En el nombre del Papa

Ex alumno del Dulcísimo Nombre de Jesús y vecino de Saavedra, Guillermo Karcher le sostuvo el micrófono a Jorge Bergoglio en su primer discurso como Sumo Pontífice. De vacaciones en Argentina, nos brindó una entrevista exclusiva.

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Tras el humo blanco que emergió de la chimenea de la Capilla Sixtina a las 19.06 -hora italiana- del 13 de marzo de 2013, el cardenal Jorge Mario Bergoglio se asomó al balcón del Vaticano y saludó a una multitud fervorosa que aguardaba desde hacía horas en la Plaza de San Pedro. En ese instante, mientras el mundo entero escuchaba las primeras palabras del “Papa del fin del mundo”, otro argentino -vecino de Saavedra, para más datos- era en un mismo acto testigo y actor privilegiado de un momento histórico para la Iglesia Católica: por primera vez en dos milenios, un americano era elegido como su máxima autoridad.

Monseñor Guillermo Javier Karcher (51), quien trabaja desde 1997 en la Curia Romana, fue quien le sostuvo el micrófono al Sumo Pontífice durante su discurso de asunción. Karcher es desde el 22 de diciembre de 2006 cerimoniere pontifici, integrante del Ufficio delle Celebrazioni Liturgiche del Sommo Pontefice. Se trata de un organismo autónomo del Vaticano al cual le compete la preparación de todo lo necesario para las celebraciones litúrgicas y sagradas, tanto del Santo Padre como de aquellas que se realizan en su nombre. Karcher también se desempeñó en Asuntos Generales de la Secretaría de Estado de la Santa Sede y estuvo presente en distintas visitas que autoridades argentinas hicieron al Vaticano. También encabezó en Roma una misa en 2009 por el eterno descanso del ex presidente Raúl Alfonsín.

Políglota, además del español habla a la perfección alemán, inglés, francés e italiano. Pero más allá de sus capacidades intelectuales, profesionales y espirituales, para nosotros el mayor valor periodístico de Karcher es que transcurrió su infancia en Machaín y Congreso, frente a la Comisaría 49ª, barrio de Villa Urquiza. Tomó la Primera Comunión en la Parroquia Dulcísimo Nombre de Jesús y, tras cursar la primaria en la Escuela República de Costa Rica, regresó al “Dulce” para hacer el secundario entre 1977 y 1981. En la actualidad mantiene estrechos vínculos Saavedra, ya que cuando viene de visita al país se instala en su casa de Jaramillo y Superí.

Durante sus recientes vacaciones en Buenos Aires, donde permaneció todo el mes de diciembre, Karcher participó de varias misas en distintas iglesias de la Comuna 12. El sábado 12 de diciembre estuvo en Santa María de los Angeles, de Coghlan, y el 27 de diciembre en San Isidro Labrador, de Saavedra, donde se casaron sus padres. En el medio de ambas, el sábado 19 condujo el oficio religioso por el 70º aniversario de la Parroquia Dulcísimo Nombre de Jesús, templo donde forjó su vocación religiosa. Previo a la celebración, que atrajo tantos fieles que no cabía un alfiler, se tomó quince minutos para dialogar con El Barrio en el patio del colegio.

-De sus años en el Dulce, ¿qué imágenes atesora a 34 años de su egreso?

-Recuerdo gente que nos quería mucho. No sólo eran eruditos en sus materias sino seres humanos que nos cuidaban, nos daban buenos consejos y compartían campamentos. Fueron momentos inolvidables. De mi camada salieron la Directora de Primaria y la Rectora de la Secundaria, Alicia Solana y Marisa Luppino respectivamente. Fue un grupo muy lindo.

-Aquí mismo definió su vocación religiosa. ¿Cuándo y cómo sucedió?

-Cuando estaba en cuarto año hice un retiro en La Tregua, cerca de Ostende, y me impactó un grupo de seminaristas de San Nicolás. Volviendo a Buenos Aires hablé con el Padre Jorge, que en paz descanse, gran sacerdote, autoridad moral y referente del barrio, quien me sugirió que terminara el secundario y después viera. Con esa serenidad ingresé al Seminario y traté de serle fiel a Dios.

Karcher recuerda que se ordenó sacerdote en el Luna Park el 25 de noviembre de 1989, la semana posterior al casamiento de Maradona. “Cuento esto porque él había utilizado una moquet celeste en la fiesta de su matrimonio -dice risueño-. Por esa razón los curas de mi camada somos los únicos en el mundo que no se ordenaron sobre una alfombra bordó o roja. Parecíamos estar parados sobre una piscina”. Como vicario parroquial Karcher pasó por Madre Admirable, en Arroyo y Suipacha, y Nuestra Señora de la Candelaria, en Floresta. En 1993 se fue a estudiar a Roma, pensando que volvería al cabo de algunos años con un título bajo el brazo. “Fue entonces cuando empezó a mover los hilos Jorge Bergoglio, por entonces Obispo Auxiliar de Buenos Aires, a quien ayudé en su ordenación episcopal de 1992 en la Catedral. Me propuso que aguardara hasta el Jubileo del Año 2000 y me terminé quedando. Tanto que me llevé a mi madre a vivir conmigo a Roma”, resume el ex alumno del Dulce.

-Ya en el Vaticano, ¿logró conservar los vínculos con la parroquia y el colegio?

-Absolutamente. Nunca dejé de sentirme miembro de esta comunidad. Cada vez que vengo de vacaciones a Buenos Aires me acerco a celebrar una misa.

-¿Qué puede decirnos del Padre Fabrizio, que tras suceder a Jorge Gómez ha revolucionado la comunidad parroquial?

-Lo quiero mucho a Fabrizio y lo admiro por su gran carisma. Es una persona muy entregada a la parroquia y le hace mucho bien al barrio.

-En una misa realizada en la Parroquia Santa María de los Angeles anticipó la venida del Papa Francisco en 2017. ¿Ya está confirmada su visita?

-Sí, lo más probable es que en 2017 visite Argentina, Brasil, Chile y Uruguay. El ya había anticipado que volvería a Aparecida, Brasil (N. de la R.: Para celebrar el 300º aniversario de la Virgen patrona de ese país). Se pensaba que podía venir en 2016, pero debido al Año del Jubileo su agenda está comprometida por numerosas actividades del Año Santo en Roma.

-Con respecto al rol que usted ocupa en el Vaticano, ¿puede decirse que el día de la asunción de Bergoglio como Papa es el más importante de su vida personal?

-Sí, fue una sorpresa porque Bergoglio no estaba entre los candidatos y me tocó vivir esa experiencia con una emoción única. Mientras esperábamos afuera los asistentes del cónclave, entre los que me encontraba, tuve una visión o intuición muy fuerte con la Virgen Desatanudos. Concretamente, se me apareció. En ese instante dejé de rezar el Rosario con los otros ceremonieros y le dije a quien debía sostener el micrófono si me lo cambiaba por el libro, que me correspondía a mí, en caso de que resultara elegido Bergoglio. Me dijo que sí, algo descreído y me fui a rezar a la Capilla Paulina. No terminé de tomar el Breviario que empecé a sentir los aplausos. Cuando llegué a las puertas de la Capilla Sixtina y vi salir a Bergoglio vestido de blanco me emocioné y me empezaron a temblar las piernas. Mi compañero mantuvo la palabra y me cedió el micrófono. Después se dio una situación divertida con Bergoglio, porque forcejeamos un poco con el micrófono y cuando él se dio vuelta me dijo “ah, sos vos”. El video está en Youtube. En ese momento me preocupaba que hablara bien el italiano. Yo por las dudas estaba listo para soplarle, pero no hizo falta.

-Está en el Vaticano desde 1997. Eso significa que acompañó también los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVI…

-Sí, desde mi trabajo de protocolo y ceremonial me tocó estar muy cerca de Juan Pablo II en su agonía. Habíamos abierto una oficina de protocolo en el Hospital Gemelli, durante sus dos últimas internaciones, para atender las visitas importantes. Ahí empecé a ser ayudante de ceremonias. Con Benedicto XVI hubo un trato lindo y por mis orígenes alemanes había cierta afinidad. Recuerdo aquel día de Navidad en el que lo tiraron al suelo. Yo lo ayudé a levantarse y le hablé en alemán para tranquilizarlo (N. de la R.: Se refiere al 24 de diciembre de 2009, cuando durante la Misa de Gallo una mujer saltó las barreras de la Basílica de San Pedro y derribó a Benedicto XVI. El Papa fue ayudado a incorporarse por Guillermo Karcher y siguió caminando hacia el altar mayor, alentado por aplausos nerviosos de la multitud).

-Dejando de lado la subjetividad que implica ser colaborador estrecho de un Papa argentino, ¿qué distingue a Francisco de sus predecesores?

-Su desborde de humanidad, que desarma a cualquiera. Incluso le cambia el corazón a aquellos que no son cristianos o creyentes. Es muy fuerte la experiencia que se tiene al tener contacto con él.

-¿Francisco es una especie de bisagra en la historia de los papados recientes?

-Desde esta convicción que tiene de promover la cultura del encuentro, sin dudas. Donde él va no hay desencuentro.

-¿Cómo define su relación personal y laboral con el Papa?

-No soy su secretario, no soy su vocero, pero sí su hombre de confianza y eso me llena el corazón de dicha y de orgullo. Ser testigo de su papado es una cosa tan linda que no termino de agradecerle a Dios. Yo no estudié para esto, no me preparé para esto, pero Dios me puso ahí. Un hecho como éste se produce cada dos mil años de historia y no hay que desaprovecharlo. Ser Obispo de Roma significa dirigir a toda la cristiandad. Francisco sabía que venía a mi parroquia de Saavedra, así que me dijo que saludara en su nombre a todos los feligreses. Me pidió que les dijera a todos que los lleva en su corazón y que, así como pide que recen por él, él reza por todos ustedes.

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