Raúl Ernesto Tolosa

Ex futbolista, fue compañero de Juan José Pizzutti y Eliseo Mouriño en el Banfield subcampeón de 1951.

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(Edición del Mes: 6 Año: 1999 )

Ex futbolista, fue compañero de Juan José Pizzutti y Eliseo Mouriño en el Banfield subcampeón de 1951.

Raúl Ernesto Tolosa

LAS VUELTAS DE LA VIDA

Ex futbolista, fue compañero de Juan José Pizzutti y Eliseo Mouriño en el Banfield subcampeón de 1951. Enfrentó a los cracks de su época, entre ellos el Charro Moreno, Amadeo Labruna y Tucho Méndez. Desde hace más de dos décadas administra la calesita de Roosevelt y Triunvirato, con la que sueña instalarse en la Plaza Echeverría.

Por Marcelo Benini

Mientras aguardan la llegada de su colectivo, los ocasionales pasajeros de las líneas 175 y 107 tienen cada día la oportunidad de remontarse por un rato a la infancia. Provenientes de la vieja calesita ubicada detrás de la Estación Gral. Urquiza, desde las dos paradas se escuchan nítidamente los estribillos de viejas canciones infantiles –Arroz con leche, Aserrín, Aserrán o La Farolera– que, créase o no, siguen cautivando a los pequeños ocupantes de caballitos, autos, aviones y otras figuras de madera pintada. Sí, en el movimiento giratorio de esa plataforma redonda se sintetiza la ingenuidad de un pasatiempo que, curiosamente, resiste el “paso del tiempo”. Como Raúl Ernesto Tolosa, su administrador desde hace más de dos décadas, quien a los 73 años está muy lejos de parecer un jubilado. De traje impecable, peinado prolijo y sonrisa gardeliana, atiende cada tarde junto a su socio Marcos González a los clientes más especiales de Villa Urquiza. Entre vuelta y vuelta, aprovechó para conversar con EL BARRIO.

El campeonato que no fue

Aunque hoy vive en Parque Centenario, Tolosa forma parte del barrio y no sólo por el hecho de trabajar en él. “Me crié en Colodrero y Manuel Pedraza, al lado del Club Pinocho, cuando Manuela Pedraza era de tierra y en el club eran comunes los bailes y las veladas de boxeo. Del barrio recuerdo también al papero Badalá, al peluquero Toscano, a los lecheros Sugasti… Con mis amigos jugábamos a la pelota en Republiquetas y Colodrero, donde están los eucaliptos”. La mención del fútbol no es casual: Tolosa fue jugador de Banfield entre 1947 y 1951, año en que el Taladro finalizó el torneo en la primera posición junto a Racing. “Nosotros teníamos más goles a favor que ellos, por lo que nos correspondía ser campeones -asegura Tolosa-. Pero en Racing estaba Ramón Cereijo, un integrante del Gobierno muy influyente. Tuvimos que jugar dos partidos de desempate en cancha de San Lorenzo: el primero terminó 0 a 0 y el segundo lo perdimos 1 a 0 con un cañonazo de Boyé”.

Socio de Independiente desde 1937 (“lo seguía a todas partes”, confiesa), Tolosa integró el mejor equipo de Banfield de toda su historia, que protagonizó goleadas antológicas ante River e Independiente y alistó, entre otros, a jugadores de la talla de Eliseo Mouriño y Juan José Pizzutti. “Pizzutti pateaba tan fuerte que los arqueros no podían retener la pelota y uno, por viveza, estaba cerca para empujarla. Yo no tenía mucho tiro, aunque era rápido para escaparme”, recuerda Tolosa, quien jugaba de seis volante, ya que en esa época se marcaba con línea de tres. “Mi estilo no era de clase, sino de sacrificio. ¿A Pescia no alcanzó a verlo, no? Bueno, yo jugaba como él, era una especie de Serna -compara-. A mí me daban peludo, me mareaban, pero yo no me rendía nunca (N. de la R. Se desprende de sus palabras que a la hora de jugar no era un calesitero). Me acuerdo que Tucho Méndez me decía ‘tocame que no te cobro nada’. Pobrecito, se fue consumiendo en un geriátrico. Fue, junto al Charro Moreno, uno de los mejores entrealas derechos que tuvo el fútbol argentino”. Tras cinco años en el profesionalismo, Tolosa decidió colgar los botines: jugó 96 partidos y convirtió once goles.

El sueño de la Plaza Echeverría

La vida de Tolosa continuó lejos de las canchas, hasta que en 1976 adquirió la calesita de Roosevelt y Triunvirato. Luego de un comienzo auspicioso, el negocio aflojó. “Estoy atrasado en el alquiler del predio del ferrocarril, que me cobra 900 pesos. Yo hago menos de mil por mes. Antes pagaba 630 y más o menos podía llegar. Espero que me hagan un plan de facilidades, si no me voy a tener que ir. En invierno hago 12 pesos por día. Y si un sábado o domingo llueve, ¿qué hago? Diga que tengo otras ocupaciones que me ayudan”, explica Tolosa. Su sueño es trasladarse a la Plaza Echeverría, aunque sabe que depende de una concesión del Gobierno. Para contrastar el aciago presente, nos dice que en la década pasada llegaban a treparse 70 chicos, muchos de los cuales iban parados. “Por entonces subían pibes de hasta 12 años -aclara-. Nuestro público actual no supera los siete años. Las vueltas duran tres minutos, pero si hay poca gente las extiendo un poco más; a veces me preguntan cuándo terminan, pero nunca me dicen ‘la vuelta es corta’. Hoy, debido a la crisis económica, la madre saca a gatas los 50 centavos para la vuelta y uno entonces le regala otra. La del estribo le llamamos nosotros”.

La generosidad de Tolosa no acaba allí: el Día de Reyes regala juguetes, los días 18 y 25 de mayo reparte escarapelas, el 21 de setiembre obsequia claveles a las mujeres y los martes de octubre y de noviembre les saca fotografías gratis a los chicos. Así es Raúl Tolosa, el calesitero de Villa Urquiza: un hombre simple que se considera bien pago con la felicidad de sus clientes.

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