístico. “Soy un gran luchador, siempre cuento que en mi carrera tuve más no que . Mi familia y mis amigos me acompañaron en los momentos más difíciles. Yo estuve mucho tiempo sin un mango, pero tenía la contención de la gente -recuerda-. Lo que hace el poder del amor es increíble, la plata es tan sólo un medio”. Si no tienen un niño cerca pueden ver el efecto de Topa en la plataforma YouTube, donde sus videos tienen millones de visitas, o en su cuenta de Twitter, que contabiliza miles de seguidores de todas las nacionalidades.

Comparable en alcance e importancia con la cantante brasilera Xuxa, Topa revisa el éxito actual de su idea: “Junior Express es hoy uno de los mejores programas orientados a los chicos que ofrece la televisión. Hay mucha gente trabajando detrás para generar un producto de calidad y contenido. Tiene algo mágico, que es el humor sano de lo clásico. Se ven cosas del Chavo del 8, como el concepto de personajes con características bien definidas, la idea del compañerismo, la diversión y la picardía”.

Hablando del ídolo

Cantar y actuar de manera divertida. Su trabajo es la pura descripción de movimientos corporales y de sentimientos y emociones. Y como si fuera poco, transmite a los niños valores de gran importancia, como la amistad y la vida sana. Topa está convencido de que al dedicarse a los niños encontró el llamado de la vida. Fiel a su identidad, conmueve con sus palabras: “El espectáculo lo hago para los papás y los chicos, para la familia. En el último show, al final, les decía a los padres gracias por traer al tesoro de sus vidas, que son sus hijos, y gracias por dejarme ser parte sus familias. Y al decir esto me emocionaba mucho”.

Alegre, muy dinámico, espontáneo y de una candidez inmensa, con un ramo de propuestas e ideas a flor de piel, Topa explica que suele comprometerse en su trabajo: “Cuido mucho la marca. Produzco el espectáculo teatral, participo en la composición de las canciones y también sugiero esquemas. Me gusta dar lo mejor a los chicos. Si nosotros hacemos un espectáculo en Capital Federal con determinadas características, quiero llevar lo mismo al interior. No quiero reducir, porque eso sería discriminar. Respecto al futuro, la vara ha ido subiendo. Tenemos muchos desafíos. Los chicos están hoy acostumbrados a la tablet y al celular y por eso, de a poco, vamos llevando lo digital al escenario. Somos un equipo en el que hay un abanico de creatividad que nos obliga a ser abiertos y así poner lo mejor de cada uno en pos del producto”. Y cuenta que su leitmotiv es que “la única manera de hacer las cosas es hacerlas bien”.

-¿Cómo vivís el éxito? ¿En qué medida afecta tu habitual buen humor?

-Soy muy emocional y me afectan mucho ciertas situaciones. Siempre tengo buena predisposición para todo, pero me pongo mal cuando no veo pasión en mis compañeros. Yo soy muy exigente, sin ser autoritario, con todo lo que se relaciona con el producto final. Hay algo que no se bancan de mí y es que yo expongo todo. Por ahí si estoy en el escenario y pasa algo, por ejemplo, con las luces, le pregunto al iluminador qué pasó, por qué se produjo el fallo. Hay cosas que no se pueden remar en medio del show. Siento que tengo mucha energía y un don especial; todo lo que no vibra con esa energía, decanta automáticamente. Cuando la energía es muy positiva, lo negativo y las personas que critican o que van por atrás se van sin hacer esfuerzo.

-Da la sensación de que en vos no hay impostación, sino que sos la misma persona arriba y abajo del escenario.

-Sí, y eso también me hace ser quién soy. Es mi esencia. Fuera del trabajo soy una persona alegre, que le gusta hacer reír. Frente a los problemas me gusta la verdad, con suavidad en las formas.

-¿Padecés la demanda de afecto del público que te sigue?

-Para nada: cuando lo que recibo es amor resulta imposible que me moleste. Trabajar para chicos es diferente de hacer ficción; significa meterse en el corazón de la familia. De alguna manera, quien se dedica a los chicos está dentro del hogar a través de la música, de los programas de televisión, de los videos que suben a Internet. Y esto hace que no me traten como podrían tratar a un famoso, sino que me tratan como a un familiar. Y eso me hace bien, porque yo nunca quise ser famoso. Lo mío fue una construcción, fue trabajo duro.

-¿Te ves como animador infantil, como Carlitos Balá, a los 80 años?

-Sí, esto es una elección de vida. Encontré en los chicos mi misión en la vida. Más allá de un trabajo, es algo que hace que mi corazón lata todos los días, que investigue, que busque perfeccionarme. En el casamiento de un familiar, la jueza se acercó y me dijo: “Topa, quiero que seas consciente de lo importante que resultás para las nuevas generaciones. Cuidá mucho lo que hacés, porque sos un ejemplo para los niños”. Esto es parte de mi vida, elegí ser quien soy. La compañía Disney, de alguna forma, vio eso en mí: que además de ser artista llevo una vida muy sana. Respeto y cuido la marca, cuido a las personas con las que trabajo, valoro y agradezco todo lo que me pasa. Y trato que la gente que me rodea sienta los mismos valores.

-¿Qué encuentran los chicos en Topa?

-A un amigo, a un hermano, a alguien en quien confiar. Aunque yo tenga 38 años, noto que me ven como un hermano mayor, alguien que los entretiene, un ejemplo. No sé bien qué es y a veces yo también me hago esta misma pregunta.

-¿Y qué es lo que te dejan a vos los chicos?

-Me dejan todo. Ganas de levantarme a la mañana con toda la energía, motivación y alegría. La sonrisa de un nene no se compara con nada.

Nuevo rumbo

Topa y Muni formaban la dupla más divertida y admirada por los más chiquitos. Se dejaban ver inseparables, indistinguibles casi. Hasta que se supo que ya no era así. La finalización del ciclo La casa de Disney Junior, en 2013, dio por terminado el popular dúo y desde entonces cada uno tomó su rumbo solista.

-¿Qué pasó con la dupla?

-El canal decidió terminar el formato del programa La casa de Disney Junior, que realizábamos con Muni. Para poder continuar nos ofrecieron hacer algo parecido a lo que ahora es Playground, un ciclo que no tenía que ver con lo que queremos para nuestra carrera. A mí no me convencía y Muni tenía otros proyectos, estaba con ganas de hacer productos para pre adolescentes. Con ella pasé un tiempo maravilloso, no descarto volver. Quizás en unos años nos propongan un formato que repita esa cosa de hermandad, de amistad, de complicidad que teníamos, y volvamos a hacer algo juntos. Seguimos hablando y siendo grandes amigos.

-¿La gente los extraña?

-Eso ocurrió durante los primeros meses tras la separación. Con Muni preferimos terminar en un éxito y no caer en la posible saturación del público.

-Y como sucedió con Muni, ¿a vos te gustaría cambiar de registro actoral?

-Hoy por hoy, los referentes infantiles con los que tengo trato me dicen que siga en la misma línea. Estoy comenzando a producir material para chicos que tenga mi impronta, pero sin mi presencia física. Me gustaría tener algo de Hugo Midón, que escribía canciones en las que se notaba que llevaban su sello.

Me muevo para aquí

Vecino de Coghlan, Topa cuenta que recibe el saludo de grandes y chicos al caminar por la calle y encuentra complicidad en la mirada de la gente. “Siento como si hubiera vivido toda mi vida acá -reconoce contento-. Estoy enloquecido con la zona, con esa cosa de estar en plena Capital Federal pero con la energía de mi infancia en Caseros. También disfruto el vínculo con los vecinos y los comerciantes”. Así vive y siente Topa en nuestros barrios, que se esfuerzan día a día por mantener vivas tradiciones infrecuentes en otros puntos de la ciudad.

Empezó a frecuentar la zona en su adolescencia, cada vez que se acercaba a la mítica discoteca New York City. Y recuerda: “Cada vez que venía en el colectivo 114 o en el 80 me sentía atraído por la energía de estos barrios. Recibía buena onda al pasar por acá”. Con el tiempo, Topa comenzó a participar de espectáculos en la Ciudad de Buenos Aires y se dio cuenta de que vivir en Caseros y trabajar en Capital no era compatible. Casi sin proponérselo, llegó un día justo al lugar que quería. “Fue gracias a un amigo. Cuando estaba haciendo la obra de teatro El pájaro azul, en 2005, uno de mis compañeros, que vivía sobre la calle Juramento, decidió radicarse en España. Como él conocía mi deseo de venir al barrio terminó alquilándome su propiedad. Primero estuve viviendo en Villa Urquiza y algunos años después me mudé a Coghlan”.

-¿Qué lugares encontraste que te gustaron?

-El restaurante Vicente, que me encanta porque me siento en Italia. La veterinaria de Atilio, sobre Monroe, donde cuidan a mi perro Timmy. Y también Unaghi Sushi Bar. Se mezcla esa cosa de ser conocido y que la mayoría de los comerciantes tienen hijos, nietos o sobrinos: eso hace que me atiendan muy bien y me sienta muy querido.

A casi una hora de haber comenzado la entrevista, Topa cita una jugosa anécdota que lo pinta de cuerpo entero: “Me pasó algo maravilloso. Desde el balcón de mi casa se puede ver la calesita de la estación Coghlan y un día escuché que pasaban mis canciones, pero no escuchaba los nuevos temas. Un buen día me acerqué y les regalé el último disco. Los dueños, Elvira y José, me reconocieron al instante. En abril, cuando salió el nuevo álbum, también se los llevé. Ya es una cábala”.

El canal de Mickey Mouse

La señal de cable Disney Junior es parte de The Walt Disney Company Latin America y está enfocada en el desarrollo de los niños de 2 a 7 años, con énfasis en preescolares. Con transmisiones en español y portugués, el canal llega a más de 33 millones de hogares en 19 países de la región con trasmisión las 24 horas vía cable y satélite.

Disney Junior presenta producciones nacionales como El jardín de Clarilú, Playground, Art Attack y Junior Express. En esta última Topa interpreta a un alegre y entusiasta capitán viaja junto a una increíble tripulación de amigos dando recitales en las diferentes estaciones a las que llega en su monorriel. En Argentina, Junior Express se emite los sábados y domingos a las 12.30 y 20.30.

Para grandes y chicos

Diego Topa llegará el 21 de junio al Teatro Opera (Av. Corrientes 860) con su espectáculo Topa en Junior Express. ¿A qué estación vamos? Las funciones son sábados y domingos a las 15 y 17, aunque en vacaciones de invierno serán de martes a domingo en los mismos horarios. Las entradas arrancan en $ 100 y se pueden adquirir a través de Ticketek al teléfono 5237-7200 o en la boletería del teatro.

Topa y su tripulación emprenden un divertido viaje de aventuras y juegos con las nuevas canciones de Junior Express, para que los niños disfruten junto a toda su familia. Lila, la conductora, anuncia la partida. Acompañan a Topa su tripulación de amigos: Los Rulos, su banda musical; Doris, la vestuarista; el gran cocinero Arnoldo; el camarero Francis; la azafata Melody y Natalio, el asistente musical. El espectáculo cuenta con la dirección de Manuel Wirzt y la supervisión creativa de Topa.

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