“No sé cuándo ni cómo, pero Peter Capusotto volverá”

Durante tres años, el humorista y actor rodó en un estudio de Villa Urquiza varios pasajes de su programa, que dejó de emitirse en su décima temporada y hoy sigue vigente en las redes sociales.

Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

-Te entrevistamos por primera vez a mediados de 2015, cuando terminaba una época política y comenzaba otra, que te inquietaba. ¿Cómo analizás ese tiempo?
-Fue más o menos lo que uno podía pensar. En general se sabe quién es Macri, que pertenece a una elite económica que usa al Estado para hacer negocios y que buscaba una Argentina limitada con derechos para unos pocos. Y fue así, tan obsceno como uno imaginaba. El relato del Gobierno trataba de ser integrador, pero en la práctica se reducía a un sector determinado y los demás quedaban patinando. Ahora hay que reparar todo esto, que es para lo que generalmente llegan los gobiernos que tienen una idea más colectiva, frente a aparatos de poder muy fuertes. Dentro de un año van a empezar a exigir resultados, algo que va a ser complicado, porque han dejado un país a la intemperie, muy indefenso. Son sectores muy poderosos en términos económicos y mediáticos, entonces además de reparar va a haber que ser inteligentes y pensar que estamos frente a grupos que son contundentes en cuanto a su malicia. A diferencia del 2001, cuando la gente estaba descreída de la dirigencia política, ahora tienen apoyo y un porcentaje de votos importante, que por otra parte no sé de cuánto es porque hay sectores duros y otros que fluctúan. Esos son los “empleados” que estos sectores necesitan para activar en la calle, porque hay gente que está convencida de que lo que se hizo era lo que se tenía que hacer.

-¿No hubo un mea culpa en una parte de la sociedad tras el visible fracaso?
-Es que está convencida, quiere creer. Entró en un relato ficcional que está instalado pero no del todo profundizado. Es decir, no sé cuánto profundizó en el gobierno de Macri ese sector de la población. Si se tuvo que hacer todo esto porque el Gobierno agarró la “pesada herencia”, el relato está muy bien construido. Ahora Macri deja el Gobierno y públicamente dice que no había que endeudarse “porque nos íbamos a la mierda” y no pasa nada. Si lo hubieran dicho de “éste” lado, te salen con las hogueras.

“Macri dejó un país a la intemperie, muy indefenso”, dice. Foto: Julieta Ferrario, Infobae

-¿Cómo te pegó la crisis en el plano personal y laboral?
-Tuve algún que otro trabajo, pero no tiene que ver con la política. De hecho, en la época de Menem arrancamos con Cha cha cha y lo hicimos durante tres años. Si descanso en que yo tuve trabajo, entonces mejor no digo nada, me estoy olvidando de la cantidad de gente que conozco que la pasó realmente muy mal en estos cuatro años. En lo personal no tuve tanto trabajo, pero no quedé en banda. Eso no me habilita a decir que no pasó nada, las consecuencias están a la vista. ¿A quién le importa si yo tuve o no trabajo, cuando dejaron una deuda a 100 años?

-Te lo preguntaba porque el ciclo de “Peter Capusotto y sus videos” continuó un tiempo en cable pero después se dejó de emitir.
-Sí, repetían los capítulos, algo que nos vino bien a los que hacíamos el programa porque cada tres meses cobramos del SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes) gracias a una ley que se sancionó hace diez años. Ahora no está saliendo al aire, pero tiene su vigencia. La gente lo sigue viendo por las redes y está instalado. La idea que tenemos con Pedro (Saborido, el guionista) es volver a hacerlo, aunque no sabemos cuándo, cómo, ni en qué términos. Ganas de continuarlo tenemos, pero no es que ya vamos a salir al aire. No hay nada arreglado ni definido con un canal, puede ser este año como el que viene. Lo que es seguro es que va a ser en un formato diferente al que hacíamos, porque hay algo de eso que creo ya cumplió su ciclo. Para mí es mejor hacer en menor cantidad de programas, sin tanta pretensión, como un final de cena. No es volver como si hubiéramos estado exiliados, sino continuar algo que está circulando y en lo que tenemos ganas de volver a incursionar.

-¿Hoy sería inviable un ciclo como ése en un canal de aire?
-No lo veo, salvo que acepten que el programa salga como queremos hacerlo. Si queremos hacer seis programas de media hora y el canal lo acepta, podría ser. Volver a hacerlo como antes, en tres meses, con programas de una hora, no creo que suceda. Si no, lo haremos por las redes. La intención ni siquiera es ir a un canal de aire, sino que siga apareciendo.

“No sabemos cuándo ni cómo, pero queremos continuar Peter Capusotto”, asegura. Foto: Emiliano Lasalvia, La Nación

-Hay humoristas consagrados de televisión, como Jerry Seinfeld, que ahora se lucen en Netflix con programas breves.
-Sí, me parece que hoy el programa sería más saludable de esa manera. No vamos a volver a hacer una temporada de 15 programas de una hora, es preferible hacer micros de 15 minutos o media hora y que circulen ya sea por aire o por las redes.

En YouTube, por ejemplo, algunos de tus personajes tienen millones de visualizaciones. ¿Te genera ingresos?
No, si no sería trillonario (risas). No te deja dinero ni mucho menos.

-Siendo un hit en tu carrera, ¿“Peter Capusotto” fue económicamente fructífero?
-Pude vivir haciendo este programa, pero nuestro fin nunca fue pensarlo como un beneficio económico. Salió la posibilidad de hacer el programa mientras hacíamos teatro, entonces su génesis no tiene que ver con el rendimiento económico. Después, en un momento determinado de la Argentina, terminó estando en la TV Pública y eso nos permitió dedicarnos al programa, pero tampoco usufructuamos con los personajes llevándolos al teatro o haciendo publicidad con ellos, por ejemplo. Preferimos cuidarlos y no involucrarlos en productos para consumir. Cuidamos lo que hacíamos y eso nos permitió hacer el programa durante diez años. El valor que tiene es lo que ha dejado y todavía circula en el imaginario. Ese es el éxito.

-Hay con tus personajes un fenómeno similar al de “Los Simpsons”, programa al que se le adjudica cierto carácter profético. En el último debate presidencial, por ejemplo, Nicolás Del Caño llamó a Miguel Ángel Pichetto “Micky Vainilla”. ¿Qué te produce?
-No lo vivo como algo particular, simplemente ocurre. Cuando uno hace algo empieza a circular y a tener otras pertenencias. Hay algo de lo que hemos hecho que se instaló en los escenarios políticos, en el día a día. No está premeditado ni es parte de una estrategia conceptual nuestra. Ocurre porque es lo que nosotros vemos que hay alrededor, lo que intuimos que a veces sucede y otras no. Hay cosas que nosotros hacemos que están tomadas de la propia calle, de la propia interacción con los otros; el otro está muy presente. Sabemos que el programa ha tenido un recorrido en lo afectivo. Hay algo de la realidad que está retratado porque nosotros también somos personas grandes y hay situaciones que vuelven a repetirse en nuestro país. Tampoco hemos descubierto nada, hay como un eterno retorno. Suena como que las anticipamos, pero son cosas reiteradas.

-¿Alguna vez radiografiaste a tu público? Me suelen llegar videos tuyos de gente que no es de tu mismo “palo” político…
-A lo mejor a alguno le encanta Micky Vainilla porque piensa como él, entonces cuando lo ve en el programa naturaliza su propio discurso. Hay gente de clase baja a la que le encanta este personaje, a pesar de que tiene problemas con el “negro” que vive en la otra cuadra. Para mí es como ver a Alain Delon, que es de derecha pero hizo buenas películas, o a Brandoni, que es un muy buen actor pero claramente no pienso como él.

-¿Se puede hacer esa disociación?
-Sí, claro. No voy a comprar un libro de Brandoni donde cuente su vida, eso seguro, pero puedo verlo en una actuación que me parece maravillosa. No tiene nada que ver.

Actualmente, protagoniza en el Teatro Cervantes la obra Tadeys, que puede verse hasta el 05/04.

-¿Estás con proyectos a la vista, más allá del posible regreso de “Peter Capusotto”?
-Sí, el 27 de febrero estrené en el Teatro Cervantes la obra Tadeys, una adaptación de un cuento del escritor argentino Osvaldo Lamborghini. Y para la segunda mitad del año es muy factible que grabe una película.

-Por último, ¿este impasse en las grabaciones del programa te alejó de Villa Urquiza o seguís teniendo contacto con el barrio?
-El mayor vínculo que tuve fue cuando hacía el programa, porque grabamos durante tres años en el estudio de la calle Núñez. No sé si volveremos ahí si vuelve el ciclo, pero me encantaría, porque nos hemos apropiado de ese lugar. Sigo teniendo contacto con Rubén March, que es el dueño del estudio. También filmábamos por la calle, en la panadería, con el tránsito de los propios vecinos, entonces lo recuerdo con mucho cariño. Si tuviera que volver, lo haría sin lugar a dudas. Es casi como nuestra casa, en algún punto, porque ahí hemos construido personajes y lugares. Fue una época muy agradable de mi vida.

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