La defensa del usuario como bandera

El Ente de la Ciudad cumple dos años de actividad

(Edición del Mes: 8 Año: 2002 )

Creado en agosto de 2000, el Ente Unico Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires tiene la misión de controlar la calidad de los servicios públicos que a diario utilizan tres millones de porteños: luz, gas, agua, teléfono, transporte de pasajeros y recolección de residuos, entre otros. Néstor Vicente preside el organismo.

El Ente de la Ciudad cumple dos años de actividad

La defensa del usuario como bandera

Creado en agosto de 2000, el Ente Unico Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires tiene la misión de controlar la calidad de los servicios públicos que a diario utilizan tres millones de porteños: luz, gas, agua, teléfono, transporte de pasajeros y recolección de residuos, entre otros. Néstor Vicente preside el organismo.

Nuestra vida cotidiana está estrechamente ligada a los servicios públicos: a diario y a toda hora viajamos en colectivos, subtes y trenes, consumimos agua, utilizamos energía eléctrica, encendemos el gas y hablamos por teléfono. El Estado brindó desde siempre la cobertura de esas necesidades de carácter general, sin alcanzar los estándares mínimos de calidad, hasta que a principios de la década del noventa ENTEL, SEGBA, OSN y Gas del Estado -por nombrar sólo a las empresas más representativas- pasaron a manos privadas. Esa fuerte reforma de la administración pública, sin duda alguna desfavorable a los intereses del país, motivó el nacimiento de numerosos entes reguladores a los que se les encomendó la misión de supervisar la correcta prestación de los servicios. Uno de ellos fue el Ente Unico Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, organismo que nació de la voluntad de quienes en 1996 plasmaron la Constitución porteña.

Una gran responsabilidad

Creado por mandato constitucional y presidido por Néstor Vicente, el Ente de la Ciudad cumple el 6 de agosto -en coincidencia con el tiempo de gestión de Aníbal Ibarra al frente del Ejecutivo porteño- dos años de actividad reguladora. Su misión, expresada en el texto de la Ley Nº 210, es controlar la calidad de los servicios públicos que a diario utilizan tres millones de vecinos y numerosos habitantes del conurbano bonaerense: transporte de pasajeros; alumbrado y señalamiento luminoso; higiene urbana; control de estacionamiento por concesión; conservación y mantenimiento vial por peaje; transporte, tratamiento, almacenamiento y disposición final de residuos patológicos y peligrosos y televisión por cable se cuentan entre los más significativos. Un enunciado ambicioso que alcanza a los servicios domiciliarios, sobre los que tienen competencia los entes nacionales y con los que -según reza la norma legal- no debe colisionar sino complementarse.

En estos dos años el Ente de la Ciudad desplegó una intensa actividad. Entre otras tareas promovió talleres de educación en el consumo en las escuelas primarias, impulsó la convocatoria a una audiencia pública -donde se debatió el aumento tarifario en el transporte público de pasajeros- y realizó las gestiones que culminaron en la recuperación del viejo horario del subte, gracias al cual el servicio se extendió hasta las once de la noche. Como forma de aproximación a la prestación de cada servicio se llevaron a cabo encuestas sobre alumbrado público e higiene urbana, cuyos resultados no sólo reflejaron la realidad y de qué manera es visualizada por el usuario sino que también permitieron desarrollar las propuestas tendientes a su mejoramiento. Durante el mes de julio pasado el Ente de la Ciudad procedió a la desactivación de cinco hornos incineradores de residuos patológicos, pertenecientes a centros de salud públicos y privados de la ciudad de Buenos Aires, y organizó un encuentro de asociaciones de defensa de los usuarios y comisiones vecinales para rechazar los inminentes aumentos de las tarifas de luz, gas, agua y teléfono.

El egoísmo de las empresas

Acerca del tarifazo en ciernes, Vicente opina que las empresas privatizadas ya vivieron su fiesta. “Tuvieron el privilegio histórico de tener tarifas fijadas en dólares y beneficios extraordinarios comparados con las empresas líderes del país o con la prestación de servicios similares en otras naciones -ilustra-. Un nuevo aumento sería un robo al usuario y quien lo autorice es cómplice de las empresas, que se beneficiaron con ganancias de privilegio y hoy no están dispuestas a compartir la crisis”. Para el titular del Ente de la Ciudad las empresas pretenden socializar las pérdidas, algo que no hicieron con las millonarias ganancias que tuvieron durante la década pasada. “No somos neutrales frente al conflicto entre el vecino y los intereses de los prestadores de los servicios. Estamos del lado del usuario, cumpliendo con la responsabilidad asignada de informar y capacitar para que cada uno defienda mejor sus derechos. Tenemos la voluntad política de que nuestra tarea sea útil al vecino de Buenos Aires”.

El Ente de la Ciudad funciona en Bartolomé Mitre 760, pisos 9 y 10, de lunes a viernes de 10 a 18. Sus teléfonos son 4344-3400 y 4344-3463/4/5.

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