El segundo club de polo fundado en Argentina tuvo su cancha en Coghlan

Llevaba el nombre de Belgrano y su campo de juego, que funcionó entre 1892 y 1902, estaba ubicado en las actuales Monroe y Roque Pérez, sobre un terreno lindero al Hospital Pirovano.

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Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

 

Un viejo plano topográfico, realizado por la Oficina de Obras Publicas de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, en 1895, despertó mi curiosidad mientras rastreaba una esquiva cancha de fútbol de Belgrano, sede del primer campeonato de 1891 de un también misterioso equipo. Ya retomaremos esa búsqueda. La inscripción “Polo Club”, sobre las manzanas delimitadas por Nahuel Huapí (hoy Manuel Ugarte en ese tramo), Urquiza (hoy Roque Pérez), Guanacache (hoy Roosevelt) y Superí, indicaba la inequívoca existencia de un campo de polo en Coghlan, el segundo -como verificamos más tarde- creado en Argentina.

Ciento veinticinco años es una distancia temporal relativamente cercana en la historia de la humanidad, pero para la investigación periodística local puede equivaler a remontarnos al Big Bang. Son pocos los medios que registraron hechos sucedidos durante el siglo pasado en nuestra comuna, ya que los cuatro barrios que integran el distrito se fundaron entre 1873 y 1907. De los vecindarios linderos el más longevo es Belgrano, creado en 1855, un pueblo que ya en sus primeras décadas de existencia concitó una intensa vida deportiva y social.

Por entonces, las publicaciones nacionales se ocupaban más de los temas centrales y no tanto de los suburbanos, tal era la condición de la zona norte de la Capital Federal. Para nuestra fortuna, este sector era sitio de descanso y recreación para la comunidad británica residente en Argentina. Y la prensa de habla inglesa, abundante en aquel tiempo, dejó registros de las actividades que se desarrollaban muy cerca de Villa Urquiza, Saavedra y Coghlan. Este último barrio estaba apenas naciendo cuando el Belgrano Polo Club inauguró su cancha, casi cuatro años antes de que el Hospital Pirovano lo hiciera a pocos metros. Cruzando la calle Urquiza.

La búsqueda nos llevó, Google Books mediante, a un libro publicado en inglés por Horacio Laffaye: Polo in Argentina, a history. El autor, que estudió en el Buenos Aires English High School y en el Belgrano Day School e hizo la carrera de Medicina en la Universidad de Buenos Aires, cuenta que el primer club de polo en Argentina fue el Buenos Aires Polo Club, fundado por John Ravenscroft el 20 de octubre de 1882. Estaba ubicado en Caballito, entre las vías del Ferrocarril Sarmiento y las calles Seguí, Avellaneda y Fragata Sarmiento.

Campo de polo y de fútbol
El segundo club nacido en nuestro país fue el Belgrano Polo Club, que se estableció alrededor de 1886. “Se desconoce la fecha exacta porque no se encontró un libro de actas: se perdió, está oculto y olvidado en alguna casa privada o tal vez nunca existió -especula Laffaye en su libro-. Este club no tenía una relación formal con el Belgrano Athletic Club, fundado en 1896, que registró logros sobresalientes en rugby, fútbol, ​​cricket, tenis, natación y bolos”.

Sin embargo, y este dato aun es motivo de controversia, Belgrano AC, que debutaba el mismo año de su creación en el campeonato de la Argentine Association Football League, habría jugado todos sus partidos de local en la cancha del Belgrano Polo Club. “La explicación lógica es que, al ser un nuevo club, Belgrano AC tomó prestado o arrendó el campo a sus vecinos”, explica Laffaye.

Frank Balfour fue el principal impulsor en la formación del Belgrano Polo Club. Lo acompañaron Robert MacIver, C.S. Owen, Robert Scott-Moncrieff, Charles Thurber y John Kennedy Cassels, quien era el secretario honorario. Los colores del equipo eran blanco y negro, para luego cambiar a dorado y negro. Según Laffaye, Belgrano inauguró su campo de polo en la calle Saavedra (hoy Monroe) el 3 de enero de 1892. El rival en el debut fue el poderoso Flores Athletic, integrado por Harry Anderson, Fred Bennett, Edward Robson y Hugh Robson. Los anfitriones presentaron a Frank Balfour, John Cassels, Charles Cameron Day y Howard Stafford. El árbitro, G. Marriott Woodgate, tuvo una tarea difícil porque los jugadores tenían el mismo color de camisa.

River Plate Sport & Pastime (Deportes y pasatiempos del Río de la Plata), publicación británica de la época, menciona que asistieron más de 400 personas al campo del incipiente barrio de Coghlan, incluidas varias familias argentinas que mostraron un marcado interés en el juego. El equipo de Flores ganó por 4 goles a 3. “En una costumbre elegante que prevalecía en esos días, al final del partido las damas del anfitrión ofrecerían un té para los jugadores y los espectadores visitantes”, cita Laffaye.

Equipo de Hurlingham, campeón del primer Abierto de Polo disputado en 1893: Frank Furber, Frank Balfour, Cadwallader Tetley y Hugh Scott Robson.

Adelantado a su tiempo
Como dato destacado, el Belgrano Polo Club organizó el primer torneo de hándicap en Argentina dos décadas antes de que la Polo Association of the River Plate introdujera hándicaps individuales en 1911. “El torneo fue un gran éxito porque proporcionó paridad entre todos los concursantes. La ronda preliminar enfrentó a Lomas, un equipo al que se le permitieron dos goles de hándicap, contra el equipo local más fuerte, llamado Belgrano Primero. El resultado final, 7-6 a favor del anfitrión, validó el concepto del hándicap”, amplía Laffaye.

Tras varios juegos muy disputados, Belgrano Primero y Santa Fe llegaron a la final después de derrotar respectivamente a Quilmes y Santiago del Estero en semifinales. Santa Fe abrumó al equipo anfitrión por 5 goles a 1. Según River Plate Sports and Pastime, “una fiesta de celebración el sábado por la noche podría haber tenido algo que ver con el desigual juego final”.

River Plate Sport & Pastime (Deportes y pasatiempos del Río de la Plata), publicación británica de la época que nos revela la historia del Belgrano Polo Club.

El Belgrano Polo Club perdió su buena estrella cuando muchos de sus jugadores fueron atraídos y se mudaron al Hurlingham Club, ganador entre 1893 y 1905 de siete ediciones del River Plate Polo Championship, como se conoció hasta 1923 al Campeonato Argentino Abierto de Polo, que ofrecía mejores instalaciones. Belgrano se mantuvo activo hasta 1902, cuando renunció a su afiliación a la Polo Association of the River Plate y se convirtió en historia.

Algunas curiosidades
El primer remate de terrenos en el barrio de Coghlan se realizó el 8 de marzo de 1891 en las oficinas de la Compañía Nacional de los Ferrocarriles Pobladores, calle Piedad 650. La primera escritura fue extendida a favor de Simón Casaubón, de origen vasco-francés, quien ya conocía estos parajes por concurrir a presenciar partidos de polo en la cancha del Polo Club Belgrano, que el profesor Alfredo Noceti sitúa entre las calles Roque Pérez, Roosevelt, Manuel Ugarte y Superí. “A la terminación de los encuentros, don Simón recorría las inmediaciones en compañía de algunos empleados de la Casa Barklay’s, donde trabajaba. Atrapado por el lugar, decide comprar tres lotes, afincándose definitivamente. Años después, en la esquina de Roque Pérez y Monroe, abre un almacén y despacho de bebidas”, relata el historiador, en su libro Coghlan: Una estación, un barrio.

Otra coincidencia vincula a Coghlan con el polo, aunque no geográficamente. Uno de los primeros partidos de este deporte en la Argentina, disputado en 1882, fue el que enfrentó al Buenos Aires Polo Club contra un equipo de Bahía Blanca, “que se formó gracias al apoyo entusiasta de Walter Ford y algunos de sus amigos”, dice Laffaye. La casualidad es que Ford era asistente de John Coghlan, el ingeniero irlandés a cargo de la construcción de la línea de tren de Azul a Bahía Blanca, quien tras fallecer en 1890 le daría su nombre al barrio homónimo. Los británicos jugaban polo mientras Coghlan avanzaba en la construcción de la línea ferroviaria y, cuando se completó el trabajo, crearon un club en la ciudad bahiense.

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