EL SUBTE DESEMBARCA EN VILLA URQUIZA

La prolongación de la Línea B llegará en tres años a Triunvirato y Monroe

(Edición del Mes: 1 Año: 2000 )

La prolongación de la Línea B llegará en tres años a Triunvirato y Monroe

Marcelo Benini

La prolongación de la Línea B llegará en tres años a Triunvirato y Monroe

EL SUBTE DESEMBARCA EN VILLA URQUIZA

Luego de muchos años de espera, Villa Urquiza quedará incorporada al transporte subterráneo de pasajeros. La Línea B, que une Alem con Lacroze, se prolongará por la avenida Triunvirato y en una primera etapa agregará dos nuevas estaciones: Tronador y Los Incas. A comienzos de 2001 se iniciará la construcción de otras dos: Echeverría y Villa Urquiza. Esta última se inaugurará durante el primer trimestre de 2003.

Por Marcelo Benini

Dentro de tres años, los habitantes de Villa Urquiza que viajen regularmente al centro ya no necesitarán tomar un colectivo hasta Chacarita para combinar con el subte: podrán abordarlo directamente desde la esquina de Triunvirato y Monroe y llegar al trabajo en menos de media hora, sin despeinarse. Cumpliendo un viejo anhelo de los vecinos del barrio, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inició hace cinco meses la primera etapa de las obras de prolongación de la Línea B de Subterráneos, que a la fecha une las cabeceras Leandro N. Alem y Federico Lacroze con la avenida Corrientes como techo. El ramal se extenderá bajo la parrilla de las vías del Ferrocarril Urquiza y de la Av. Triunvirato, hasta su intersección con la Av. de los Incas. Este tramo, que involucra la apertura de dos nuevas estaciones -Tronador y Los Incas- se encuentra avanzado y será habilitado en agosto de 2000. En una segunda etapa se incorporará la estación Echeverría y en el primer trimestre de 2003 quedará por fin inaugurada la cabecera Villa Urquiza. Será la coronación exitosa de un proyecto del que siempre se habló durante los setenta años de antigüedad que tiene la Línea B, pero que nunca había sido considerado tan seriamente como ahora.

Una mirada nostálgica
En la página de Internet de Metrovías -la empresa que tiene la concesión del servicio de transporte subterráneo de pasajeros desde principios de 1994- encontramos la historia de la Línea B.
El 13 de febrero de 1912, por Ley Nº 8.870, el Honorable Congreso de la Nación otorgó a Lacroze Hnos. y Cía. el derecho de construcción y explotación de una doble línea férrea subterránea de tracción eléctrica para el tráfico de pasajeros y carga, entre las inmediaciones de la estación Lacroze y el Paseo de Julio (hoy Leandro N. Alem). Las tareas de construcción fueron inauguradas recién el 1 de octubre de 1928 y su primera etapa, Chacarita-Callao, culminó 24 meses más tarde, el 17 de octubre de 1930.  Durante los dos primeros días del servicio, sábado 17 y domingo 18 de octubre, viajaron 380.000 pasajeros en sus 32 coches iniciales. Un documento de la Secretaría de Obras y Servicios Públicos y Transporte y Tránsito del Gobierno porteño informa que estos vehículos, de carrocería metálica, tenían 47 asientos cada uno y fueron fabricados en Inglaterra por la Metropolitan Cammel y en Estados Unidos por Osgoog Bradley. El acceso a estos coches desde el andén se hacía por tres puertas laterales, accionables por el guarda desde cualquier vagón. Cuando se abrían a destiempo, el tren detenía la marcha y no podía reanudarla mientras las puertas permanecían abiertas.

Dos verdaderas innovaciones contaba este servicio: la instalación de molinetes y escaleras rodantes en las estaciones Agüero, Pueyrredón, Pasteur y Callao. Otra particularidad fue que el clásico cornetín que utilizaban los guardas de la línea A para dar salida al tren fue suplantado por una luz anunciadora. Siguiendo los pasos de su precursora, los azulejos de las estaciones presentaban guardas de distintos colores. Ocho meses después de aquella inauguración, el 22 de junio de 1931, quedaba habilitado el segundo tramo hasta Carlos Pellegrini y cinco meses después se inauguraba su estación terminal, Leandro N. Alem, lo que completaba un recorrido de 8.715 metros y trece estaciones. El 14 de abril de 1958 se formó la Comisión Mixta de Subterráneos, que entre otros objetivos pretendía extender la Línea B hasta Villa Urquiza. Estaba integrada por Epaminondas de Fazio, Manuel Loza, Cirilo Nassiff, Mario Gentile y Héctor Arata (autor del libro Villa Urquiza, sus primeros cien años), quienes en 1964, durante la presidencia del Dr. Arturo Illia y siendo ministro de Transportes el urquicense Pedro Gervasio Fleitas, se abocaron al estudio de costos y financiación de la iniciativa y presentaron un anteproyecto de expansión de todas las líneas a las autoridades nacionales. Pese a la viabilidad de la propuesta, las obras nunca se realizaron.

Un sueño hecho realidad

Debieron pasar 35 años para que Villa Urquiza recibiera la noticia de la llegada del subte. Tras la licitación de la prolongación de la Línea B, ganada por la Unión Transitoria de Empresas (UTE) -integrada por las empresas Techint Compañía Técnica Internacional S.A y Dyckerhoff & Widman A.G.-, en agosto del año pasado se inició la primera etapa de las obras. Estas empalman el recorrido existente entre las estaciones Leandro N. Alem y Federico Lacroze y le agregan casi dos kilómetros de túnel y vías para llegar a la intersección de las avenidas De los Incas y Triunvirato. En ese tramo se construirán dos nuevas estaciones: Tronador y Los Incas. La primera estará ubicada a 1.038 metros de la estación Federico Lacroze, entre las calles Tronador y Estomba, con acceso desde ambas aceras de la Av. Triunvirato. La segunda funcionará como estación terminal provisoria, se situará a 1.787 metros de Federico Lacroze y a 749 metros de Tronador y estará comunicada con la Av. De los Incas y la calle Mariano Acha. Las dos estaciones contará con un sistema de ventilación por inyección de aire exterior filtrado y extracción de aire viciado, mediante extractores colocados en las bocas de ventilación del túnel próximas a la estación. Asimismo, se construirán las instalaciones necesarias para las personas con discapacidades motrices y visuales.

El plazo de ejecución de estas obras es de 24 meses -se estima que la primera estación (Tronador) estará inaugurada a mediados de este año y la segunda (Los Incas) a principios del próximo- y el costo de las mismas asciende a 34 millones de pesos, 27 menos de lo calculado originalmente por el Gobierno de la Ciudad. Este inesperado ahorro del 40 por ciento le permitirá afrontar en un menor tiempo al estipulado la segunda etapa de prolongación de la red, que demandará un presupuesto similar y llegará hasta Villa Urquiza. Las tareas se iniciarán en los primeros meses de 2001 y concluirán a comienzos de 2003. Para reducir los congestionamientos del tránsito, las estaciones se construirán por mitades. Con este método se tratará de ocupar el menor espacio posible de calzada, evitando así que el tránsito de la zona se sea afectado por la reducción de carriles. Al término de las obras, la Línea B habrá sumado 3,5 kilómetros más de vías. Cuando llegue ese momento, el subte en Villa Urquiza habrá dejado de ser una fantasía para transformarse en una realidad.

¿Hasta el Parque Sarmiento?

Según Alejandro Nazar Anchorena, presidente de Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado (SBASE), en cuatro o cinco años la línea B podría ser llevada hasta el Parque Sarmiento. “En esa zona podría crearse una estación de transferencia con una gran playa de estacionamiento para que los automovilistas que vienen de la zona norte del conurbano dejen sus vehículos allí e ingresen a la Capital en subterráneo. De este modo, entre 15 y 20 mil vehículos dejarían de circular por la ciudad”, manifestó hace pocos meses el funcionario.

Comentarios Facebook