Los imperdonables.

El Plan B

(Edición del Mes: 7 Año: 2002 )

El Plan B

El Plan B

Por Ignatius de Melk

Eduardo, Argentina quedó eliminada del Mundial -dijo un asesor con la cara desencajada como si hubiese comido cardos.

-Activemos el Plan B -ordenó el presidente.

-Sí, por supuesto, cómo no se me ocurrió -comentó el asesor.

-Perdón, ¿cuál es el Plan B? -preguntó el ministro de economía Roberto Lavagna mientras quemaba una serie de bonos con vencimiento en el 2100 que traían las imágenes de Batistuta y Verón.

-El plan es fácil: el último que apague la luz -informó Duhalde.

Chiche pidió un taxi directo a Lomas de Zamora; quería evitar el helicóptero presidencial que usó De la Rúa. De pronto sonó el teléfono. Era el presidente uruguayo Jorge Batlle que no paraba de llorar.

-Que lástima que no le pudimos ganar a Suecia. Estoy muy dolido como argentino -le confesó el oriental en una actuación ejemplar. Duhalde lo mandó a tomar mate amargo. Luego de la comunicación un mayordomo entró apurado y con los ojos desorbitados.

-Jefe, llegó John Thornton.

-¿Y ese quien es? -preguntó el presidente.

-Es un actor de Hollywood, pero a mí me gusta más Robert Redford -recordó Chiche.

-Ma que actor ni ocho cuartos. Es un delegado del FMI -gritó el mayordomo.

-Uy Dios, otro más que nos viene a apretar. Yo me voy a cazar tiburones a Pinamar. Esos bichos son más simpáticos -informó el presidente.

Desde el cielo Pepe Biondi miraba asombrado y no dejaba de repetir su frase antológica: “Santa Epifania de la Malasia, que suerte para la desgracia”.

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