Es muy probable que el personaje elegido para la tapa de esta edición, con la que celebramos el 17º aniversario de El Barrio, decepcione a la mayoría de nuestros lectores. ¿Por qué un ex árbitro de fútbol, que ni siquiera vive en la Comuna 12, tiene el privilegio de ser la noticia más importante del mes?, se preguntarán muchos de ustedes.

Asumimos el riesgo que en esta oportunidad implica dejar afuera de la portada temas más acordes a nuestra idiosincrasia, pero nos hacemos cargo de una decisión editorial largamente debatida. Ocurre que este medio ha intentado en los últimos años, a partir de su creciente alcance, abordar cuestiones más universales. Somos periodistas que a veces sentimos la necesidad de no acotar nuestra labor a los límites barriales, al margen de que ésa sea la lógica naturaleza de El Barrio. Por eso nos permitimos, de tanto en tanto, la licencia de buscar también aquella primicia que marque la agenda de los grandes medios de comunicación. Llamémosle desafíos profesionales.

Gabriel Vito Brazenas ha sido una figura esquiva para el periodismo, especialmente desde el 5 de julio de 2009. Aquella tarde fue el juez principal del partido final por el Torneo Clausura de Fútbol entre Vélez y Huracán, disputada en el estadio José Amalfitani. Sus graves fallos privaron al equipo de Parque Patricios de coronarse campeón, provocando la indignación unánime de la sociedad futbolera. Tras una década en el referato, ese partido marcaría la despedida de Brazenas no sólo de la profesión sino también de la vida pública. Su repentino alejamiento de la actividad alimentó toda clase de hipótesis sobre su desempeño en aquel cotejo.

Sus apariciones en los últimos siete años fueron escasas y no exentas de polémica. Un par de breves entrevistas en radios y algún escrache en Mar del Plata constituyeron las únicas noticias confirmadas sobre su vida. En 2013 Ernesto Cherquis Bialo, vocero de la Asociación del Fútbol Argentino, reflexionó ante este periódico sobre algunas prácticas reñidas con la ética del ex presidente Julio Grondona. En el último año las investigaciones sobre corrupción que involucraron a los máximos dirigentes del fútbol mundial incluyeron a las principales autoridades de CONMEBOL y AFA, sospechadas entre otros delitos por amañar partidos.

Hace muchos años que soñábamos con entrevistar a Gabriel Brazenas. “La carta que Grondona se reservaba para los partidos que le importaban mucho, más allá de la formalidad de los sorteos”, según lo describe Ceferino Reato en su libro Doce noches. Cuando para nuestra sorpresa aceptó entusiasmado la nota, explicando que rehúye de los grandes medios, intuimos que contábamos con una gran ventaja. Así como los periódicos barriales son subestimados por las grandes estrellas, nuestra fortaleza reside en ser a menudo el confesionario de aquellas figuras caídas en desgracia. Suelen relajarse con nosotros y entonces hablan. Así sucedió con el ex árbitro.

El resultado final es un larguísimo reportaje de más de dos horas, que debió ser reducido a la mitad, por momentos cargado de tensión, reproches e insinuaciones. Creemos que este hallazgo periodístico merece ser analizado como una radiografía del fútbol argentino. Cada uno podrá, luego, trazar su propio diagnóstico.

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