La ciudad posee un gran número de estos elementos decorativos, con variadas formas y estilos. Repasamos los modelos más famosos del mundo hasta llegar a los de nuestros barrios, que se destacan principalmente en templos religiosos. La Parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Villa Urquiza, es un ejemplo.

Por el Arq. Jorge Luchetti
jluchetti@periodicoelbarrio.com.ar

La arquitectura fue evolucionando a través del tiempo junto con el hombre y este fue copiando las distintas formas de la naturaleza para usarlas en las construcciones, según sus necesidades. Así surgieron elementos compositivos como columnas, vigas, arcos, bóvedas y demás partes que hacen a la arquitectura. Las formas curvas seguramente han sido el camino de llegada a la cúpula, uno de los elementos más importantes que ha creado el hombre para dar respuesta a los temas constructivos e incluso decorativos.
Los orígenes de la cúpula o domo se remontan a la prehistoria. Se han descubierto domos desde la temprana Mesopotamia, aunque a ciencia cierta no se sabe cuándo se creó el primero. A lo largo de los siglos, la cúpula ha ido evolucionando. Las primeras constaban de barro, piedra y madera, luego de ladrillo, vidrio, hormigón y metal e incluso de plástico y aleaciones en estos últimos tiempos.
La generatriz de la cúpula es originada por un arco en rotación. Si bien en sus inicios su función era cubrir un espacio determinado, con el tiempo pasó a ser un elemento de jerarquización edilicio tanto desde el exterior como en el interior. Las cúpulas lograron un tamaño colosal en la Roma imperial, donde eran principalmente usadas en los baños termales, junto con las bóvedas. La cúpula romana por excelencia la encontramos en el Panteón de Agripa, el cual sigue siendo un modelo de destreza técnica con prácticamente dos mil años de existencia.
También conocido como Panteón de Roma, se trata de un templo de planta circular que fue mandado a construir por el emperador Adriano. El diámetro de la cúpula es de 43,4 metros, la misma medida que hay desde el solado hasta la parte más alta de la construcción. En su interior el casquete está compuesto por casetones, que se hacen más pequeños cuando se acercan al centro, donde se encuentra un óculo de nueve metros de diámetro por donde entra la luz al templo. Hay en Buenos Aires un edificio con características similares, con una cúpula mucho menor, de 20 metros de diámetro. Hablamos de la Parroquia Inmaculada Concepción de Belgrano, más conocida como La Redonda.

El Panteón de Roma es un templo de planta circular que fue mandado a construir por el emperador Adriano.

Otro de los atributos que suele destacarse en la arquitectura son las torres, cuyas funciones originales eran de carácter militar o religioso y se transformaron en hitos edilicios de pueblos y ciudades. Eran utilizadas como lugar de observación para los enfrentamientos bélicos y como campanarios en asuntos religiosos, con el agregado de la cúpula como remate final. Este elemento arquitectónico tiene unas profundas raíces bíblicas. A partir del siglo VI d.C. aparecen los primeros campanarios en los templos prerrománicos, con el objetivo principal de convocar a los fieles, además de avisar de incursiones de los perseguidores del cristianismo, anunciar pestes y demás funciones que tenían que ver con la vida en comunidad.
Pero también hay un sentido metafórico: estas inmensas elevaciones de torres y agujas señalan al pueblo la dirección espiritual hacia el Paraíso. En sus inicios, las campanas estaban adosadas a los muros del templo y luego aparecieron las torres separadas del edificio principal. Estas surgen de la necesidad de evitar que las campanas estuvieran a la intemperie, además de dar mayor altura y alcance del sonido a toda la ciudad y también marcar una presencia en el paisaje, como apreciamos en la Torre de Pisa.
Finalmente en Europa se volcaron más por el tipo de torre denominada nolare, que es el campanario incorporado a la iglesia y que podía colocarse en diferentes partes  de la planta del edificio. En santuarios más modestos surge la espadaña (este modelo lo podemos ver en la Iglesia del Pilar, en Recoleta), conocida en Italia como campanille a vela.

Por el mundo
Ya hemos mencionado el Panteón de Agripa como uno de los exponentes con cúpula más trascendentales de la historia y a continuación indicaremos otros domos destacados. Un ejemplo lo encontramos en Santa Sofía, ubicada en Estambul, capital de Turquía. Este edificio, que fue primero una basílica, luego una mezquita y actualmente un museo, tiene una cúpula de más de 30 metros de diámetro con una altura de 67 metros. Otra de las cúpulas más singulares está en el Taj Mahal, en la India, un conjunto de edificios y jardines rodeado de una muralla. La construcción principal remata en una gran cúpula bulbosa, también llamada acebollada, que mide 18 metros de diámetro y 73 de alto.
La cúpula de la Basílica de San Pedro del Vaticano, realizada por Miguel Ángel y que viene a simbolizar la cabeza de la Iglesia Católica, es la más alta del mundo y sin duda la más famosa. Tampoco podemos dejar de lado la cúpula del Capitolio en Washington, una de las más grandes y todo un símbolo de los Estados Unidos, con su esplendoroso color blanco. En lo que respecta a nuestro país, se destaca la cúpula vaída de la Casa Central del Banco Nación, considerada la mayor de Sudamérica.
Por otro lado, pasando a las torres campanario, además de la Torre de Pisa podemos mencionar el campanille de San Marcos, en Venecia, el más alto de la ciudad, y también el de Giotto, en Florencia. La iglesia más alta del mundo es la Iglesia Mayor de Ulm, en Alemania, con una torre de 162 metros de altura.

 

La torre de la Parroquia del Carmen termina en una cúpula piramidal con un tinte sajón.

En nuestros barrios
La Ciudad de Buenos Aires cuenta con un gran número de cúpulas y torres campanarios. Incluso torres con carrillón que terminan en cúpula, como por ejemplo la de la Legislatura porteña, de estilo neoclásico francés, que tiene 97 metros de altura y 30 campanas. Las cúpulas más destacadas se pueden ver principalmente a lo largo de la Avenida de Mayo. Edificios como el Palacio Barolo, La Inmobiliaria y el restaurado ex Hotel Chile son los más llamativos.
Pero no sólo en el centro porteño nos encontramos con estos remates: también se pueden apreciar en templos religiosos de distinta índole. Yendo a nuestros barrios, la más destacada de Saavedra es la torre campanario que pertenece a la Parroquia San Isidro Labrador. Realizada por el arquitecto Carlos Massa, remata en una cúpula con linterna, que guarda estilísticamente líneas neobizantinas y está revestida con cerámicos multicolores sobre los que se posa una gran cruz de hierro.
En el 4950 de la calle Pico hallamos otra parroquia, la Santa Margarita María Alacoque, que posee una torre campanario con características neorrrománicas. En este caso no tiene cúpula como remate, sino que termina con techumbre a cuatro aguas. La Parroquia San Juan Bautista el Precursor, ubicada en Rogelio Yrurtia 5923 y erigida en 1943, muestra reminiscencias de las parroquias prerrománicas con una torre campanario que concluye en una especie de tambor.
Ya en Villa Urquiza, es interesante ver la torre con cúpula de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, que fue transformada en varias oportunidades. En los años 30 sufrió su mayor cambio, cuando perdió gran parte de la sencillez original de estilo neomedievalista para dar paso a un collage estilístico donde se funde lo neoclásico y lo neocolonial junto a lo que quedó de la estilística originaria. La torre, algo desproporcionada con respecto al resto del edificio, termina en una cúpula piramidal con un tinte sajón.
En la calle Plaza esquina Charlone, Villa Ortúzar, está emplazada la Parroquia de San Roque, de lineamientos neorrománicos. Por Charlone se encuentra la esbelta torre campanario, de estilo lombardo, que remata con un techo a cuatro aguas. Con características similares en su estilo se luce la Iglesia de San Alfonso, en Parque Chas.
En cuanto a los templos no católicos, poseen torre pero no campanas. Por ejemplo la Iglesia Adventista del Séptimo Día, ubicada en la calle Amenábar al 3400. Es una construcción moderna, edificada con materiales entremezclados como el ladrillo, el vidrio y el hormigón, cuya cubierta está formada por tres sesiones abovedadas y una saliente, que parece un campanario pero que alberga una cruz de material.
En la calle Núñez, en Coghlan, se encuentra un pequeño templo ortodoxo ruso que se distingue por una cúpula acebollada central donde resalta un estridente color celeste. Remata en una larga cruz de metal, escoltada a sendos lados por dos cupulines en la misma tonalidad.
Como podemos ver, la mayor parte de las cúpulas y torres campanarios en nuestros barrios son referentes de templos de distintos credos. Prácticamente no hay casa con remates con cúpula, ya que la arquitectura de la zona se basa en los típicos chalets o casas italianizantes. Sin embargo, siempre hay excepciones. Un ejemplo es el edificio de Pedro Ignacio Rivera 5802, en Villa Urquiza, que supuestamente perteneció a la desaparecida Compañía de Ahorros Mutuos La Bola de Nieve y habría sido construido por Eduardo Le Monier, célebre arquitecto francés (foto de portada).

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