Reconvertida en carnicería y fiambrería, reabrió sus puertas “La Imperial”

La tradicional confitería de Villa Urquiza debió reinventarse por la pandemia de coronavirus.

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El jueves pasado reabrió sus puertas “La Imperial”, emblemática panadería y confitería de Villa Urquiza, ahora devenida en carnicería y fiambrería. La reorientación del rubro se debió a las restricciones sanitarias por la pandemia de coronavirus, que desde marzo pasado impiden la aglomeración de personas en el interior de los locales gastronómicos.

“Vamos a hacer un cambio grande”, nos anticipaba en julio Claudio Fernández, encargado del comercio de Monroe entre Pacheco y Díaz Colodrero. “Íbamos a dividir el local y armar dos en uno, pero finalmente decidimos discontinuar la confitería y apostar por una gran carnicería y fiambrería similar a “Valenti”, conocida por sus sucursales en los shoppings”, explicaba.

El nuevo sector de carnicería ofrece mercadería de primer nivel.

En su renovada versión, “La Imperial” ahora ofrece un amplio sector de carnicería y fiambrería, variedad de vinos, cervezas y bebidas alcohólicas y nutridas góndolas de autoservicio con aceites, vinagres, sales, frutos secos y productos para celíacos, entre otra mercadería de primera calidad.

“Algunos todavía no conocen mucho el local y no se animan a entrar, pero por suerte arrancamos bastante bien. Tampoco hay un mundo de gente en la calle, pero lo positivo es que ya está todo armado y estamos funcionando de nuevo”, cuenta entusiasmado Fernández.

El local cuenta con varias góndolas de autoservicio con productos gourmet.

La decisión de discontinuar el servicio original de “La Imperial” fue porque “la confitería se murió” a causa de la pandemia y va a seguir en ese estado “por bastante tiempo”. Esta situación lo llevó “a tomar una decisión porque hay que afrontar el alquiler, los salarios de los empleados y muchos costos más”, que no llegaban a solventarse. “El contexto está muy complicado y exige reinventarse”, explicaba el comerciante.

Los vinos, de diferente tipo y precio, protagonistas en la nueva cara de “La Imperial”.

Fundada por José OssoPedro Marchese y Antonio Galli, la confitería llevaba más de 50 años de actividad en Villa Urquiza y era un sinónimo de los mejores postres, tortas y masas finas. La necesidad de sostenerse en medio de la pandemia de coronavirus obligó al comercio a reorientar su rubro y apostar por una carnicería y fiambrería, que hoy ya está operativa y, para alegría de los nostálgicos, conserva su nombre original.

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