Murió Miguel Ángel Haddad, sensible referente del comercio de Villa Urquiza

El Turco, como le decían los amigos, tenía 76 años y atravesaba dificultades de salud. Vecino de toda la vida, fue un incansable defensor de la industria nacional y un amante de las reuniones sociales.

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El pasado 14 de agosto falleció, luego de atravesar dificultades con su salud en los últimos tiempos, Miguel Ángel Haddad, destacado vecino de Villa Urquiza. El Turco, como lo conocían sus amigos, tenía 76 años: había nacido el 20 de septiembre de 1944 en Achega y Republiquetas (actual Crisólogo Larralde), zona del barrio conocida como “la Siberia”.

Sus padres, Ivon Zajur y Rada Haddad, eran inmigrantes de Siria. Miguel Ángel tuvo una infancia dura, con privaciones económicas, pero la familia supo aprovechar las oportunidades que le dio nuestro país en aquellos años y salió adelante. Los Haddad fundaron la primera empresa textil familiar con sólo dos telares en Munro. Luego se establecieron en San Martín ya con una fábrica de dos pisos, más de 40 telares y más de 50 empleados. Cuando tenía 16 años conoció a Victoria Rodríguez, quien fuera su compañera de toda la vida y con quien tuvo dos hijos: Miguel Ángel (46 años) y Julio César (44 años).

Junto a su compañera de toda la vida, Victoria Rodríguez, y sus hijos Miguel Ángel y Julio.

Sus nietas, Sofía y Pilar, eran su mayor orgullo. Muy familiero, Miguel Ángel amaba las grandes reuniones. Tenía a flor de piel la solidaridad, el respeto y la honestidad. Siempre estaba atento de que a nadie le faltara nada y que a pocos le sobrara mucho. Fue presidente del Club de Leones de Villa Martelli, presidente de la Comisión Centenario Permanente de Villa Urquiza y presidente de la Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza.

Fabricó y comercializó géneros textiles y camisas y fue uno de los pioneros del barrio en instalar una dietética en los años 80: Trigo Limpio, en Bucarelli 2687. Hoy el local sigue vigente en manos de otros propietarios y es un icono de Villa Urquiza. Haddad ha tenido negocios inmobiliarios, comercializó campos y fue uno de los pioneros en desarrollos urbanísticos de barrios semi privados o cerrados en los años 80.

Sofía y Pilar, sus nietas, eran su mayor orgullo.

Por sus contactos e influencia compartió reuniones y mesas de decisiones con gobernadores de diferente provincias, políticos de todo los partidos, ministros y dirigentes de la gremial empresaria, siempre en defensa del pequeño comerciante e industrial. Defensor incansable de la industria nacional, sostenía sus propias teorías sobre el comercio. Siempre decía que un poco de inflación es necesaria, “pero que jamás supere el sueldo de los trabajadores”. Afirmaba que las grandes empresas sólo llegan a nuestro país en los momentos de abundancia y se van cuando hay que ayudar económicamente en la reconstrucción. Sostenía que son las empresas familiares y las pequeñas las que hacen el gran esfuerzo de cuidar y sostener al país.

Fervoroso defensor de la justicia social, creyente en Dios y fanático de River, cuando era adolescente jugo al fútbol en el Club Deportivo Italiano y su debut en la reserva lo hizo en la vieja cancha de Platense ubicada en Manuela Pedraza y Crámer. “Mi viejo era mi guía, mi ejemplo. Soñaba con un país libre y soberano económicamente, rezaba para que en los medios se diga la verdad siempre. Mi viejo decía que los empresarios debían trabajar junto a la política para acompañar un modelo económico y que nunca los empresarios deben ser los que toman las decisiones porque corren con la ventaja de priorizar su propio beneficio en contra de las grande mayorías”, dice con orgullo su hijo Julio.

Para recordar a Miguel Ángel Haddad, hoy a las 16.30 se llevará a cabo en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen (Triunvirato 4940) una Misa de Honras abierta a toda la comunidad. Se solicita llegar cinco minutos antes.

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