La noche en que The Police tocó casi inadvertidamente en Villa Ortúzar

El 14 de diciembre de 1980 la banda británica liderada por Sting debutó en Argentina. Fue en la flamante disco New York City. Un show histórico al que la mayoría de los presentes le dio la espalda.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

 

Pocos lo saben. Muchos menos estuvieron ahí. Y de los presentes, apenas un puñado tenía idea de que estaba siendo testigo de un show histórico: el debut de The Police en Argentina. Sucedió el domingo 14 de diciembre de 1980 a las 21 en New York City, la disco de Alvarez Thomas 1391. El boliche había sido inaugurado una semana atrás con un desfile de modelos.

El local supo pertenecer al Cine Atlántico, que con 1.445 butacas era el 18º de mayor capacidad de la Ciudad de Buenos Aires durante la década del 40, por delante del Gran Rex. El estreno oficial del boliche de Villa Ortúzar, que años después sería conocido como la City, coincidió con la presencia del power trío británico formado en 1977 e integrado por Sting (voz y bajo, 29 años), Andy Summers (guitarra, 38) y Stewart Copeland (batería, 28). Ese día hubo entre 500 y 800 personas, la mayoría de ellos invitados VIP que no conocían al grupo.

El power trío británico The Police se mantuvo activo entre 1977 y 1984. La de New York City fue su primera presentación en Argentina.

Símbolo del new wave de aquellos años, las nuevas tendencias musicales de finales de la década del 70, The Police copó la escena fusionando reggae y rock and roll. “El reggae era el elemento que necesitábamos para no ser una banda corriente”, declararon al día siguiente del show en una entrevista con la revista argentina Pelo, donde explicaron además que no tenían influencias del punk, que el nombre del grupo había sido elegido porque era directo y simple y que tenían “mucho ego”. Sting agregó que los roles de cada uno estaban bien definidos: él se ocupaba de las armonías, Andy de las melodías y Stewart del ritmo.

La visita de The Police a la Argentina se produjo en el marco del world tour de Zenyattà Mondatta, tercer álbum de estudio, editado en 1980, al que en la citada entrevista definieron como el que “al fin” logró definir el estilo de la banda. Los ingleses se alojaron en el Hotel Sheraton. “Es la primera vez que un grupo importante viene a la Argentina en su momento de apogeo”, afirmó Andy Summers a los medios y no estaba exagerando.

Eran horas conmocionadas por el asesinato de John Lennon en Nueva York: el 8 de diciembre Mark Chapman (fan desequilibrado para algunos, agente de la CIA para otros) le disparó cinco veces por la espalda en la puerta del edificio donde el músico británico vivía. Pocas horas antes, en la escena local, Almendra presentaba su tercer y último disco, El valle interior, en Obras. En ese contexto mediáticamente agitado, The Police se aprestaba para debutar en un barrio periférico de la Ciudad de Buenos Aires.

Zenyattà Mondatta, tercer álbum de estudio, fue editado en 1980 y es el que terminó de darle identidad a la banda.

Con una inversión de apenas 10.000 dólares, el desembarco de The Police a Buenos Aires fue una de las primeras grandes apuestas internacionales de Daniel Grinbank, un joven productor de rock, asociado a Ricardo Fabre, dueño de New York City, y Dardo Ferrari, posteriormente fundador de la productora de videos AVH. El cronograma original establecía que el sábado 13 de diciembre la banda tocaría en el Estadio Obras Sanitarias, la noche siguiente harían una presentación en la disco New York City y el lunes 15 de diciembre un tercer recital en el Teatro Radio City de Mar del Plata. Se trataba de “un show absolutamente inédito para la época, que por esos tiempos sólo sabía de visitas como Carlos Santana (en el viejo Gasómetro, 1972) y B. B. King (en el Luna Park, 1978)”, contextualiza una nota del sitio Cíclope Cultura.

Publicidad aparecida en la revista Pelo. El cronograma de los shows sería alterado, aunque la fecha de Villa Ortúzar se mantendría.

Mensaje en un télex
A pocos días de la cita, con muchas localidades vendidas, un télex llegó al sello CBS notificando la cancelación de los shows, por una enfermedad que afectaba a Sting (N. de la R.: En la entrevista con Pelo, Andy Summers dice que el enfermo en realidad era Stewart Copeland). Grinbank suplicó y logró convencer a Miles Copeland (hermano de Stewart y manager en aquellos tiempos) de trocar algunas fechas y lograr que The Police viaje finalmente a la Argentina. Llegaron al país el 14 de diciembre y esa misma noche actuaron en New York City, donde previamente dieron una conferencia de prensa. El show de Obras pasó al 15 de diciembre y la fecha de Mar del Plata al día siguiente. La nota de Pelo atribuye a Dardo Ferrari la solución del conflicto: fue quien viajó a Miami, donde estaba la banda. “Discutió sobre la improcedencia e imposibilidad de cancelar las actuaciones y el grupo accedió a viajar”, indica la revista.

Folleto que invitaba a la conferencia de prensa de The Police y al posterior show en New York City.

Hay versiones contradictorias sobre el desarrollo del show. Una nota de Gloria Guerrero para la revista Hurra señala que duró una hora y cuarto y que cantaron Roxanne. Otras voces hablan de un show caótico y breve, debido a la hostilidad de gran parte del público. En YouTube hay una grabación pirata del recital de New York City, de poco más de 13 minutos, con un set list de sólo cuatro temas: Deatwish, Fall out, Man in a suitcase y Bring on the night. ¿Es la totalidad del concierto o apenas un fragmento? Nadie logra responderlo con claridad.

 

Indiferencia ¿y cubitos de hielo?
¿Qué pasó aquella noche en Villa Ortúzar? Según quién relate los hechos, la crónica difiere. “Al concierto apenas asisten ochocientas personas. Muy pocos se enteran o muy pocos, por entonces, conocen a The Police (…) Miles de personas afirman haber visto a los ingleses esa noche en la City, pero el lugar inmenso parece vacío (…) La gente los escucha distraída, sin prestar demasiada atención. Algunos los silban y sólo un pequeño grupo de fans, no más de cincuenta, los sigue con devoción. Pero la indiferencia es tan pesada que la banda se retira del escenario montado antes de lo previsto y con evidente malhumor”, relata Cristina Civale en Las mil y una noches, libro editado por Marea en 2011.

“Éramos cincuenta los que estábamos pegados a la banda. Los demás no querían saber nada, les tiraban con cosas, chiflaban; ‘poné música’, ‘poné música’, gritaban… Ahora deben contar que estuvieron ahí, cuando en realidad estaban tirándoles hielo. Los músicos se fueron de golpe, no terminaron el show. Pararon de una, se miraron entre ellos y se fueron a la mierda. Tocaron muy poco’”, afirma Carlos Pires, relacionista público del boliche, en la misma publicación.

“Hubo 800 personas esa noche. Es verdad que parte de la gente no conocía a The Police porque habían ido a la inauguración de la discoteca, pero no le tiraron con hielo ni pidieron que pongan música. Es más, había un par de fans delante del escenario”, desmiente Grinbank, consultado por DM de Twitter, a la vez que dice no recordar mayores detalles del show. El productor cuenta que contratar a The Police le resultó rentable “porque el cachet era bajo”. Anteriormente había traído a varias figuras del jazz rock, como Weather Report, John McLaughlin, Stanley Clarke y Larry Coryell.

Antes de Soda
En Cerati, la biografía, Juan Morris aporta algunos datos interesantes: “En diciembre de 1980 The Police visitó la Argentina para presentar Zenyattà Mondatta, su tercer disco, y fue como la llegada del profeta. Para la mayoría de la gente el show pasó inadvertido. Era la primera vez que una banda de afuera visitaba el país en su momento de mayor explosión internacional, sólo que la radiación todavía no había llegado hasta Sudamérica. El domingo 14, cuando salieron a tocar al escenario del boliche New York City para dar el primero de los tres shows pactados, casi nadie sabía quiénes eran. En una extraña pirueta de vuelos, el empresario Daniel Grinbank había logrado traer al grupo, en un hueco de algo más de una semana que tenían en la gira entre un show en el Sunrise Theater de Fort Lauderdale, en Florida, y el Tooting Bec Common de Londres. Ese domingo tocaron en la inauguración del boliche New York City, el lunes 15 en Obras Sanitarias y el martes 16 en el Estadio Mundialista de Mar del Plata  (N. de la R.: Fue en el Radio City)”.

Sting, retratado por Pablo López Coda. A la izquierda, el perfil recortado de un joven Gustavo Cerati, fan de la banda.

Prosigue Morris el relato: “New York City, sobre la avenida Álvarez Thomas, abría a una cuadra y media de la casa de la familia Cerati, así que esa primera noche de The Police en Buenos Aires Gustavo y Zeta estuvieron en la puerta desde temprano (…) Dentro del boliche, en el público eran casi todos invitados de los encargados de relaciones públicas que habían ido a la fiesta y, cuando Sting, Copeland y Summers salieron al escenario, ni se molestaron en darse vuelta. Después del show, Gustavo corrió hasta su casa a buscar un póster del grupo que había salido en la revista Pelo y esperaron a que salieran para perseguirlos en el Falcon gris de Juan José hasta el Sheraton, a la caza de un autógrafo. Ahí lograron que Sting, Copeland y Summers se lo firmaran. Esa noche, cuando volvió a su casa, Gustavo pegó el póster en la puerta de su cuarto”.

El fan Nº 1
En los comentarios del video de YouTube, subido a la plataforma en 2013, un comentario de Pablo López Coda me aporta nuevas pistas: “Estuve ahí. En la primera fila sacando fotos. Fui el fan Nº 1 en ese momento. Tengo los discos firmados y fui protagonista del suceso de las patadas de Andy Summers cuando nos sacaron de Obras a Ana Lisa (novia de Gamexane), que era otra fan, y a mí. Hay fotos de revistas donde todo eso se ve y tengo fotos inéditas de este show. Esos temas los transmitió en directo ATC, despues lo repitieron una vez y luego lo borraron, estaba grabado en casetes BETA. Una noche increible, fue la inauguración del boliche”.

Casi 40 años después, luego de una breve búsqueda, logré contactarme con López Coda y tuvimos una larga charla telefónica. De profesión arquitecto, trabaja como investigador de planta en la Dirección General de Patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires. “Acababa de terminar quinto año y yo era fanático de la banda -cuenta-. Los discos no se conseguían acá, pero la gente del palo del rock sabía que lideraba los charts europeos. La mayoría de los que fueron a New York City fue invitada personalmente a la inauguración del boliche y no conocía a The Police. Nosotros los llamábamos caretas. En 1978 yo era fanático de Queen, a partir del disco Jazz. Mi viejo era marino mercante de ELMA y a principios de 1980 me trajo de Londres Reggatta de blanc, segundo álbum de The Police, que nadie lo tenía, y me voló la cabeza”.

Cuando hacia noviembre se enteró de que venían al país, López Coda experimentó el sueño del pibe de 17 años que era por entonces. Apenas salieron a la venta las entradas me fui a la calle Paraguay, donde estaba la central de Obras Sanitarias, y encontró una cola que daba vuelta la manzana, aunque se sorprendió de que era gente grande. “Le pregunté a alguien si la fila era para The Police. ‘No, es para el regreso de Alfredo Zitarrosa’, me respondió. Yo en ese momento no sabía quién era Zitarrosa, pero pensé que debía ser muy groso. Cosas del destino, veinte años después canté el repertorio de Zitarrosa en San Telmo”, recuerda.

No había nadie comprando tickets para The Police, por lo que López Coda consiguió fila 1 al medio. Cuando supo que la banda estaba en Argentina, puso los discos en el bolso y se fue al Sheraton. Preguntó en el lobby por ellos y le confirmaron que estaban alojados. “No era común que vinieran bandas de rock, fue la primera. Eran tres y no los conocía nadie. Me senté en un sillón, vi pasar a un tipo con una guitarra y me di cuenta que era inglés. Le pregunté si era la guitarra de Andy Summers. ‘Sí’, me respondió. ‘Uh, soy fanático, ¿no me dejás verla? Un segundo nada más’, le insistí. El tipo, que iba a subir a la habitación, abrió el estuche y me dejó verla. Al rato bajó Andy Summers, le caí simpático y me firmó los discos. Luego cayó Stewart Copeland y también me firmó”.

A sus 17 años, Pablo López Coda parece no poder creerlo: Stewart Copeland le acaba de autografiar el disco Zenyattà Mondatta.

López Coda fue corriendo a un teléfono público, llamó a su amigo Sergio Chuchu Fasanelli, “el Gordo” (que con los años se convirtió en un famosísimo productor discográfico que grabó a la Bersuit y a Los Auténticos Decadentes), y le dijo que viniera rápido al hotel. Cuando al rato apareció Sting se sumó Cerati al grupo, incluso aparece de perfil en una fotografía que sacó Pablo. “También había una groupie en el hotel, llamada a Ana Lisa, luego novia de un conocido guitarrista de punk, y le dio un chupón a Summers. Esa chica se vio envuelta en un episodio policial en Obras y provocó que cuando un policía forcejeó con ella Andy Summers le pateara la gorra. Creí que en ese momento el estadio se venía abajo, por cómo explotó. Nos terminaron sacando del show a los dos”, evoca López Coda, quien siguió escuchando el show desde afuera.

Pequeña digresión: la historia de López Coda y Ana Lisa me recuerda instantáneamente la que cuenta Cameron Crowe en la hermosa película autobiográfica Casi famosos (2000), sobre un reportero adolescente que se empeña en escribir para la revista Rolling Stone sobre el mundo de la música, protagonizada por Patrick Fugit y Kate Hudson.

Escena de Casi famosos (2000), película de Cameron Crowe, historia similar a la que vivió Pablo López Coda con The Police.

“El mejor recital de mi vida”
Pero volvamos ahora a New York City. Para López Coda, Villa Ortúzar era un barrio desconocido. Fue con Fasanelli, quien se ocupó de la logística. “Llegamos al boliche, pagué las dos entradas y en la puerta al Gordo no le dejaron entrar, lo discriminaron -cuenta-. Tengo la imagen de él como si estuviera en un barco que se aleja, es al día de hoy que me lo reprocha con humor. Ingresé con la cámara acovachada, no se dieron cuenta, y me ubiqué al borde del escenario. Nadie estaba pendiente de la banda. Cuando terminó el show quise hablar con el disc-jockey, suponiendo que lo había grabado, pero no pude. Durante varios meses publiqué en la revista Segundamano un aviso donde explicaba que buscaba la grabación de ese recital y pagaba por ella. Recién hace siete años pude escuchar esas cuatro canciones en YouTube”.

Stewart Copeland asombró en Villa Ortúzar. Según la revista Rolling Stone, es uno de los 10 mejores bateristas de la historia del rock.

-¿Te dabas cuenta de que habías sido testigo de un hecho histórico?
-Nadie había escuchado una banda así, especialmente por la batería. No se podía entender ese sonido, era único. Inexplicable que alguien pudiera tocar esa gama de ritmos y con esa potencia, parecía que iba a romper el parche. Éramos pocos quienes disfrutábamos el show, el resto bailaba indiferente. Andy Summers me reconoció, porque le hice un gesto en un momento con la cámara apuntándolo y de onda se quedó un instante quieto para que pudiera sacarle la foto. Fue el mejor recital de mi vida.

-¿Te recordarían los Police 40 años después, si te reencontraras con ellos?
-Absolutamente. Porque después de New York City volvimos al Sheraton con mi novia de aquel entonces y un grupo de amigos adolescentes. Apareció Sting, nos sacamos fotos, los felicité por el show e incluso estuve con su hijo, que tendría cuatro o cinco años (N. dela R.: Joseph Summers, hoy cantante y emprendedor, tenía 4 años por entonces). Le dije “hello little Sting” y lo levanté a upa mientras hablaba con el padre.

El secreto de la foto
Casi no existen fotos de esa noche, pero de tanto buscar encuentro en el archivo de Getty Images una de Sting, lograda desde el ángulo izquierdo del escenario. La descripción dice que es “en una ciudad desconocida de América del Sur, mientras la banda estaba de gira en 1980”, tomada alrededor del 18 de diciembre de 1980 por Allan OlCharlie Ley.

No conozco personalmente a Pablo López Coda, pero me llama la atención en la imagen un joven de nariz aguileña con una cámara de fotos, que mira extasiado hacia el escenario. Si lo envejezco mentalmente 40 años, se asemeja a la foto que mi entrevistado tiene de perfil en su canal de YouTube. Toda la entrevista, de pronto, se condensa en instante congelado en el tiempo. Se la envío para que la vea y me confirma, entre sorprendido y emocionado, que es él. Y que, en efecto, corresponde al show de New York City.

“La foto fue tomada por un miembro del staff de la banda, recuerdo el momento. Yo aparezco con una cámara réflex automática Canon AV1 con un lente de 125 mm. Estar en una foto de la Getty Foundation es un recuerdo inigualable. Gracias a esa foto soy el único argentino que puede probar haber estado en New York City aquella noche. ¿Sabías que hay un mito en el ambiente del rock? Si todos los que dicen que estuvieron esa noche en New York City hubieran estado realmente, The Police llenaba River”, bromea López Coda.

El arquitecto no pierde la esperanza de que, si la banda vuelve a reunirse algún día, en una próxima visita a la Argentina Sting, Andy y Stewart lo inviten a cenar. Sería la oportunidad para intercambiar con ellos sus recuerdos adolescentes de aquellas noches inolvidables y completar así el círculo de esta historia.

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