Entrevista a Sebastián Davidovsky: “Lo distinto hoy es estar offline”

Este joven periodista trabaja en La Nación y es corresponsal de la cadena británica BBC. Se crió en Coghlan, pero desde hace algunos años vive en Villa Urquiza.

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“Si bien nací en el barrio de Núñez, cuando era muy chico me vine a vivir Coghlan. Mi casa estaba en Manuel Ugarte y Naón. Era una zona mucho más tranquila de lo que es ahora”, recuerda Sebastián Davidovsky de su infancia. Y agrega: “Con mis amigos, que eran de Villa Urquiza, jugaba al fútbol o iba a la plaza. Teníamos todo menos un cine”. Con la llegada del subte, la zona cambió su perfil y Davidovsky fue uno de los vecinos que celebró la largamente esperada ampliación de la Línea B. “Cuando llegó el subte a Los Incas fue una reivindicación para el barrio. Fue como decir: ahora nos parecemos un poquito más a Belgrano”.

Hace tres años, el periodista se mudó a Villa Urquiza. Allí, disfruta de poder caminar por las veredas junto a su pequeño hijo. “Hoy vivo el barrio de una forma diferente. Mis lugares preferidos son las plazas. Me encanta la de Monroe y Miller, que la hicieron a nuevo, con piso de goma. Voy también a la que está en la estación Coghlan. Noto que están bien cuidadas y puedo sentirme tranquilo cuando veo correr a mi hijo”, dice.

Poco tiempo después de terminar el secundario se recibió de periodista. Sus comienzos fueron en el equipo de deportes del diario Clarín y desde hace diez se aboca a la tecnología. Cómo no, encontró su lugar enseguida. Recorrió las principales redacciones y realizó micros dedicados a lo tecno en importantes radios. Hoy, el joven periodista es corresponsal de la cadena británica BBC y colabora en la sección Tecnología de LaNaciOn.com, el portal multimedia del reconocido diario.

La tecnología siempre fue parte de su vida. Fue justamente su padre el que trajo una computadora al hogar familiar para usarla como herramienta de trabajo. “Fue a principios de los 90. Mi papá trabajaba como liquidador de sueldos y la computadora le facilitaba muchísimo la tarea. Luego, en el colegio primario tuve un taller de Internet donde armábamos páginas con un programa que se llamaba FrontPage. Ahí surgió mi pasión por la tecnología y especialmente por la comunicación digital”, evoca.

Una mirada limpia y buen olfato para descubrir las tendencias. Así es este periodista, que nos adelanta lo que se viene para el 2016: “Están apareciendo aplicaciones que permiten ver eventos en vivo con gafas de realidad virtual. El usuario se coloca unos lentes y puede ver todo el entorno en 360 grados. Son experiencias inmersivas, que también se están usando en medicina y en educación”.

-A nivel personal, ¿qué tecnologías te apasionan más y despiertan tu interés?

-Lo que me atrae es todo aquello que puede cambiar la vida a las personas. El smartphone, por ejemplo, es un invento revolucionario, porque de alguna manera atraviesa a la mayoría de las personas para mejorar una parte productiva de su vida. Además me interesan aquellos estudios que demuestran cómo impacta la tecnología sobre la sociedad. Me gusta saber acerca del uso que las personas le dan a Internet, enterarme que los usuarios pasan más tiempo viendo videos en YouTube que frente a la pantalla de televisión.

-Las estadísticas reflejan que Argentina es el país con mayor penetración de Internet en la región…

-Claro, hoy es difícil estar desconectado. Lo distinto es estar offline. Antes era al revés, la acción novedosa estaba en conectarse. Todos recordamos el modem ruidoso, el dial-up. Por distintos motivos, cada vez cuesta más estar offline. Acá da la impresión que Internet pasó a ser un derecho tan adquirido que no podría ser quitado.

-En Argentina tomo protagonismo la modalidad de protesta a través de plataformas virtuales. ¿La tecnología cambió el modo de manifestarse?

-Noto que la repercusión no es la misma. Los cacerolazos tradicionales siguen teniendo mucha fuerza mediática. Pero también es cierto que últimamente las protestas virtuales han ido tomando cierto relieve en el país. Con esto se plantean varios interrogantes. ¿De qué hablamos cuando nos referimos al espacio público? ¿Dónde hay que protestar? ¿Cuál es el lugar más efectivo desde donde intentar convencer al resto de la sociedad? ¿Vamos camino a abandonar la Plaza de Mayo y depositar el poder en el hashtag? Es cierto que los diarios y las radios siguen marcando agenda, pero cada ciudadano tiene su propio medio para difundir libremente lo que quiera.

-¿Cuál es tu visión sobre la actualidad tecnológica de nuestro país?

-Estamos ante un desafío estructural de infraestructura en materia de telecomunicaciones, especialmente las dirigidas a usuarios. A mi juicio, hay muchas cosas en las que estamos retrasados respecto al resto de la región. Tenemos deudas pendientes en lo que tiene que ver con la velocidad de conexión y la unificación de tecnología. Otro de los problemas es el de los precios y la competitividad, porque los países vecinos manejan valores más accesibles. Fue un acierto que hayan ratificado a Lino Barañao al frente de Ciencia y Tecnología.

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