(Edición del Mes: 12 Año: 2005 )

Diego Maradona entró a mi casa y me sacó de la siesta. Estaba vestido con un traje militar verde oliva y fumaba un puro.

-Se viene la revolución con Fidel y Chávez -me dijo para despabilarme.

Miré por la ventana y vi que “El Tren del Alba” se estacionaba en mi jardín.

-Cuidado con las rosas -grité.

Del tercer vagón bajó un cantante de protesta que no protestaba hacía rato, pero le dio nostalgia y se prendió en la marcha.

-Afuera Bush -dijo en do mayor.

Maradona abrió la heladera y vació las botellas de Coca Cola en la pileta.

-Esto es en repudio al imperio -vociferó.

De repente entró el diputado Bonasso y prendió el televisor. Quería saber qué estaban pasando por Canal 7.

-Están dando el Loto. Se trata de una infiltración capitalista para someter al proletariado -protestó.

-¿Y a mí que me decís? Mejor quejate con tu esposa, que es la directora de programación -le recordé.

Un muchacho que pasaba por ahí entró y se llevó el DVD.

-Es para pasarle películas del Che a los compañeros -mintió.

-Yo al único Che que recuerdo es a Marrone -dijo el motorman, que quería cobrar el viaje desde Mar del Plata.

-El señor abonará con gusto -dijo Bonasso hablándome a mí.

-Yo no pongo un mango. Que se los pague Carlitos Marx -me defendí.

-Ese era otro cómico bueno -comentó el motorman.

Bonasso me habló al oído y me sugirió que le pagase el viaje porque sino pasaríamos a la historia como cipayos de los fabricantes de neumáticos para autos que detestan los ferrocarriles.

Me fui corriendo al jardín. Una cuadrilla de obreros estaba haciendo un pozo.

-Estamos buscando petróleo -dijo el capataz, mientras preparaba el asadito de falda.

-Si en mi jardín encuentran petróleo, el año que viene encabezo la marcha del orgullo gay -aposté.

De golpe tembló la tierra y un chorro negro nos bañó a todos.

-¡Petróleo! -exclamaron los muchachos y se fueron a buscar baldes.

Un peón me alcanzó una peluca y un lápiz labial.

-Gracias por esta contribución a la gesta bolivariana, Iganatius. El petróleo servirá para que la América morena se ponga de pie frente al Norte opresor -dijo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Cuatro horas después, Chávez terminó su discurso y se fueron con el petróleo.

Yo me quedé solo limpiando el patio.

-Pensar que antes lo único de Venezuela que me desvelaba era Catherine Fulop

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