“Pochi”, la chancha que se roba todas las miradas en el Parque Saavedra

La particular mascota sale a pasear con su dueña, la vecina Julieta Demarco, y causa sensación entre los visitantes. La crianza de “mini pigs”, una tendencia cada vez más común.

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-¿Hace cuánto llegó “Pochi” a tu vida?

-Hace un año aproximadamente, cuando tenía tan solo 20 días. Un día fui de visita a lo de un amigo -que cría a los papás de Pochi-, la vi y me enamoré perdidamente. Le puse ese nombre por un personaje de la serie El Puntero y le creé su propia cuenta de Instagram, “Pochi vegana“, ya que se alimenta a base de frutas y verduras.

-¿Cómo es su crianza?

-Los cuidados son muy parecidos a los bebés humanos cuando son chiquitos, en cuanto a la comida, el control de la temperatura y la educación. Cuando crecen, hay que prestar más atención en la alimentación (balanceada, para evitar el sobrepeso) y los límites, ya que todos los días te pelean el primer puesto de liderazgo. Son muy inteligentes y eso hace que quieran mandar. Me hace acordar a cuando mis hijos tenían 2 o 3 años, por los berrinches, la atención que piden, el entretenimiento. Hay que estar pendientes y, si hay mucho silencio, correr a ver qué está haciendo (risas). Además de Pochi tengo cinco gatos y dos perros, con quienes se lleva bárbaro.

Pochi se alimenta a base de frutas y verduras.

-“Pochi” se roba todas las miradas cada vez que sale a pasear por el Parque Saavedra. ¿Con qué regularidad la llevás?

-Vamos día por medio y en verano, todos los días. Trato de ir cuando sé que no va a haber mucha gente, más que nada para que ella pueda caminar u hozar tranquila. Cuando llueve, al día siguiente la llevo para que se haga un baño de barro: ¡le encanta!

-¿Cómo reaccionan los vecinos ante su presencia?

-Algunos ya la conocen y vienen a saludarla, otros se sorprenden y sacan fotos. Algunos miran de manera indiferente y muy pocos -por suerte- hacen comentarios desubicados. Es cultural, tiene que ver con la edad de las personas. Los más jóvenes están más empatizados con la idea que no solo los perros y gatos merecen amor.

Julieta vive en Saavedra desde hace 13 años, luego de separarse del padre de sus dos hijos.

-¿Y los perros qué hacen ante la presencia de “Pochi”?

-No entienden mucho, porque los cerdos no tienen glándulas, entonces los huelen y no encuentran información. Algunos se ponen pesados y ella los saca. Muy pocos le han tirado el tarascón, pero ahí esta mi perro Lemmy, su fiel guardián, que los aleja y la defiende. Ella no tiene la rapidez corporal como para responder a un ataque, por eso Lemmy va siempre suelto y está atento instintivamente. Pochi en general no le presta atención a los perros, está oliendo y comiendo pastito.

Pochi y Lemmy, su guardián, que la defiende de los ataques de otros perros.

-Además de “Pochi”, en las redes sociales se ven cada vez más personas que tienen los llamados “mini pigs” de mascotas. ¿Cómo analizás esta tendencia? ¿A qué creés que obedece?

-Me encanta, porque es cambiar el enfoque de la “mascota”. Cualquier animal con el que uno cree un vínculo de amor y respeto es una mascota, ya sea que viva adentro o afuera de la casa. Hay personas que tienen de mascota a gallinas, gansos, vacas, caballos, por eso me choca tanto cuando me dicen “¿te la vas a comer?”. Creo que la tendencia va de la mano con empatizar y abrir el corazón y la cabeza. ¿Por ser cerdo no podés ser amado por una familia y solo tenés que ser comida? Hay que sacarse los estigmas sociales de encima, eso es de otra época.

La cuenta de Instagram @lapochivegana suma más de 4000 seguidores.

-Se percibe que estableciste un vínculo muy fuerte con ella.

-Es que son tan parecidos a nosotros que es increíble: la mirada, los sentimientos… Son rencorosos, caprichosos, súper sensibles. Hasta lloran con lágrimas… Las hembras entran en celo cada 20 días aproximadamente, como un humano. Más similar a nosotros, imposible. A mí me cambió la vida tener y amar a Pochi.

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