Marcelo Zlotogwiazda

OTRO POLACO EN SAAVEDRA

(Edición del Mes: 10 Año: 1999 )

OTRO POLACO EN SAAVEDRA

Marcelo Zlotogwiazda

OTRO POLACO EN SAAVEDRA

Marcelo Zlotogwiazda es un periodista económico atípico: a diferencia de sus colegas mediáticos, que hablan de alzas y bajas, se enfrenta al poder evidenciando sus actos de corrupción. Lleva catorce años de relación profesional con Jorge Lanata, a quien acompañó en Página 12 y actualmente secunda en la revista Veintidós y en el programa televisivo Día D. Reside en Saavedra junto a su mujer y sus dos pequeñas hijas.

Por Marcelo Benini

Es delgado y menos alto de lo que parece en televisión. La barba a medio crecer, el pelo rubio rematado en una poco ortodoxa colita, un aro en la oreja izquierda y el infaltable cigarrillo son algunos de sus rasgos distintivos. De impronunciable apellido, que significa estrella de oro en polaco, es quizá el único periodista económico que desde medios gráficos, radiales y televisivos se atreve a destapar las miserias del poder. Licenciado en Economía por la Universidad Nacional de Buenos Aires en 1982, actuó algunos años como analista económico, ejerció la docencia y desde 1985 se dedica al periodismo. Trabajó en los programas de radio “Sin Anestesia” y “Rompecabezas”, en la revistas El Periodista y El Porteño, en el diario Página 12 y publicó el libro La mafia del oro. Su labor profesional fue valorada con los premios TEA (1988), Citibank (1992) y Konex (1997). Actualmente escribe en la revista Veintidós, participa del ciclo televisivo Día D -emprendimientos liderados por Jorge Lanata– y del programa radial “Esto que pasa”, conducido por Pepe Eliaschev. Marcelo Zlotogwiazda, de él hablamos, es un vecino más de Saavedra, donde reside junto a su mujer Estela y sus hijas Ana (3) e Ivana, recién nacida. El 6 de octubre cumple 41 años.

-¿Desde cuándo residís en Saavedra?

-Desde hace aproximadamente siete años. Con mi mujer vivimos primero en Belgrano, después en Zapiola y Crisólogo Larralde y actualmente en Conesa y Besares.

-¿Y tu vida de soltero donde transcurrió?

-Estuve diez años en Villa Luro y otros tantos en Almagro.

-¿Cómo evaluás tu relación con el barrio, qué es lo que más te atrae de él?

-Muchas cosas, por ejemplo que se escuche al churrero el domingo a la mañana. Y su cercanía con la autopista me permite llegar al centro en apenas diez minutos.

-¿Hay algún lugar preferido a donde acostumbrás ir?

-El Parque Saavedra. Hoy a la mañana acompañé a mi hija en una actividad que se desarrolló en el Centro de Boy Scouts. El jardín de infantes al que ella concurre lo usa como campo de deportes.

-La zona tiene un alto índice de criminalidad. ¿Cómo vivís la situación?

-Muy mal. Supongo que se debe a la cercanía con la Gral. Paz, que permite una fuga rápida hacia el lado de provincia, pero no me constan las razones. También es una contra el escaso movimiento y la oscuridad de algunas calles.

-¿Fuiste víctima de algún episodio delictivo?

-Sí, en las dos casas donde viví, pero aunque no fueron hechos graves preferiría no hacer comentarios.

-Se te podría tildar de economista atípico, no sólo por tu look informal sino además por tu visión crítica de la sociedad. No formás parte del establishment…

-Tal vez si me comparás con los economistas que se escuchan en los medios, pero hay centenares de economistas que tienen una visión más crítica de la realidad. Yo mismo he cambiado y hoy pienso distinto de lo que pensaba hace diez años en muchas cosas.

-¿Cuándo te acercaste al periodismo?

-En 1985 y de casualidad. En esa época laburaba como economista en el Grupo SOCMA, que pertenece a Macri, donde había ingresado como becario. Un compañero me avisó que estaba por aparecer una revista, El Periodista, y me presentó al responsable de la sección Economía. Por otro lado, un día me acerqué al programa de radio que hacía Eduardo Aliverti, “Sin Anestesia”, del que participaba Jorge (por Lanata), y le presenté un material grabado con el que hicimos un programa especial. Posteriormente me invitaron a integrarme al equipo. Por entonces daba clases en la UBA y en una escuela de periodismo, así que decidí renunciar al Grupo SOCMA.

-Hoy no podrías trabajar en las empresas de Macri…

-No… (carcajadas).

-Al descubrir el periodismo, ¿puede decirse que encontraste una nueva vocación?

-Nunca lo pensé así. Se dio naturalmente. Con el tiempo me di cuenta de que tengo ciertas características apropiadas para el ejercicio de la profesión. Siempre digo que una condición necesaria, no suficiente, para ser un buen periodista es que te excite la información. Hacen falta otras dotes adicionales, pero si no excita la información no vas a ser un buen periodista, por más que seas inteligente y pertinaz.

-¿Pero te ves manejando información más trivial, cuyo eje esté alejado del poder?

-Podría, aunque por mi sesgo profesional me interesan más ciertas cosas que otras.

-Ejerciste el periodismo durante buena parte del gobierno de Alfonsín y en toda la gestión menemista. ¿Qué balance hacés de esa actividad en ambos períodos?

-Siempre trabajé en medios donde existía una casi total libertad de expresión. Nunca trabajé en un gran multimedio o un gran diario, por lo tanto no sufrí la censura. El episodio más fuerte que me tocó vivir fue el levantamiento de Día D, que todavía no sabemos a quién atribuírselo: si a Eurnekián (el dueño del multimedio América) o al Gobierno. Sí sabemos a qué no se debió: ni al rating ni a razones económicas. En términos globales, considero que hay más libertad de expresión ahora que durante el gobierno de Alfonsín, sin duda, fruto no de las personas sino de que la época cambió y de un hecho importante: la privatización de los canales de televisión. Fue una política acertada como fin pero muy mal realizada, porque dio lugar a multimedios poderosísimos; no sé si podrían haber sido evitado, pero sí por lo menos atenuados.

-¿Y cuál es tu percepción de ambas administraciones respecto de los niveles de corrupción?

-Me costaría mucho decir cuándo hubo más corrupción, porque es globalmente cierto el argumento menemista de que sin empresas públicas se eliminó un foco de corrupción muy grande. No es menos cierto que el proceso de privatización fue el gran foco de corrupción de este Gobierno. Pero el punto crucial es que durante la gestión alfonsinista hubo robo para la corona, es decir para el partido, un financiamiento de la política. Vos no ves a muchos ex funcionarios radicales, aunque debe haberlos, que se hayan enriquecido ni tampoco empresarios, aunque siempre hay excepciones, que hayan hecho fortuna súbitamente gracias a sus vínculos con el poder. La gran diferencia del menemismo es que permitió enriquecimiento de funcionarios y empresarios. Actuó con mucha impunidad. Pero también ocurre que la corrupción no era hace diez años un tema prioritario en la agenda de discusión y hoy sí lo es. Sin abrir juicio de valor, indigna más esta clase de corrupción que la otra.

-¿Hay elementos para suponer que a partir del 24 de octubre la situación va a cambiar drásticamente?

-De ninguna manera. Cualquiera sea el partido que gane las elecciones, creo que hará una gestión más prolija en términos de transparencia. Pero estructuralmente no habrá cambios sustanciales.

-¿Creés que el oficialismo resignará el poder?

-No te puedo decir nada diferente de las encuestas; me guío por ellas.

-¿A Menem le interesa la victoria de Duhalde o prefiere ser el jefe de la oposición y regresar al poder en el 2003?

-No lo sé. Debe tener ideas ambivalentes, porque de una fuerte derrota de Duhalde no va a poder escapar indemne.

-¿Cómo es trabajar en una revista, una radio y un programa de televisión con la demanda informativa que hoy existe? ¿Cuál es la mecánica que empleás?

-Estoy atento a datos, pistas y puntas que recibo. Uno además está metido en una inercia laboral, aunque todos los días me planteo “¿y hoy qué hago?”. El síndrome de la página en blanco acecha permanentemente.

-Llevás catorce años de relación profesional con Jorge Lanata. ¿Cómo lo definirías?

-Sus dos principales virtudes son el talento y su capacidad de motivar a la gente para que se exprese libremente.

-¿Qué sensación tenés al denunciar diariamente a personajes poderosos?

-Ninguna especial. Los periodistas nos hemos ocupado de alimentar el mito de que la nuestra es una profesión riesgosa. No es cierto que yo viva amenazado. Por supuesto que puede pasar, como ocurrió con José Luis Cabezas o Hernán López Echagüe. Pero a partir de esos casos no se puede proyectar que todos los periodistas viven amenazados.

-Finalmente, ¿cuál es tu fórmula económica para la Argentina?

-Utilizaría los mismos ingredientes de política económica vigentes, pero modificaría drásticamente la política tributaria, lo que significa que decenas de miles de millones de dólares cambien de un lado a otro. En términos resumidos y vulgares, hay que cobrarles mucho más a los que más tienen y combatir la evasión de los que más evaden.

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