El regreso de un clásico: instalarán un autocine en el Parque Sarmiento

La fecha de estreno todavía no fue precisada. Cabe recordar que en General Paz y Constituyentes, donde hoy se erige Tecnópolis, funcionó el autocine “Buenos Aires” hasta fines de los 80.

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En la década de 70, en terrenos cercanos al cruce de las avenidas General Paz y De los Constituyentes, se instaló un autocine llamado “Buenos Aires”. El predio se ubicaba donde hoy se emplaza Tecnópolis, en la localidad de Villa Martelli, partido de Vicente López, y funcionó hasta fines de los 80.

Treinta años después, próximo a ese lugar y en el marco de la pandemia de coronavirus, volverá la costumbre de ver películas desde los vehículos con la instalación de un autocine en el Parque Sarmiento, el polideportivo de Av. Ricardo Balbín 4750, barrio de Saavedra

La fecha de habilitación del escenario todavía no fue precisada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, que estableció un cronograma de aperturas escalonadas de distintos espacios de la Capital Federal para la proyección de películas al aire libre.

En las próximas semanas será habilitado un autocine en el Parque Sarmiento.

Empezó la función

El primero en estrenar esta modalidad fue el Estadio Obras, del barrio de Núñez, que tuvo su función inaugural el sábado pasado por la noche. El predio tiene una capacidad para 150 vehículos, que debieron pasar por un túnel sanitizante al ingresar y mantener una distancia mínima de 2,5 metros. Además, agentes de la Ciudad controlaron la temperatura a cada uno de los espectadores y recordaron la utilización del tapaboca en todo momento, a excepción de cuando consumen alimentos, que pueden adquirirse desde una app móvil.

El Estadio Obras ofrece películas de jueves a domingo, con dos funciones diarias. Los tickets están a la venta en Tuentrada.com y tienen un costo de 1650 pesos. La programación de las películas está a cargo del periodista especializado en cine Alexis Puig, cambiará cada semana y habrá siempre estrenos. La cacería (Universal Pictures), de acción y suspenso, fue el film inaugural.

Las siguientes aperturas de autocines en la Ciudad serán en La Rural, que comenzará a funcionar el 10 de septiembre, el Mandarine Park de Costanera, que debutará el 15, y luego se espera que se sumen el Estacionamiento Norte de Aeroparque y el propio Parque Sarmiento, entre otros espacios a confirmar próximamente.

En su regreso a la Ciudad, el autocine debutó en el Estadio Obras, de Núñez. Foto: Fernando de la Orden.

Recordando al autocine “Buenos Aires”

Como decíamos al principio, entre las décadas del 70 y el 80 funcionó frente al barrio de Saavedra un recordado autocine: el “Buenos Aires”. Ubicado sobre la avenida General Paz, entre Constituyentes y Ricardo Balbín, tenía una gran capacidad vehicular y la concurrencia, aseguran los memoriosos, supo ser formidable. El lugar contaba además con un servicio de restaurante.

Tenía su entrada por la Av. General Paz a través de un portón donde, en la parte superior, se había construido una estructura que soportaba la carrocería colorada de un auto, marca Ford Falcon. La curiosidad reside en que se trataba de uno de los laterales del vehículo, al que -por supuesto- se lo había vaciado completamente.

La idea de instalar un autocine allí había nacido de los señores PerticaroLococoSaragusti y Pill, dueños de innumerables salas tanto en Capital Federal como en la zona norte del conurbano. En primer lugar se tuvo que preparar el terreno formando una especie de barranca con lomas desde la entrada hasta cerca de la pantalla, con un suave declive. La pantalla se apoyaba sobre una estructura de hierro y era de chapa, ya que la común de tela no hubiese aguantado mantenerse al aire libre.

La sala de transmisión era de material, estaba ubicada sobre lo alto de la barranca mencionada, contaba con dos proyectores de origen italiano y poseían una lámpara de 5.000 watts. Asimismo, disponía de un grupo electrógeno por cualquier emergencia. Para el sonido de la película que se proyectaba en un principio se instalaron dos sistemas de audio: uno era un parlante chico enganchado en un poste a la altura de la ventanilla -que se colocaba dentro del automóvil- y el otro era simplemente un cable que se conectaba a la antena, de modo que se escuchaba por la radio del auto en una determinada frecuencia.

En la década de 70, en terrenos cercanos al cruce de las avenidas General Paz y De los Constituyentes, se instaló un autocine llamado “Buenos Aires”.

Las funciones comenzaban a las 19.30 -en invierno a las 18- y finalizaban a la medianoche. Se proyectaba una sola película y los sábados, a la trasnoche, se pasaban films para mayores de edad. Es muy difícil determinar si el autocine funcionó como “Villa Cariño”. Es que las personas estaban dentro de su auto y no era del caso andar inspeccionando para ver qué pasaba… Además, todo funcionaba de otra forma y ¡eran otros tiempos!

El autocine contaba con un servicio de restaurante. La clave era llamar a los mozos mediante una guiñada de luces, entonces venía el hombre, se hacía el pedido y luego lo traía al auto. La concurrencia era formidable. Hubo casos, cuentan los memoriosos, que se llegó a hacer una cola de autos de ocho cuadras. Claro, agregaron estos conocidos, “lo bueno es que vos podías ir como estabas en tu casa. En chancletas, por ejemplo, o en shorts”.

“Buenos Aires” tenía un administrador, cinco o seis acomodadores (de los autos, por supuesto) y cuatro boleterías atendidas por personal femenino. Muchas veces llegó a inundarse a causa de que el arroyo Medrano, que venía desde el partido de San Martín, elevaba su nivel. Al llegar al cruce de la Av. de los Constituyentes, atravesando parte de Villa Martelli, este curso de agua ingresa entubado al barrio de Saavedra para desembocar en el Río de la Plata.

La pantalla se apoyaba sobre una estructura de hierro y era de chapa, ya que la común de tela no hubiese aguantado mantenerse al aire libre.

Por supuesto, el autocine hacía su propaganda en los diarios y venía gente de San Martín, Munro, Villa Martelli y, especialmente, vecinos de Villa Urquiza y de Saavedra. La primera película que se proyectó fue La novicia rebelde, con gran éxito de asistentes. Por este motivo el tránsito en la Av. General Paz se congestionaba bastante porque solían detenerse los coches, pero igual no podían escuchar el sonido.

Un buen día, hablamos de fines de la década del 80, “Buenos Aires” finalizó sus actividades. La razón más convincente es que los integrantes de la sociedad consideraron que ya el negocio no brindaba las ganancias que esperaban. La última profecía fue la película final.

En aquellos años existían varios autocines en Buenos Aires: los más conocidos eran el “Panamericano”, ubicado en la bajada de la ruta Panamericana y Mariano Pelliza, y el de la Ciudad Deportiva de Boca. Pocos años antes se había instalado un autocine en el Supermercado “Todo”, ubicado en la calle Empedrado esquina Artigas, en Agronomía, que tenía la característica de estar sobre la terraza del local y al que se llegaba por medio de una rampa bastante difícil de subir con el auto.

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