La casa chorizo, esencialmente barrial

Como una constante edilicia de nuestra ciudad, las denominadas casas chorizo también marcaron el perfil de los barrios de Villa Urquiza, Coghlan, Saavedra y Villa Pueyrredón. Por sus virtudes constructivas y versatilidad en el diseño, durante muchos años fueron adoptadas como las viviendas tipo por inmigrantes españoles e italianos.

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(Edición del Mes: 2 Año: 2005 )

Como una constante edilicia de nuestra ciudad, las denominadas casas chorizo también marcaron el perfil de los barrios de Villa Urquiza, Coghlan, Saavedra y Villa Pueyrredón. Por sus virtudes constructivas y versatilidad en el diseño, durante muchos años fueron adoptadas como las viviendas tipo por inmigrantes españoles e italianos.

La perdurabilidad de la casa chorizo, que tuvo sus orígenes pasada la primera mitad del siglo dieciocho, se hizo vigente hasta bien entrados los años treinta. Es así que la misma tipología, que se fue modernizando y adaptando a diferentes necesidades a través del tiempo y que tanto ha caracterizado a Buenos Aires, aún hoy se conserva en uso. Este modelo de vivienda, junto con las casas multicolores de chapa del barrio de la Boca, tiene la particularidad de ser denominada como "la arquitectura sin arquitectos". Los inmuebles de este tipo siempre estuvieron en manos de albañiles o constructores que copiaron estos modelos edilicios, aunque cada uno le agregó su toque personal.

Se ha dejado entrever que algunas teorías sobre el origen de la casa chorizo fueron perdiendo vigencia, sobre todo aquella que afirmaba que ésta era el producto de la partición en dos mitades de la típica casa colonial. Hoy la versión más veraz se acerca a una idea especulativa, en donde se ratifica que los mismos propietarios se valieron de la subdivisión de los grandes lotes para realizar dos construcciones similares y así hacer usufructo de una renta inmobiliaria. Generalmente, esta arquitectura era montada sobre terrenos angostos pero de gran profundidad. De estos lotes oblongos se ha podido obtener un desarrollo seriado de las diferentes habitaciones apoyadas sobre una de las medianeras; de allí la denominación de casa chorizo. A su vez estos ambientes eran bordeados por una galería descubierta que se comunicaba con el patio principal, el cual ocupaba la mitad opuesta y se enfrentaba a las habitaciones.

Puertas cancel y banderolas

El acceso a esta casa se daba a través de un zaguán, que contaba con la inconfundible puerta cancel que lo separaba del vestíbulo. El mismo servía como distribuidor de los ambientes principales, quedando separado del patio por una gran mampara en forma de vitreaux. Otra de las características más comunes es que sus habitaciones carecían casi en su totalidad de ventanas, salvo los ambientes que daban a la calle. Por lo general las puertas contaban en la parte superior con una banderola, elemento de gran practicidad para la ventilación de los locales. En el más común de los casos disponía de puertas intermedias que comunicaban entre sí a los diferentes ambientes y formaban una circulación interior. Todo esto, a su vez, le quitaba la privacidad necesaria y hacía del lugar un espacio algo promiscuo, aunque las condiciones a pesar de todo fuesen óptimas si se comparan con la verdadera promiscuidad de los conventillos.

Entre el patio principal y el del fondo se ubicaban los servicios: baño, cocina, despensa, y un pasillo, que anexaba al patio principal con el de servicio. Las habitaciones que daban al frente habitualmente servían como sala de recepción y habitación principal. Eran las de mayor dimensión y sus alturas resultaban espléndidas, llegando hasta los cinco metros, mientras que en los servicios las distancias eran más reducidas. El frente de la vivienda podía estar sobre la línea municipal o en variados casos retirado de ésta. Siempre quedaba marcada la relación exterior-interior como algo demasiado resumido, dejando como idea que la casa era más vivida hacia el interior: su fachada actuaba como un telón, sin dejar vislumbrar lo que pasaba adentro. Era común vestir los frentes según las usanzas en boga. Por ejemplo, durante el siglo diecinueve las más características, eran las fachadas italianizantes, mientras que ya entrados en el siglo veinte empezaron a ser remplazadas por atuendos art nouveau o art decó.

Los primeros barrios en acoger esta arquitectura fueron los del centro, donde los lotes eran bastante angostos. Luego se fue multiplicando por todos los barrios periféricos, como podemos ver en dos ejemplos bien característicos: el hoy conocido Palermo Viejo, antes denominado Villa Alvear, donde su origen de barrio obrero adoptó como arquitectura ejemplar a la casa chorizo, y el Mil Casitas, en la ciudad de La Plata, construido a fines del siglo diecinueve. La casa chorizo llegó a transformarse en un modelo suburbano debido en parte al aumento de los valores de los lotes del centro de nuestra metrópoli, que obligaron a cuantiosos inmigrantes a trasladarse a la periferia.

La hora de reciclar

A través del tiempo el prototipo casa chorizo fue entrando en desuso y sin lugar a duda fue la arquitectura moderna la encargada de desplazarla de su lugar privilegiado. Las nuevas propuestas sociales que formulaba el movimiento moderno dejaron en claro algunas falencias que esta tipología ya no podía esconder. Fundamentalmente los problemas de circulación y distribución, que provocaban la falta de privacidad como su principal desatino.

A finales de los años setenta, como parte de las nuevas posturas posmodernistas de recuperar algún fragmento de la historia y el pasado de la arquitectura, la casa chorizo -que parecía tener un fin poco promisorio- comenzó a revivir como el ave fénix. Hoy, dentro de una nueva tendencia, en los diferentes barrios de la ciudad arquitectos y particulares salieron a la caza de estas viviendas para adaptarlas a las nuevas necesidades de confort y transformarlas en pequeños paraísos.

En Saavedra, Coghlan, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón son innumerables y variados los ejemplos a elegir: las hay recicladas, bien conservadas, retiradas del frente, en esquina, en lotes pequeños, en lotes grandes, etcétera. Sólo a manera de ilustración enunciaremos algunas de estas viviendas que se encuentran en la zona: Pedro Rivera 3439, 3531, 3585 y 3583; Manuel Ugarte esquina Melián; Congreso 3721 y 4993; Capdevila 3010 y 3120; Iberá 4717 y 4360, entre otras.

Como corolario, reproducimos un fragmento de Casa tomada, de Julio Cortázar: "Nos gustaba la casa por que aparte de espaciosa y antigua -hoy que las cosas antiguas sucumben a las más ventajosa liquidación de sus materiales- guardaba los recuerdos de nuestros bisabuelos, el abuelo paterno, nuestros padres y toda la infancia (…) Nos moriríamos allí algún día, vagos y esquivos primos se quedaban con la casa y la echarían al suelo para enriquecerse con el terreno y los ladrillos…".

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One thought on “La casa chorizo, esencialmente barrial

  1. Hola nos apasiona la arquitectura de las casas chorizo; hemos creado una página web; donde mostramos el valor patrimonial y la importancia de estas estructuras. Visítanos y valoremos juntos la historia.

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