La Dorita, aquella librería mágica de Villa Urquiza

Durante casi 60 años supo ser un tradicional comercio del barrio. A mediados de 2012 cerró y hoy en el local funciona una verdulería.

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En 1949 un inmigrante polaco llamado Boris Jungman compró en Bartolomé Mitre y Junín la librería “La antigua nena” y decidió rebautizarla con el nombre de su esposa, Dorita. Cuatro años después, en Roosevelt 5016, Villa Urquiza, el matrimonio abrió la primera sucursal de “La Dorita”, atendida por la propia mujer.

Durante casi seis décadas, supo ser un tradicional comercio del barrio y un punto de referencia ineludible para el vecino, por la excelencia y dedicación de sus dueños. Además, contaba con una característica innovadora que lo hacía especial: la comercialización de libros usados.

La fachada de la librería, en 1996. Fue un comercio icónico de Villa Urquiza.

Hasta su puerta no sólo llegaban habitantes de Villa Urquiza. El Ferrocarril Mitre hizo un aporte importante: los pasajeros provenientes de Villa Ballester o San Martín descendían en la estación y se acercaban a comprar los textos escolares, sobre todo al inicio del ciclo lectivo. Cuentan los memoriosos que, en marzo, la cola que se formaba llegaba hasta la esquina de la Av. Triunvirato.

A mediados de 2012, “La Dorita” bajó sus persianas y, tras permanecer varios meses cerrada, a la espera de nuevos inquilinos, comenzó a funcionar como verdulería. Para el recuerdo de los nostálgicos, la única referencia que queda de la desaparecida librería son las dos puertas, una para entrar y otra para salir.

Esta imagen corresponde a 2006, seis años antes de que el local cerrara.

La historia del local

Boris Jungman vino al país desde Polonia en 1939, cuando tenía 13 años. Su esposa, Dora Komarovski, era descendiente de rusos que también emigraron antes de la guerra. Cuando Boris se instaló en Argentina, su primer destino fue el barrio de Paternal. Allí trabajó en un almacén y conoció a Dorita. Con el tiempo contrajeron matrimonio y se fueron a vivir a Constitución.

En esa época, Jungman inauguró la primera librería “La Dorita” en Bartolomé Mitre y Junín. Era 1949. Paralelamente, empezó a buscar otro local que también pudiera ser utilizado como vivienda. Ese lugar resultó ser una tintorería que estaba por cerrar, en pleno corazón de Villa Urquiza: Guanacache (hoy Franklin Roosevelt) y Díaz Colodrero. Así, en 1953, abrió “La Dorita” urquicense.

Hoy en el lugar funciona una verdulería, que mantiene las dos puertas de la entrada.

También funcionó otra librería de la firma en Caballito, más precisamente en la intersección de las calles Cucha Cucha y Gaona, que tuvo actividad entre los años 1968 y 1977. El local que más perduró fue el de Villa Urquiza, atendido por las hermanas Clara y Frida Jungman, hijas del matrimonio fundador.

Cabe recordar que Dora falleció en 1998 y, cuatro años más tarde, su esposo. Cuando promediaba el 2012, sus hijas tomaron la decisión de cerrar el comercio. “Era un negocio familiar muy querido, pero requería mucho esfuerzo y lamentablemente el libro no es rentable”, nos contó Frida en su momento. “Es un duelo que hay que hacer, pero con la tranquilidad de que fuimos respetados y queridos en el barrio”, concluyó Clara.

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