Las huellas del Pabellón Argentino en Saavedra

El barrio conserva uno de los grupos escultóricos que formaron parte de la monumental construcción que presentó nuestro país en la Exposición Universal de París de 1889. Así lo cuenta un reciente libro publicado por la Escuela Técnica Raggio.

La Escuela Técnica Raggio es un secundario público ubicado en Avenida del Libertador 8635, en el vecino barrio de Nuñez. Nació en 1924 como Escuela de Artes y Oficios y hoy tiene 11 especialidades técnicas. Desde hace seis años publica libros sobre la historia, la educación y el trabajo de Argentina y Latinoamérica, a través de la editorial integrada por estudiantes y docentes que crearon en el Museo Archivo del establecimiento.

El último lanzamiento, a fines del año pasado, fue De París al Arrabal. Las huellas en Buenos Aires del Pabellón Argentino de 1889. Se trata de una experiencia fotográfica sobre los grupos escultóricos que integraron la construcción que expuso nuestro país en la Exposición Universal realizada en la capital francesa en 1889, que pasó a la historia por la inauguración de la Torre Eiffel.

Más de cien años después, algunas de esas obras artísticas se conservan en calles y avenidas de cinco barrios de la ciudad de Buenos Aires, entre ellos Saavedra. En diálogo con los docentes y autores Silvia Urich, Martin Acri -vecinos de Villa Urquiza-,  Viviana Ferraro y Christian Armas, habitantes de Villa Pueyrredon y Núñez respectivamente, conocimos los entretelones de un libro de gran valor histórico y documental.

“De París al Arrabal” se consigue a $300 en el museo de la Escuela Técnica Raggio (Av. Libertador 8635, Núñez).

-¿Cómo surgió la idea de hacerlo?
-En la escuela está emplazado uno de los grupos escultóricos del Pabellón Argentino que participó en la Exposición Universal de París de 1889, llamado La República Argentina, que es un símbolo de nuestra institución y el emblema del Museo Archivo Tecno Educativo Lorenzo Raggio. Como sabíamos de la existencia de otras esculturas en la Ciudad de Buenos Aires que también formaron parte de la estructura, decidimos realizar un registro fotográfico de esas huellas.

-¿Dónde se encuentran?
-Los grupos escultóricos principales están emplazados en cinco barrios porteños, alejados del centro, pero cerca de las miradas de los vecinos porque están en lugares públicos: Villa Riachuelo, Villa Lugano, Colegiales, Saavedra y Núñez. Pensamos que mediante la publicación podíamos darle un sentido, un contexto, a esas esculturas que percibimos como piezas aisladas y podían reunirse nuevamente.

-¿El libro se compone principalmente de fotografías?
-Fue un trabajo colectivo de edición fotográfica e investigación histórica, a cargo de docentes y estudiantes de la escuela. Los fotógrafos fueron profesores y alumnos de sexto año de la especialidad Diseño y Comunicación Publicitaria.

-Antes de preguntarles por el Pabellón Argentino, recuérdennos a grandes rasgos de qué se trató la Exposición Universal de París de 1889, famosa por la construcción de la Torre Eiffel.
-Desde mediados del siglo XIX se sucedieron exposiciones internacionales tanto en Europa como en Estados Unidos. La de París, realizada del 6 de mayo al 31 de octubre de 1889, en el marco del centenario de la Revolución Francesa, fue la más célebre debido a la inauguración de la Torre Eiffel, que servía como arco de entrada a la Feria y se constituiría en el símbolo de la Modernidad. La invitación oficial para que la Argentina participara del evento data de 1886 y fue muy bien recibida por el gobierno nacional, ya que posibilitaba exhibir la producción del país. Se convocó a una comisión organizadora cuyo presidente fue Eugenio Cambaceres, ex funcionario  y escritor, quien por su familiaridad con el ambiente y la cultura parisina obtuvo la mejor ubicación para el pabellón que representaría al país: 1600 metros cuadrados cerca de la Torre Eiffel. La comisión estableció las pautas arquitectónicas que debía cumplir dicho pabellón, con materiales estructurales que posibilitaran el armado y desmontado para ser utilizado en varias oportunidades luego de finalizada la exposición de París. Se llamó a concurso y el proyecto ganador fue el del arquitecto Albert Ballú.

Luego de participar en la Exposición Universal de París de 1889, el Pabellón Argentino fue emplazado en Plaza San Martín, en Retiro, donde funcionó como Museo de Bellas Artes hasta la década del 30.

-¿Cómo definirían al Pabellón Argentino?
-Era un imponente edificio de gran impacto visual y artístico que, gracias a la utilización de materiales nuevos, acorde a la era industrial, rompía con la tradición arquitectónica. Tenía planta baja y primer piso, estructura de hierro dorada a la vista sobre un basamento de ladrillos y estaba ornamentado con cerámicas, vidrios tornasolados, gres, tierras cocidas, vidrios ondulados, vitrales, grupos escultóricos en bronce y herrería artística. Poseía cuatro cúpulas y una mayor con los colores patrios coronada por el sol. La iluminación del conjunto también aportó a su opulencia, ya que de noche destellaba como “millones de luces de bengalas”, según un espectador. Lo estructural se resolvió con licitaciones, mientras que las esculturas, pinturas y otras representaciones artísticas que lo adornaban fueron encargadas a artistas franceses. Para la inauguración del Pabellón se eligió la fecha patria del 25 de mayo, aunque todavía faltaba concluir el armado y la exposición de productos.

-¿Cuán exitosa fue su participación en la exposición?
-Obtuvo muchos premios. Recibió la medalla de oro en la categoría “Pabellón”, así como también se premió a su arquitecto. Se consiguieron 67 medallas de oro, 178 de plata, 186 de bronce y 216 menciones honorables por los bienes culturales exhibidos. En el Pabellón quedaba expuesta la Argentina y sus logros, pero no se advertían sus contradicciones ni los padecimientos de las clases populares.

-¿Qué ocurrió con la estructura una vez finalizada la exposición?
-Como en ese entonces nuestro país estaba atravesado por una crisis económica e institucional, el destino del Pabellón se tornó incierto y al concluir el evento se evaluó la posibilidad de rematarlo. Pero finalmente la idea fue desestimada y la estructura, ya desmontada, vino al país hacia fines de 1890, repartida en seis mil bultos. Luego de permanecer depositada en galpones municipales, la erigieron en la Plaza San Martín, en Retiro, donde funcionó como centro de exposiciones y posteriormente como Museo de Bellas Artes hasta los años 30, cuando se decidió su desguace.

-¿Qué se conserva del Pabellón en la actualidad?
-Es poco lo que quedó. Cada tanto surge alguna noticia sobre la aparición en alguna propiedad privada de lo que fue la estructura de hierro. También hay restos preservados en museos. Por ejemplo, en el Museo Saavedra, conservan unas piezas en hierro esmaltado, como la rosca de terminación de las pilastras (columnas) y un módulo también esmaltado. Del patrimonio artístico lograron sobrevivir los grupos escultóricos realizados en bronce: cuatro ubicados en sendos ángulos del techo y el quinto, en un nicho por encima de la entrada principal. Los que estaban ubicados en el techo eran La Agricultura y La Navegación, realizados de a pares por el artista Louis Ernest Barrias. Todos tenían mástiles y figuras aladas tocando una trompeta y una mujer o un hombre que, con una herramienta en sus manos, representaban esas actividades. En el caso del grupo principal, se trataba de La Argentina, realizada por Jean Dominique Baptiste Hughes. Estaba integrado por La República Argentina, personificada por una mujer semidesnuda, con gorro frigio, acodada sobre un toro, y a sus costados dos figuras masculinas que representaban la agricultura y la industria junto a otros símbolos que referían al desarrollo de la Nación. Todas estas composiciones tienen como procedencia común la fundición parisina Thiebaut Freres, de cuyos talleres emergieron las más destacadas piezas en metal durante el siglo XIX y el primer cuarto del siglo XX.

Los estudiantes Sol Coman, Luana Sánchez, Félix Whitehead, Daniela Meggiotto y Dayanne Carrión Rosales, que posan con “La República Argentina” de fondo, se encargaron de fotografiar las esculturas para la producción del libro.

 -¿Dónde están hoy esos grupos escultóricos?
-Están emplazados en bulevares y plazas de cinco barrios porteños y se convirtieron en referencias barriales, en especial por sus mástiles, durante las fechas patrias. Entre 1935 y 1936 cuatro de ellos fueron ubicados en Villa Riachuelo (La Navegación, en la Plaza Sudamérica, entre la Avenida Fernández de la Cruz y Guaminí), en Villa Lugano (La Agricultura, en la Avenida Riestra y Leguizamón), en Colegiales (La Navegación, en la Avenida De los Incas y Zapiola) y en Saavedra (otra La Agricultura, en la Avenida San Isidro Labrador y Paroissien). El quinto grupo –La República Argentina– está en el barrio de Núñez, en el patio de honor de la Escuela Técnica Raggio, desde los años 40.

-¿Se conservan tal como fueron concebidos o padecieron el paso del tiempo?
-A lo largo de los años algunas esculturas han sufrido algún deterioro, sobre todo en aquellas partes más delicadas por su volumen, pero en general, a juzgar por las fotografías del libro, han resistido el paso del tiempo. Con excepción de La Navegación, de Colegiales, que en 1986 fue desplazada unos 200 metros, el resto se mantiene allí donde fue ubicada luego del desguace del Pabellón.

 -¿Cuál es el que grupo que más les gusta?
-Por una cuestión afectiva, como todos somos docentes -y la mayoría ex alumnos- de la Escuela Raggio, nos sentimos identificados con el grupo principal, La República Argentina, que está en la institución. Pero gracias al trabajo fotográfico de los docentes y estudiantes que participaron en el libro descubrimos la obra de otro escultor, Louis Ernest Barrias, que nos gustó mucho, especialmente La Navegación.

-¿Cómo se puede conseguir el libro y a qué precio?
-En el museo de la escuela, a $300. Si el Coronavirus lo permite, está programada la presentación el 25 de abril en la Biblioteca Popular Saavedra, ubicada en García del Río 2737. Los mantendremos al tanto de las novedades.

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