“Quienes reclaman tests masivos no entienden de lo que están hablando”

Jorge Aliaga, físico y vecino de Villa Urquiza, analiza a diario los datos oficiales del Coronavirus en Argentina. Sostiene que si el país no hubiese entrado en cuarentena, hoy tendría más de 10.000 infectados y 400 muertos.

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Por Marcelo Benini
mbenini@periodicoelbarrio.com.ar

 

No son pocos los científicos que en las redes sociales, especialmente Twitter, reportan en tiempo real la evolución del Coronavirus en la Argentina. Una de las cuentas más consultadas es la del físico Jorge Aliaga, ex decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA y ex Subsecretario de Evaluación Institucional del Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación entre 2014 y 2015.

“Lo que yo sé hacer -y enseñé durante muchísimos años- es analizar datos, investigar qué significan. Busco saber cómo se comporta determinado fenómeno, en este caso el virus del Covid-19, y descubrir si ese comportamiento tiene correlación a partir de alguna medida tomada por el Gobierno”, se presenta Aliaga, vecino de Villa Urquiza y lector del periódico El Barrio.

-Mucha gente descree de los datos oficiales. ¿Es sensato sospechar del número de infectados y muertos por Coronavirus en Argentina?
-Desde 1960 hay una ley que regula cómo se deben manejar las epidemias. Ante enfermedades incluidas en el marco de esa ley, como sarampión y dengue, los médicos tienen la obligación de llenar un formulario específico del Ministerio de Salud, reportarlo y cargarlo en una base informática. Es tan descentralizado el sistema que nadie puede ocultar estos datos, por lo que es absurdo decir que se ocultan fallecimientos. Deberían haberse complotado todos los médicos del país al mismo tiempo. Supongamos que un país tiene una enorme cantidad de gente que murió de neumonía, pero la estadística es 10 veces más que los del año pasado: se sabrá que la causa fue el Covid-19. Pero esto pasa en todos los países del mundo. Es la duda que se plantea en Alemania: no se sabe si registran los fallecimientos por Covid-19 o por comorbilidad, es decir una enfermedad preexistente, por ejemplo diabetes. Hay demasiadas fantasías, que terminan siendo mitos urbanos.

-¿Hay un sesgo ideológico en la mirada negativa de algunos sectores sobre el enfoque que se hizo en nuestro país de la pandemia?
-Es posible. Por un lado, políticos opositores que tienen responsabilidad de gestión, como Horacio Rodríguez Larreta, están alineados con las políticas del Gobierno Nacional. Luego están los ex funcionarios del Gobierno anterior, más los referentes de los partidos de izquierda, que exigen testeos masivos. “Por qué yo no puedo ir a la farmacia y hacerme un testeo y estar tranquilo”, pregonan algunos, como si fuera un derecho humano. No entienden de lo que están hablando. Hay dos tecnologías para testear. Una es parecida a hacerse un Evatest, pero mediante una gotita de sangre, que no requiere más que un kit. Sólo mide si tenés inmunidad a la enfermedad Covid-19, es decir si estás o estuviste enfermo y tenés anticuerpos. Pero si vos te estás enfermando y no tenés suficiente carga viral, ese test da negativo. El otro test, que se llama Real Time PCR, mide si tenés virus, no anticuerpos. Es el más confiable, pero no puede hacerlo cualquiera y requiere nivel de Bioseguridad 2. En ningún lugar del mundo se hacen test masivos con este sistema.

-¿El número de tests que se hace en Argentina es acorde al nivel de casos sospechosos?
-Sí. Argentina fue ampliando la definición de caso sospechoso sobre el cual testear: primero se aplicó el protocolo a quienes tuvieran fiebre y tos seca y hayan viajado al exterior, luego se incluyó a los que habían tenido contacto con gente que vino de afuera y ahora se amplió a quien resida en zonas donde circula el virus y tiene síntomas compatibles con una neumonía leve. Hoy el 80 por ciento de los testeos da negativo. Muchos periodistas dijeron que cuando se elevara la cantidad de tests habría más casos. Y yo el ejemplo que di es que si en la puerta de una fábrica de autos hay una persona anotando el número de serie de los vehículos que salen, ese número no aumentará sumando otra persona a esa tarea de control. Sólo por hacer más tests no vas a tener más casos. Por supuesto, si estás en una instancia de la epidemia en que aumentan los casos sospechosos necesitás ampliar la capacidad de testeo.

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-Desde hace unos cuantos días, la curva de crecimiento promedia los 100 casos diarios. ¿Qué le parece este número?
-Yo estaba esperando una baja muy sustantiva en los últimos dos o tres días, por la dinámica de los tiempos de incubación de la enfermedad y la cantidad de días que llevamos en cuarentena. Pero el otro día aparecieron 17 casos en Neuquén relacionados con un solo evento, similar a lo ocurrido en Chaco. Con números tan chicos, cualquier situación imprevista te sube la estadística enormemente. Al ser nuevo este virus, nadie tiene inmunidad. Es muy contagioso, por suerte no se transmite por el aire. Tiene una particularidad, que para mí es la peor: a diferencia de la influenza, que tiene apenas un día de incubación, los síntomas del Covid-19 aparecen después del quinto día. En ese lapso podés contagiar sin tener idea de que estás enfermo. La única manera hallada en todo el mundo para detener el contagio comunitario es separar a la gente.

-Ese paso en falso dado el viernes 3 de abril con los jubilados, ¿ya tendría que estar dando aviso?
-Depende mucho de cuánta circulación viral había en cada lugar. Lo más probable es que con esta política de tenernos a todos en casa de acá a una semana tengas a la mayor parte de la Argentina sin casos en superficie, no digo en población. Como sucede con la aftosa, se podrían aislar ciertas partes del país y en esos lugares retomar la vida normal, por supuesto con distancia social, sin tomar mates todos juntos y andar a los besos.

-¿Y cuándo podrían recuperar esa vida semi normal los grandes centros urbanos como Buenos Aires?
-No sé si notaste un cambio en el mensaje con respecto al barbijo. Tenemos casos de enfermos asintomáticos, que tendrían la mitad de la capacidad de contagio que los sintomáticos por tener menos carga viral. Supongamos que por poner una barrera física, como un pañuelo, bajamos esa carga viral a la cuarta parte. Porque tal vez podamos lograr que la gente no se agolpe en los comercios, que se mantenga la distancia social de un metro, ¿pero qué hacemos con el Sarmiento? El barbijo podría ser una solución. Pero queda claro que no se podrán retomar las clases y que la población de riesgo no podrá hacer una vida normal. La buena noticia es que la edad promedio de los contagiados es de 45 años, porque significa que la enorme mayoría no se va a morir. Es una enfermedad muy leve en las personas jóvenes. Intuyo que en las próximas semanas bajará la tasa de mortandad porque, es una hipótesis personal, la edad promedio de la gente que viajó y vino enferma es más alta que la media de la población argentina. Lo que uno ve hoy es producto de lo que se hizo hace 15 días. Y lo que hagas hoy lo vas a ver dentro de 15 días. El 25 de marzo, cuando se empezaron a ver los efectos de lo hecho dos semanas a atrás, teníamos 500 casos: cada 10 días los contagios se multiplicaban por 10. Si no hubiéramos hecho nada, el 5 de abril hubiéramos tenido 5.000 casos y hoy podríamos tener 12.000, con 300 muertos más de los actuales. Cuando vos parás una epidemia en 100 casos, diez días después irremediablemente tendrás 1.000 casos. Pero si la parás en 1.000, en diez días serán 10.000 porque esa gente ya estaba contagiada. Nosotros ganamos un montón de tiempo. La duda que todos tenemos es si hay manera de mantener la tasa de contagio en 100 casos diarios levantando el aislamiento. Es un experimento peligroso. Es fácil desde la oposición sugerir medidas.

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-Donald Trump, Boris Johnson, Jair Bolsonaro… ¿Pecaron de ingenuos o siempre tuvieron claro que morirían miles de personas y aun así eligieron no detener la economía?
Johnson lo dijo claramente: la estrategia fue separar a la población de riesgo y que el resto se enferme, para adquirir inmunidad de rebaño. La medida le duró diez días.

-¿Le parece óptima la respuesta que tuvo a la fecha el Gobierno Nacional ante la epidemia?
-Óptimo hubiera sido que desde el 15 de febrero todas las personas que ingresaran por los pasos fronterizos provenientes de países con casos de Covid-19 permanecieran en cuarentena. Pero al mismo tiempo, en Europa, se jugaba la Champions League con público, ¿a quién se le hubiera ocurrido aplicar medidas tan restrictivas en ese momento? Hoy en día cuesta que cierta gente cumpla con el aislamiento y no salga a pasear…

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