Diego Brancatelli y Cecilia Insinga: La química de la diferencia

Representan ideologías opuestas, pero están casados y aseguran que no discuten por política. Vecinos de Villa Urquiza, cuentan que no son una pareja tan despareja y que pueden convivir en perfecta armonía. El niega la acusación de que recibe “sobres” del kirchnerismo. “Me descalifican porque no se bancan otras posturas”, se defiende.

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(Edición del Mes: 5 Año: 2014 )

El es un férreo defensor del kirchnerismo, fanático de Diego Maradona y trabaja, entre otros medios, en la TV Pública. Ella es abogada y se desempeña como cronista en TN. En una sociedad tan dividida como la de la Argentina hoy en día, ¿qué puede unir a estas dos personas? El amor. Diego Brancatelli y Cecilia Insinga esperan a El Barrio en una confitería del pintoresco bulevar Mendoza. “¿Cómo te fue hoy? Es la primera vez que nos vemos en todo el día”, le dice la mujer a su marido. Es que, claro, la vida del periodista tiene horarios muy complicados y el problema se incrementa cuando los dos miembros de la pareja se dedican a lo mismo.

Con una camisa bordó, pantalones de vestir marrones y borcegos al tono, el periodista de 37 años confiesa su cansancio después de un día en el que recorrió gran parte de la ciudad (“siempre me muevo en subte, llego más rápido a todos lados”) y se pide una gaseosa. La morocha, con su amplia sonrisa, prefiere no pedir nada (“vengo de casa, merendé recién”). Casados desde 2013, después de haber estado de novios dos años, confían los secretos de su relación, donde reina la química de la diferencia.

Convivencia y política

“Es muy positivo que nos levantemos los dos a la misma hora, porque si uno se levanta a las cinco y otro a las nueve este último especula la noche anterior y no se acostarían juntos. De todas formas nuestros horarios son complicados: ella termina a las tres y yo un poco antes, pero siempre tenemos otras actividades”, asegura Diego, más conocido por todos como “Branca”. Instalados en un departamento de Bauness y Juramento, los dos coinciden al afirmar que tienen “las peleas de cualquier pareja” y que las cuestiones ideológicas no son una barrera. “El es muy desordenado”, señala, entre risas, Insinga.

-¿Discuten por política?

-Branca: Nuestra casa es un cable a tierra. Los dos queremos lo mismo, pero desde distintos enfoques. Somos los opuestos en las pantallas, pero eso no interfiere en nuestra convivencia. Queremos que al país le vaya bien, esa es la realidad. Cuando llegamos nos desenchufamos y contamos los que nos pasó en el día pero por una cuestión de compartir nuestras cosas, sin entrar en polémicas. No hacemos un debate de actualidad.

-Insinga: Cada uno sabe lo que piensa el otro. Pensamos distinto, pero no tanto. Nuestro amor está ante todo, ¿no? (risas).

-Branca: Pese a las acusaciones, que dicen que yo no respeto a los que piensan distinto, este es el ejemplo de que sí. Respeto y amo a una mujer que trabaja en el Grupo Clarín. Ella trabaja en un lugar con una fuerte posición y sin embargo está casada con un periodista que tiene una postura contraria a su empleador y no pasa nada.

-¿Se miran por televisión?

-Insinga: Sí, siempre que podemos. Yo disiento con la mayor parte de lo que él dice, pero admiro cómo defiende su postura y sus ideales. Lo banco porque dice lo que piensa, es completamente genuino.

-Branca: Ella informa y no opina, eso está muy bueno. Creo que está para conducir, es una pesadilla para el entrevistado porque también es abogada y hace preguntas que otros no harían, marca la diferencia. Podríamos trabajar juntos.

-¿Se puede tener una relación sin problemas con tanto trabajo?

-Branca: A veces la mandan a Rosario un fin de semana o a Mar del Plata durante cinco días. Yo confío en ella porque es mi pareja y porque trabajamos de lo mismo. Puede pasar que no nos veamos por algunos días.

-Insinga: Creo que si no trabajáramos de lo mismo quizás a alguno de la pareja le podría molestar. Para nosotros es algo normal que te llamen de un momento a otro y te digan “tenés que ir ahora a cubrir esto”, armás el bolso y te vas. Por eso es clave que los dos somos periodistas y entendemos al otro.

Periodismo: amor y odio

El “boom” de Brancatelli tuvo lugar cuando ingresó como columnista de deportes a C5N. Su popularidad aumentó con sus fervientes discusiones con Pablo Duggan y elegido por el propio Santiago del Moro para integrar el panel de “Intratables”, un ciclo que se armó para estar al aire en América durante un verano pero que ya lleva más de un año. Si bien al principio su personalidad y sus formas chocaron con sus compañeros (especialmente con Franco Torchia, con quien tuvo más de una discusión), el entrevistado asegura que tiene “la mejor” con todos. “La convivencia ahora es muy buena, se calmó todo. Con Santiago estoy muy agradecido, es un tipo muy humilde que confió en mí. El programa está por el buen camino y creo que vamos a seguir con este formato por lo menos hasta las elecciones”, asegura.

Sin embargo, la relación que todavía no logró afianzarse es con los seguidores del programa a través de Twitter, donde muchos muestran su disconformidad con sus opiniones. Al respecto, el periodista deportivo dice: “A las redes sociales no les presto atención: es el lugar donde se destacan los cobardes. Se deberían usar para cosas más serias e informar. En la calle sucede lo opuesto, ahí te expresan tu apoyo incondicional y jamás recibí un insulto”.

Además de su trabajo en la pantalla de América, comparte con Del Moro el ciclo “Mañanas campestres” por Radio Pop 101.5 y cumplió el sueño de participar de las transmisiones del “Fútbol para Todos” y analizar los partidos para el ciclo “Fútbol permitido”, por la TV Pública, los domingos a la noche. “Creo que llegué a donde estoy por esfuerzo y porque estuve en el lugar correcto en el momento indicado. Después de trabajar en algunos medios zonales, Hugo Ferrer, director del Grupo Crónica, se contactó conmigo y se me abrieron las puertas. Hace poco, cuando Diego Gvirtz y Alejandro Apo estaban buscando gente para ‘Fútbol permitido’, los dos anotaron mi nombre en un papel sin que el otro supiera y me eligieron para el programa”, explica.

Sin embargo, desde que aumentó su popularidad fue el centro de críticas de los usuarios de las redes sociales y de varias figuras públicas. Tal vez el ejemplo más destacado fue el protagonizado por Jorge Yoma, quien estuvo invitado a “Intratables” y lo acusó de recibir “sobres” de kirchnerismo para reflejar ciertas opiniones fuertemente oficialistas. Según “Branca”, tales acusaciones son “falsas”, en su carrera “no hay política” de por medio y no recibe ayuda alguna.

“Dicen que cobro 130 mil pesos por ‘Intratables’, 45 mil de La Cámpora y 70 mil del FPT. Eso daría una cifra arriba de los 200 mil pesos por mes. Por otro lado, en las redes sociales aseguran que tengo un crédito del Banco Nación por 270 mil pesos. ¿Te das cuenta de la contradicción? Con ese crédito no te podés comprar ni la cuarta parte de un departamento de dos ambientes y, además, casi que lo cancelaría con un solo mes de sueldo. Es tan inconsistente el rumor que da risa”, asegura con contundencia.

Y agrega, desafiante: “Mientras mi mujer, mi familia y mis amigos sepan quién soy, me alcanza. También me decían que con la plata de La Cámpora me había comprado un departamento en Puerto Madero, pero ahora estoy demostrando que vivo en Villa Urquiza. Me descalifican y mienten porque no se bancan otras posturas. Son ataques malintencionados que tratan de ensuciarme con mentiras. Que muestren las facturas con las que dicen que cobro, a ver si es verdad”.

Si bien su carrera en los últimos años ha tenido un sentido claramente ascendente, no todo es color de rosas. En el 2013 sorprendió cuando se lo dejó de ver en la pantalla de C5N. Según sus palabras, nunca recibió ninguna advertencia sino que le dijeron que su perfil ya no era “el adecuado” para un periodista deportivo del canal ya que su figura había girado al espectáculo. “La verdad es que no sé qué pasó, no me lo esperaba. Les pasó lo mismo a Elio Rossi y a Gastón Recondo”, declara. De todas formas, sigue ligado al Grupo Indalo por su trabajo en Radio Pop.

-¿Cómo nació su relación con Villa Urquiza?

-Insinga: Yo vivía en San Martín pero tengo una inmobiliaria con mis viejos acá, entonces ya conocía el barrio.

-Branca: Pasé mi infancia en Ituzaingó y nunca había venido antes de conocerla a ella. La primera vez que vine me encantó.

-Insinga: Una vez me pasó a buscar por la inmobiliaria y me dijo “me gustaría vivir acá”. Cuando empezamos a buscar departamento para vivir juntos terminamos eligiendo Villa Urquiza.

-Branca: Nosotros elegimos el lugar, no fue que caímos de casualidad. Nos acomodamos bien al barrio y lo volveríamos a elegir. Estamos muy contentos. Es una mezcla entre barrio y ciudad: no llega a ser como en el conurbano, donde se conocen todos, pero tampoco es un quilombo como Belgrano. Además tenés de todo: está en su boom gastronómico y con el subte llegás rápido a todos lados.

-¿Qué es lo que más les gusta del barrio?

-Cecilia: Por algún motivo no me siento insegura acá.

-Branca: Tenemos todos los cuidados correspondientes, pero la realidad es que en otros sectores de Capital estás más perseguido. En Villa Urquiza siento paz.

-¿Hay planes de agrandar la familia?

-Cecilia: Por ahora estamos bien así, pero seguramente el año que viene lo buscaremos. Y nos encantaría que nuestro hijo crezca en Villa Urquiza.

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