Embajada de la República Popular China

En Crisólogo Larralde 5349, esquina Triunvirato, se halla la elegante Embajada de China. Expresa, desde su arquitectura y decoración, todo el estilo de oriente y lo acerca a nuestro barrio.

(Edición del Mes: 12 Año: 1999 )

En Crisólogo Larralde 5349, esquina Triunvirato, se halla la elegante Embajada de China. Expresa, desde su arquitectura y decoración, todo el estilo de oriente y lo acerca a nuestro barrio.

Embajada de la República Popular China en la República Argentina

CIVILIZACION MILENARIA

En Crisólogo Larralde 5349, esquina Triunvirato, se halla la elegante Embajada de China. Expresa, desde su arquitectura y decoración, todo el estilo de oriente y lo acerca a nuestro barrio. Este año se celebró el cincuentenario de la fundación de la República, razón más que suficiente para acercarnos hasta la sede diplomática y conocer el arte, la cultura y la historia de ese país. Nos entrevistamos con Yang Yuebin, consejero Político de la Embajada, quien nos habló de sus funciones, de la actual relación comercial y diplomática de China con la Argentina, del barrio y de él mismo.

Adrián Alauzis

El solo hecho de transponer los umbrales de la embajada es ingresar a un misterioso ambiente, como un viaje milenario. La decoración es típica de la cultura oriental: faroles antiguos y jarrones, alfombras y tapices de estéticos coloridos, una escalera y, a la derecha, un gran salón con alfombra roja y sillones de pana verde. Allí nos entrevistamos con Yang Yuebin, consejero Político. La sala en la que nos recibe da hacia la avenida Larralde, a metros de Triunvirato, pero parecemos estar mucho más lejos, en el espacio y en el tiempo. El piso tiene una sobre-alfombra amarilla con ideogramas chinos de color azul y decorada con flores rojas. El colorido del suelo alfombrado es sólo un marco del arte en el salón: dos enormes murales de estilos netamente chinos cubren las paredes a los lados. Unas vitrinas muestran artesanías muy distintas, desde las increíbles porcelanas con infinidad de detalles hasta tallados en madera balsa. El empapelado es sobrio y brillante y las cortinas que cubren la pared más grande son rojas y blancas. “Me fui de Shanghai a los 18 años -dice Yuebin-. Allí tengo a mis parientes todavía: mi mamá, mis hermanas y hermanos. De vez en cuando los visito aprovechando la estadía en China”.

En la estructura de la embajada, el Consejero Político es el segundo luego del Embajador. Existen otros Consejeros: Cultural, Económico-Comercial y un Agregado Militar. Luego están los Secretarios. Sobre los grandes cambios que vive la humanidad preguntamos a Yuebin, que hace un año y nueve meses que está en Argentina, cómo vive China este tironeo entre la conservación de la cultura y el progreso. “Para nosotros es importante conservar la identidad y las tradiciones. El mantenimiento de la identidad de cada país es importante y también difícil de destruir: en nuestro caso se trata de 5.000 años de historia y de tradición. Hace falta salvaguardarlo y cuidarlo con mucha precaución. Eso no significa que no abramos la puerta para recibir lo bueno del extranjero: tecnología y ciencia, como experiencias de otros países. Estamos defendiendo nuestra identidad, pero también estamos teniendo intercambio en todo orden con el mundo exterior. La arquitectura de la embajada misma tiene el estilo oriental. Hay un patio con un pequeño jardín y un estanque donde viven los peces dorados. Tenemos pinturas tradicionales y artesanías de China. La más tradicional es la pintura con tinta china”, explica Yuebin.

La historia reciente

China es un país milenario, una de las grandes civilizaciones, con más de cinco mil años de historia escrita. “Antes de la creación de la República Popular China -cuenta Yuebin- el pueblo chino sufría muchas agresiones y humillaciones de las potencias occidentales y también sufría por la guerra civil. A partir de la fundación del Partido Comunista de China en 1921, que es el partido Gobernante, se liberó a las grandes masas tanto de la agresión japonesa como de la ocupación de potencias extranjeras”. El gran movimiento antiimperialista y antifeudal tuvo lugar en mayo de 1919, cuando subió a la escena política el proletariado chino. Dos años más tarde se celebró el Primer Congreso Nacional en Shanghai, donde nació el Partido Comunista de China. Luego de las guerras de Expedición del Norte, de Revolución Agraria, de Resistencia contra Japón y de Liberación Nacional se derribó, en 1949 la dominación del gobierno de Guomindang y su cabecilla Jiang Jieshi.

El 1 de octubre de 1949 trescientos mil ciudadanos se volcaron sobre la plaza Tian’anmen de Beijing (Pekín) para celebrar el Gran Acto de Fundación de la Nueva China. El presidente del Gobierno Popular Central, Mao Zendong (Mao Tse-tung), proclamó entonces la fundación oficial de la República Popular China. A partir de entonces, bajo la nueva dirección, China ha venido trabajando arduamente, desafiando dificultades internas y externas. El camino de restablecimiento, a partir de entonces, costó muchos esfuerzos. Desde 1957 hasta 1966 hubo un período de construcción socialista a gran escala con muchos éxitos, pese a serias fallas en la economía nacional. Los diez años siguientes no fueron particularmente buenos para China, ya que la Revolución Cultural trajo al Estado y al pueblo los más graves tropiezos y pérdidas desde la fundación de la República. En estos años, la idea de Mao era acabar con lo que quedara del pensamiento burgués, darle nuevos bríos al espíritu revolucionario del comunismo ortodoxo y modernizar el sistema educativo. Pero las luchas internas terminaron por paralizar la economía y cerrar las puertas de las escuelas. Los años que siguieron tuvieron como eje un intento de corregir excesos y errores, como así también la intención de abrirse al mundo y restaurar las relaciones internacionales.

En 1978 comenzó ese proceso, con la aplicación de la política de reforma y apertura con la economía como centro. Así, el poderío económico de China ocupa hoy el séptimo lugar en el mundo. El 1 de octubre de este año celebró su 50º aniversario, tanto en su tierra como en sus embajadas, entre ellas la de Argentina, en Saavedra. De la misma forma, fueron grandes los festejos de la República cuando en 1997 Hong Kong retornó a su madre patria. También este año, el 20 de diciembre, China recuperará a Macao, ex colonia portuguesa. Será una fiesta para todos los chinos, un verdadero acontecimiento.

La embajada

La representación diplomática china está un poco alejada respecto de las otras embajadas. A veces la gente que puede acercarse no lo hace por la distancia, aún así goza de una privilegiada y tranquila ubicación frente a una esquina del Parque Sarmiento. La misión básica de la embajada es promover las relaciones bilaterales: política, cultural, económica, comercial y científico-tecnológica. “Actualmente las relaciones con Argentina son excelentes”, afirma el Consejero Político y agrega: “El comercio tiene un buen nivel, a pesar del difícil momento. Con el esfuerzo de ambos lados vamos a superar esta situación. China estableció relaciones diplomáticas con Argentina el 19 de febrero de 1972, hace 27 años. El año pasado el comercio bilateral, según nuestros cálculos, alcanzó los 1.200 millones de dólares; de acuerdo con las estadísticas argentinas, llegó a 1.800 millones de dólares. Esto no es nada desdeñable: China ocupó el segundo lugar en el comercio exterior de Argentina. Nosotros estamos comprando cereales, aceite comestible, tubos de acero sin costura, cueros y soja, por ejemplo. China le brinda productos de industria ligera, como máquinas, juguetes, ropa, zapatos y pequeñas herramientas. Usted ve por todas partes productos de China, incluso en los supermercados”.

Le preguntamos a Yuebin cómo llegó hasta acá, mientras tomamos el té de jazmín en tazas de porcelana que un cortés servidor se encarga de mantener siempre llenas. “Nací en Shanghai, la primera ciudad de China y la más poblada. Yo tenía experiencia con el idioma, porque hablo un poco español: mi primera misión fue en Madrid, luego en Ecuador, después Bolivia y ahora Argentina”. En la Embajada se trabaja cinco días a la semana, con horario fijo: 9 a 13 y 15.30 a 18. Al lado se encuentra una sección Consular que atiende a los ciudadanos, tanto chinos como argentinos, que solicitan una visa para ingresar a China; también se recibe a los chinos residentes para que puedan hacer sus trámites necesarios.

China, con aproximadamente mil trescientos millones de habitantes, es la tierra de una cultura milenaria, de dinastías y monumentales construcciones, como la Gran Muralla. Territorio de origen tanto del arte marcial Kung-fu como de la disciplina del Taijiquan; de comidas inspiradoramente originales; cuna de un folclore que acompañó al desarrollo de la historia humana; origen del arte de la jardinería, de los barriletes, la pólvora, el teatro de sombras y un estilo único en la estética de sus atuendos como de sus artesanías y pinturas. China hoy sigue latiendo y creando nuevos caminos que enriquecen al mundo. Con esos pensamientos terminamos nuestro té de jazmín y regresamos al barrio, llevándonos el saludo que, en nombre de la embajada, nos diera Yang Yuebin: un deseo de prosperidad para el año 2000 y su muestra de amistad y apertura hacia los vecinos.

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