Milagro de Fe

La fiesta anual del Santuario Jesús Misericordioso

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(Edición del Mes: 5 Año: 1999 )

La fiesta anual del Santuario Jesús Misericordioso

La fiesta anual del Santuario Jesús Misericordioso

Milagro de Fe 

Jesús Misericordioso, la parroquia que se encuentra en Pedro Ignacio Rivera y Miller, es protagonista de una masiva expresión de fe popular. Los días 26 como la festividad anual de los primeros domingos después de Pascua reúnen multitudes. Y eso no es todo: domingo a domingo la gente llega hasta la vereda simplemente para escuchar las misas del Padre Norberto Marcet.

Por Adrián Alauzis

A pesar de haberse cumplido los pronósticos de lluvia, el domingo 4 de abril la gente fue fiel a su cita anual en donde se manifiestan, característicamente, confesiones masivas. Cerca de las 15, por ejemplo, había once sacerdotes invitados confesando simultáneamente. Las calles, tanto Rivera como Miller, estaban cerradas al tránsito. La gran cantidad de personas crecía y disminuía con el ritmo de las misas, cada dos horas. Cerca del comienzo de una celebración la multitud parecía multiplicarse y al finalizar la misma se dispersaba; un parte pasaba a engrosar la constante y extensa cola de confesiones, otra ingresaba al templo para visitar el ícono de Jesús Misericordioso y los que no formaban rápidamente una fila para recibir la imposición de manos. Un pequeño contingente de cuatro Hermanas de la Caridad, las de la orden fundada por la Madre Teresa de Calcuta, se acercaron también a esta gran fiesta y en silencio simplemente se llevaban la admiración y el respeto de quienes las rodeaban.

Las razones de tanta devoción

Le preguntamos a Norberto Marcet cómo entendía este fenómeno de expresión de fe y él nos expresó: “No hay un criterio común para evaluar el por qué del crecimiento de la devoción. Pero no puedo negar que en momentos de crisis hay un vuelco hacia la fe, que puede tener su lado positivo y también su lado que hay que analizar, porque puede llegar a ser un sustituto. Yo creo que la fe tiene que ser una motivación para vivir, no una búsqueda de respuestas que quizás otros deban darnos. Nosotros decimos en broma: pedirle trabajo a Dios es ir a la ventanilla equivocada. A Dios se le pide fuerza, empuje para trabajar, pero el trabajo me lo tiene que dar el Estado, no me lo tiene que dar San Cayetano, ni Dios ni Jesús Misericordioso. La salud: bueno, pedí la salud, pero el buen servicio de un médico y los materiales mínimos de un hospital municipal lo tienen que poner el Estado o el Ministerio de Salud. Acá trabajamos una teología muy aterrizada, o sea ‘a Dios lo que es de Dios’; lo que hay que pedir al hombre, lo que tenemos que luchar entre nosotros, corresponde al hombre”.

A raíz de la beatificación de Sor Faustina Kowalska en 1993 por Juan Pablo II, hubo un desarrollo de la devoción. Kowalska, su impulsora, era una monja muy humilde que tuvo una experiencia muy fuerte, la que dio origen a la pintura de Jesús con sus rayos, la cual es venerada. Ese lienzo fue realizado por un pintor bajo las instrucciones de Sor Faustina, es por eso que no se hacen -al menos oficialmente- estatuas; mas bien tiene que ser una imagen plana. De hecho, como tiene que ver con iglesias de la zona de la cortina de hierro son imágenes muy sobrias. La imagen original no es la que se venera en Argentina y Latinoamérica, sino que se usa una pintura italiana: la original está en Polonia. Sor Faustina tenía un libro, El Nuevo Testamento, y gustaba leer los escritos de Sor Benigna, de los cuales tomó la súplica “Jesús en vos confío”, que hizo escribir bajo el cuadro y se transformó en el eje de la devoción.

Testimonios de los fieles

Peregrinos de todas partes -de Paso de los Libres (Corrientes), la provincia de Chaco, Mercedes, Campana, Monte y distintas parroquias de la ciudad- encuentran la calidez de la atención en la vieja sede (ver Historia del Santuario); allí se les sirve gratuitamente mate cocido y facturas que donan las panaderías de la zona para que la gente pueda tomar algo y se les brinda un lugar donde estar y poder sentarse. Por ejemplo, allí se encontraba Virginia, de Nuestra Señora del Loreto, Palomar: “Hace once años que hago la oración a Jesús Misericordioso y me ha concedido muchas cosas que le he pedido. Este año somos dieciocho, solemos ser más pero por la cuestión del tiempo -refiriéndose al mal clima- somos menos. Venimos a buscar la paz del Señor y a llevarla a nuestras familias”.

Además de los puestos de santería propios de la parroquia, se encontraban gran cantidad reunidos a lo largo de las veredas. También había una tienda de la Cruz Roja y un puesto de Caritas, todos ellos para recibir diferentes historias, las que se ocultan detrás de cada rostro de una multitud. Victoria, de Martínez, contaba sus razones: “Vengo por la promesa de Jesús, que dijo que iba a haber mucha gracia y perdón de todos los pecados al que se confiese y comulgue el primer domingo después de Pascua. Estoy contentísima, me lleno de paz. Traje a mi mamá, que nunca venía, a mi hermana y a mi amiga. Creo mucho, porque estuve muy enferma, tuve una gran depresión con una neurosis obsesiva entrando en un pico de psicosis y ahora estoy sana. Subidas al camión de Caritas que transportaba las donaciones de los fieles al Descanso del Peregrino, Paula, Isabel y Rocío, de quince años, nos decían: “Juntamos y trasladamos las cosas, la ropa y los remedios que trae la gente. Participamos todo el año de un grupo juvenil, así que invitamos a los chicos a que vengan -exclaman aprovechando la oportunidad-. Nos reunimos todos los sábados a las 18. Ahora ayudamos a Caritas, pero también hicimos obras de teatros para el Día del Niño, el vía crucis viviente, pesebres… Hay muchos grupos en la parroquia para todas las edades”.

Un mensaje conectado con la realidad

Pero no solo en la fiesta anual se da este fenómeno multitudinario: las misas dominicales también tienen lo suyo. “Trato de hacer una predicación para toda clase de hombres y mujeres, aunque especialmente está dirigida al varón porque es muy reticente a la fe -explica el Padre Marcet-. En general tenés cien mujeres y veinte varones, pero acá tenemos un porcentaje altísimo de varones. Es que tratamos de tener un mensaje -y no quiero ser irrespetuoso- viril de la fe, no de angelitos y flores, sino muy concreto y conectado con la realidad. Esto hace que vengan muchos hombres y también niños, mujeres y jóvenes”. Otro factor que según el párroco puede atraer a tantas personas a sus misas es el tipo de iglesia, luminosa y simple como una casa, que es Jesús Misericordioso. Es una iglesia muy doméstica.

“Después yo le doy mucho hincapié al sonido; antes de pintar el techo prefiero pulir los bafles para que suenen nítidos, que la gente escuche y entienda las voces de los lectores, la homilía. En los lugares más humildes tenés un grabador que suena bárbaro; es decir el chico, el pobre, el rico están acostumbrados a escuchar bien. Van al cine o ven la televisión y escuchan nítido, con un sonido más cálido. Le doy, además, mucha importancia a la música (ver Música & Vocación). En cualquier parroquia tenés un micrófono para el grupo. Acá tenemos cinco entradas para el coro: micrófono, guitarra acústica, pandereta, flauta traversa y percusión. Creo que eso forma parte de la riqueza; he visto en video ceremonias en Israel y tiene una fuerza, esa música litúrgica judía, que es muy festiva; la que habrá escuchado Jesús habrá sido una música muy dinámica, entonces no podemos usar esa forma aletargada, no creo que contribuya demasiado. Trato de hacer que la celebración sea digna, pero no un plomo. No debe ser entretenida, para eso voy al circo, sino animada”, describe Marcet.

La búsqueda de Dios

Desde ya que la actividad de la parroquia no se centra sólo en la devoción, sino que además tiene un comedor para 60 chicos que funciona todos los días en el Descanso del Peregrino. Esto sin contar la tarea destacable que realiza Caritas con más de 300 familias del barrio y del Gran Buenos Aires, sostenida con el aporte de los peregrinos. Sobre este equilibrio entre la acción y la fe, Marcet reflexiona: “La misión del Santuario es recibir toda esta inquietud masiva como algo rico, porque buscar a Dios o preguntarse por valores superiores, aunque no se trate de un Dios cristiano, es importante. Eso es valioso, le da hondura al hombre. Pero una vez que está clara esa pregunta, hay que separar las cosas; no sé si Dios está para que solucione problemas que son consecuencia del mal uso de la libertad del hombre o de la mala forma de organizarnos nosotros, como un sistema económico que es un invento del hombre y no de Dios. El no inventó un régimen que excluya, que deje gente expuesta a tantos problemas. Por un lado me alegra que tantas personas vengan, pero por otro no quiero que Dios sea un sustituto de preguntas más simples y concretas, como de casos familiares. Por ejemplo creer que Dios va a hacer que mi hijo hable con mi marido o que mi esposa hable con la suegra. En cambio, sí se le puede pedir a Dios la fuerza o la valentía de ir a hablar con la persona con que uno está peleado. Dios no va a hacer que un alcohólico deje de tomar, el alcohólico tiene que ser fiel a sus reservas humanas, que las pone Dios en el corazón para decirle no al alcohol. Yo creo en eso, no en lo otro. No soy muy milagrero, por más que la gente diga ‘se me dio tal cosa’ -yo no digo que no-, pero creo que los grandes milagros se dan también con el esfuerzo del hombre”.

MUsica & VocaciOn

Acerca de su estrecha relación con la música, Norberto Marcet nos cuenta: “Me regalaron una guitarra de muy chico, comencé a tocarla desde los seis años y crecí con ella. Gracias a la música entré en una parroquia fundamentalmente para tocar en la liturgia de niños. Tenía un grupo de catorce guitarras y, junto con la percusión, los tarritos con arroz y otros instrumentos, éramos como cuarenta. El cura estaba contentísimo, porque cada vez venía más gente a la misa. Era la iglesia de Monserrat, que es bastante grande, y se llenaba de bote a bote. Me gustó el tema de buscar canciones, arreglarlas, cambiarle los ritmos, hacer que a nadie le faltara el cancionero y que tuviera letra grande para las viejitas, es decir poner atención a los detalles tontos, pero que hacen que la gente se sienta cómoda”.

“Después, cuando vino mi planteo vocacional, seguí con la música en el seminario trabajando en el interior, en San Luis, Santiago del Estero y La Rioja -prosigue Marcet-. Trabajé también en el Tigre, en Pacheco, ocho años en cárceles, con los enfermos en estado de coma a los que les cantaba… Traté de estar siempre vinculado a la música como un instrumento y no como un fin. Pero no a la música religiosa solamente: canto chamamé, tango, paso doble, rock. Me gusta saber de todo por las edades, por ejemplo estar en el interior no es lo mismo que estar en un geriátrico donde hay españoles e italianos. Así surgió la llamada por algunos periodistas “misa rock”, que en realidad no es rock sino que tiene ritmos modernos: pop, baladas. Son catorce canciones que a veces las tocamos en la misma celebración. Ahora paramos porque estamos preparando canciones nuevas, pero durante cuatro años tocábamos en muchos lugares y así realizamos más de cuarenta recitales”.

LA HISTORIA DEL SANTUARIO

La sede de Rivera y Galván, que funciona hoy en día como el Descanso del Peregrino, fue la originaria Parroquia de Jesús Misericordioso, fundada el 16 de agosto de 1960 por el Padre Víctor Vincens, de origen croata. Había en esa época parroquias con mucho territorio, una de ellas la Del Carmen; cuando la población del barrio creció, comenzó a fraccionarse y así se fundaron otras parroquias más pequeñas, entre ellas la de Jesús Misericordioso. El Padre Víctor realizó allí una tarea pastoral mientras que ayudaba a construir la sede, ya que era albañil. Más tarde, ese lugar quedó chico y se construyó otro predio en Rivera y Miller, que es el templo cálido y moderno que hoy conocemos, inaugurado el 28 de diciembre de 1985. Por suerte, el Padre Víctor lo llegó a ver terminado, tras lo cual enferma y fallece. En su reemplazo llegó el Padre Osvaldo, que trabajó en la organización de la Parroquia, y en 1993 llega el actual párroco, el Norberto Marcet.

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