Hoy cumpliría 70 años el Flaco Spinetta

Nació el 23 de enero de 1950, en Núñez. Vivió en Villa Urquiza desde 1989 hasta su muerte, en 2012. Una escultura, un mural en la estación, una escuela de la calle Echeverría y el túnel de la Av. Congreso le rinden tributo en el barrio.

Nació el 23 de enero de 1950, en Núñez. Vivió en Villa Urquiza desde 1989 hasta su muerte, en 2012. Una escultura, un mural en la estación, una escuela de la calle Echeverría y el túnel de la Av. Congreso le rinden tributo en el barrio. Recordamos la entrevista que nos dio en 2008 en su casa-estudio de Iberá y Pacheco.

 Un 23 de enero, pero de 1950, nacía en el barrio porteño de Núñez uno de los mayores exponentes del rock nacional: Luis Alberto Spinetta. Fundador de grupos como Almendra y Pescado Rabioso, autor de Barro tal vez y Muchacha (ojos de papel), el Flaco vivió en Villa Urquiza el último tramo de su vida. Su llegada al barrio fue en 1989 y así la recordaba, en diálogo con este periódico, en el invierno de 2008. “Primero estuve en Miller y Manuela Pedraza, en una casa alquilada, hasta que me robaron. Después compré esta casa, en Iberá y Pacheco, donde instalé el estudio de grabación y me armé mi propia habitación. Se puede decir que vivo en un estudio”, contaba.
“En carnaval iba a bailar al Club Estudiantes del Norte porque en Besares y Holmberg vivía mi abuela paterna, Ana Catalina Spinetta -evocaba sobre su infancia-. Allí escuché por primera vez a The Beatles, que los traducían como Los Escarabajos y no se sabía qué eran. Cada noche esperaba que pasaran esa música, que en determinado momento se empezaba a repetir. Esos bailes consistían en sacar a las pibas y bailar, tomar algo, charlar; no pasaba nada en especial. Yo tendría 12 años y me hacía el intelectual”.

Retratado en 1960, en su casa de Arribeños 2800. Crédito: @BsAs_recuerdo

Un vecino más
El Flaco nos contaba que en Villa Urquiza salía poco a la calle, porque pasaba la mayor parte de su tiempo “metido” en el estudio, pero le bastaba para tener buenos vecinos. “Tengo gente amiga y entrañable como el señor Andrés, que atendía el kiosco de diarios en la esquina; nos queremos mucho. También aprecio a Daniel, el Bill Evans de los panaderos, que es un pibe de oro (fue recientemente entrevistado por este periódico). Conozco pocos vecinos, pero son muy buenos. En una época hubo un supermercadito chino y yo estaba contento porque salía y compraba todo lo que necesitaba en seguida, sin tener que caminar. Un día no me quisieron fiar veinte centavos a pesar de que les decía que les iba a pagar y no les compré más”, relataba entre risas.

El panadero de Iberá y Pacheco, Daniel Ponce, uno de sus amigos del barrio.

Medios y rock
Spinetta explicaba que con el paso de los años, y después de haber brindado cientos de entrevistas periodísticas, había desarrollado una especie de fobia hacia los medios de comunicación. “Te desgasta que te pregunten varias veces lo mismo, pero tampoco vivo en un mundo cerrado como para que no podamos charlar y hacer una nota para Villa Urquiza. ¡Mirá si no les voy a dar una nota a ustedes, cuando hace tanto tiempo que estoy acá!”, nos decía con generosidad.

-¿Cómo te preservaste de todo lo que rodea al ambiente?
-Te referís a la famosa frase punk “sexo, drogas y rock & roll”… Los grandes poetas surrealistas se falopeaban con alucinógeno. Jean Cocteau tomó opio toda la vida y escribió un libro con ese nombre. Sarah Bernhardt tomó coca. Sigmund Freud también tomó y exploró con la coca, escribió un libro sobre ello. Uno sabe qué busca y qué le puede hacer bien de aquello que elija. A cierta edad es común zarparse una pepa, viajar un día, componer un tema o no, depende. Yo hace muchísimos años que no practico eso y ahora no lo haría ni aunque me pusieran un millón de dólares. No me interesa. Con el tiempo uno se da cuenta de lo que era, de cómo puede dañar las partes más sensibles del cerebro. Hubo tipos que creyeron que tenían alas y cayeron de un cuarto piso…

-Alguna vez, Charly García se tiró de un noveno…
-Charly tiene alas, porque lo hizo y salió ileso. Es un ejemplo de que se puede volar sin morir. Otros no nos atrevemos a tirarnos al vacío. Depende de cada uno, lo que es muy importante es decirle a la juventud que la droga no sirve para nada en sí misma. Si en un momento tuviste una época en la que te zarpabas con algo, te jodiste un poco. Qué te dio o no te dio esa experiencia, eso lo sabés vos. Pero si después de 25 años sos adicto a algo, te reventó la cabeza y te transformaste en una piltrafa humana, te equivocaste, no luchaste a tiempo para defenderte de aquello que te agarró de los cojones para no soltarte nunca más hasta la muerte.

-Quizá la droga ejerza en algunos jóvenes una ilusión de pertenencia…
-No, porque el mundo de los drogadictos es muy solitario, se te van todos de tu lado. Cada uno sabe qué es lo que preserva de cada una de sus buenas y malas costumbres, cada uno lo juzgará para sí. Yo no soy quien para hacerlo, pero a los jóvenes les digo que las drogas son muy jodidas: una cosa es pegarse un virulazo, otra cosa es zarparse una pepa o un éxtasis. Te podés estropear para toda la vida con una sola toma, ni hablar del paco. Que quede claro: tampoco en mi vida me ajusté a cuida bien al niño, cuidalo de drogas, no he sido Teresa de Calcuta con esos temas. Es obvio que no, pero igual la canción no queda inválida porque yo intenté cuidarme de lo que sufrí o disfruté.

 Los 50 años de Almendra
El 15 de enero pasado se cumplieron 50 años del lanzamiento del primer álbum de estudio de Almendra, que de la mano del Flaco aportó un lirismo que contrastó con la crudeza de Manal o el estilo beat de Los Gatos, otros referentes de la época. El disco llevó como título el mismo nombre de la banda, integrada por Spinetta en guitarra y voz, Edelmiro Molinari en guitarra, Emilio del Guercio en bajo y Rodolfo García en batería. Muchacha (ojos de papel)Plegaria para un niño dormidoAna no duerme, FermínLaura vaFiguraciónColor humanoA estos hombres tristes y Que el viento borró tus manos son los nueve temas que componen la ópera prima del grupo, surgido a fines de los 60 en el barrio porteño de Belgrano.
“No puedo recordar a Almendra sin recordar mi vida. Con ingenuidad y desparpajo, el grupo despertó algo dormido”, reflexionaba el Flaco sobre el origen de la banda.

El primer álbum de estudio de Almendra, lanzado oficialmente el 15 de enero de 1970.

-¿Cómo hicieron, siendo tan jóvenes, para evitar la tentación de posar en la portada del primer disco?
-Yo creo que en parte era la idea, la obsesión de crear algo que fuera original. Cuando éramos más pequeños gastábamos cartuchos tirando ideas. Parte de esa ingenuidad era oponerse al molde cultural. Tratamos de tomar de Los Beatles ese mandato de que las cosas cada vez sean diferentes, que se vayan poniendo cada vez más espesas en términos estéticos. Ya no son oh yeah!, oh yeah!, empiezan a decir otras cositas. Almendra arrancó cuando Los Beatles ya hicieron todo ese salto, por eso nosotros empezamos como si hubiésemos superado la barrera de la cancioncita. Nosotros sólo aceleramos gracias a la ayuda de otros que fueron mostrando la huella, como Javier MartínezLitto NebbiaMoris y Miguel Abuelo. Son todos grandes compositores que a nosotros nos rompían el mate. Entonces buscábamos la vuelta, ser originales a costa de lo que sea. Poner las ideas todas juntas, como saltando de la nada.

 -¿Por eso también duró sólo dos años el proyecto Almendra?
-Por la manija compositiva que se dieron todos, el éxito y lo que significó. Todo eso pesó demasiado y cada uno optó por crear sus propias ideas.

 -A lo largo de tu carrera creaste muchas bandas cuya duración no superó los cinco años y un puñado de discos editado. ¿Cuál fue la razón de tantos cambios?
-Muchas veces fue por desinteligencias con las personas, por la orientación que pretendía para la banda y algunos gestos. Pero también es un constante en mí el deseo de cambiar, de no aburrirme, para que no esté siempre el mismo sonido. Eso sucede sobre todo cuando sos más chico. Porque si bien ahora también ocurre, no podés cambiar de proyecto como se cambia de camiseta y en aquella época no importaba el riesgo porque eran formaciones muy libres y no estaban atadas a una comercialización. Por lo tanto, era como un grupo de artistas que si querían estaban y si no se iban.

Spinetta eterno
El Flaco se volvió canción el 8 de febrero de 2012, con apenas 62 años, por un cáncer de pulmón. Desde entonces, recibió cuatro homenajes en el barrio. El primero de ellos ocurrió el 29 de julio de 2013, cuando la Secretaría de Atención Ciudadana -junto a la Comuna 12- inauguró una escultura en Triunvirato y Roosevelt, a metros del cruce ferroviario. La obra, realizada por el artista Fernando Pugliese, se encuentra actualmente en reparación tras sufrir hechos de vandalismo. Según estimaciones de las autoridades comunales, volvería al barrio “en las próximas semanas” y con una novedad: para preservarla, será reubicada dentro de la Sede Comunal 12, en Holmberg 2548.

La estatua de Spinetta será reubicada próximamente en el edificio de la Comuna 12.

El segundo homenaje fue la inauguración del mural Alma de diamante, el 8 de septiembre de 2015, en la Estación Urquiza del Ferrocarril Mitre. La obra fue creada, con la técnica de mosaiquismo, por el joven artista Osky Di Biase, con el apoyo del Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.
El 28 de abril de este año la Legislatura porteña aprobó por unanimidad una iniciativa del profesor Leonardo Killian para que el Centro Educativo de Nivel Secundario N° 78 D.E. 15, ubicado en Echeverría 5034, lleve por nombre “Corazón de tiza”. La idea fue transformada en proyecto de ley por el diputado porteño Aníbal Ibarra a través de Carlos Grisafi, ex integrante de la Junta Comunal 15. El frente del establecimiento incluye una ilustración de un artista del barrio: Martín Malamud.
El último y más reciente tributo fue el del túnel de Av. Congreso y las vías del Mitre, que une Coghlan y Villa Urquiza y desde el 19 de julio de 2016 se llama “Luis Alberto Spinetta”. Además del jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, participaron del acto la hija mayor del FlacoCatarina, el bajista Daniel Ferrón, el ex Almendra Rodolfo García y el bajista Javier Malosetti. Las paredes del túnel fueron intervenidas artísticamente con imágenes de 30 tapas de álbumes de distintas etapas del Flaco. Su nombre fue elegido por votación de los vecinos, que ahora buscan cristalizar otro homenaje: que la calle Iberá se llame Luis Alberto Spinetta.

Por decisión vecinal, el túnel de Av. Congreso lleva el nombre del Flaco.
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