El tren que puso en vilo a Coghlan

Hace casi 75 años se produjo un accidente ferroviario que conmovió al barrio.

A un mes de las elecciones generales de 1946, que llevarían a la presidencia de la Nación a Juan Domingo Perón, Coghlan vio conmovido su “pachurriento” transcurrir por el espectacular descarrilamiento de un tren. El hecho ocurrió el 21 de enero a las 13.10 horas y fue registrado por los historiadores Alfredo Noceti y Emilio Bence en su libro Coghlan, una estación, un barrio, editado en el año 2000 y disponible en versión PDF en Internet.

“Una formación que tenía como destino la estación Tigre R saltó de las vías y quedó perpendicular a las mismas, semirrecostada sobre la cabina del guardabarreras de la calle Monroe, y enfrentada, como en actitud desafiante, a un par de leones de mampostería que adornaban la entrada de una residencia particular”, describen los autores en su obra, que no especifican si el accidente causó heridos.

75 años después del hecho, se mantienen sin mayores alteraciones edilicias la cabina del guardabarrera y la casa de dos plantas, de color blanco y con tejas, que se erige detrás.

Noceti dedicó gran parte de su vida a la investigación de la historia de Coghlan, que el pasado 1 de febrero celebró su 129º aniversario. Reconocido académico, fue miembro fundador de la Junta de Estudios Históricos del barrio y ejerció su presidencia durante muchos años. También publicó varias obras dedicadas a este pintoresco rincón de la Ciudad, en donde residió desde su nacimiento en 1928 hasta su muerte en 2005. Además de ser entrevistado, en numerosas ocasiones colaboró con este periódico aportando sus valiosos conocimientos sobre diversos temas.

La foto y algunas perlitas

Los instantes posteriores al accidente ferroviario quedaron inmortalizados en una impactante fotografía, compartida recientemente en Twitter por la cuenta “Buenos Aires en el recuerdo” (@BsAs_recuerdo), que a diario publica postales antiguas de los barrios de la Ciudad. En la imagen, desconocida hasta el momento por este periódico, se observa la llamativa posición en la que quedaron los dos vagones delanteros del tren -tal como describieron Noceti y Bence- y el gran número de vecinos que se congregó en los alrededores, además de los propios pasajeros.

El tren en cuestión sería una formación eléctrica de la compañía Metropolitan Vickers, de origen británico, construida en carrocería íntegramente en acero en 1931. Fuente: Flickr

Tanto hombres como mujeres están vestidos de manera formal y llevan los característicos sombreros de la época para protegerse del sol. A simple vista no se llegan a ver niños, que por la hora intuimos estarían almorzando en sus hogares. Cabe señalar además que, casi 75 años después del hecho, se mantienen sin mayores alteraciones edilicias la cabina del guardabarrera y la casa de dos plantas, de color blanco y con tejas, que se erige detrás. Para quienes quieran atestiguarlo, la vivienda está ubicada en la esquina de Washington y Monroe, a pocos metros del paso bajo nivel Francisco Seeber.

Otro detalle a analizar es el tren. Da la impresión de que se trata de una formación eléctrica de la compañía Metropolitan Vickers, de origen británico. Estos coches fueron construidos en carrocería íntegramente en acero en 1931, quince años antes de este accidente, y se los conocía popularmente como los “marrones”. Estuvieron en servicio hasta los primeros años de la década del 90 -en el 92 quedaban algunas formaciones circulando en estado original- y son todo un ícono de la historia ferroviaria argentina.

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