Recordando a Félix Artuso, héroe de Malvinas oriundo de Villa Urquiza

Era uno de los tripulantes del submarino ARA Santa Fe. Murió en las Islas Georgias a manos de los ingleses y su familia nunca pudo visitar su tumba.

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Hace 38 años se produjo el hecho que marcó para siempre la vida de todos los argentinos: la Guerra de Malvinas. Desde entonces salieron a la luz muchas narraciones que graficaban el coraje de los soldados argentinos -jóvenes en su mayoría-, que en evidente inferioridad técnica dieron batalla hasta el final para recuperar las islas.

La historia de esta nota ocurrió en las Islas Georgias, más precisamente en la Bahía de Grytviken. Allí permanece enterrado en el cementerio de la zona el cuerpo del único argentino, oriundo de Villa Urquiza, que murió en ese archipiélago durante un confuso episodio a manos de las tropas británicas. Se trata del Suboficial Primero Félix Oscar Artuso, maquinista del submarino ARA Santa Fe.

A pesar de múltiples pedidos realizados a todos los gobiernos democráticos, su familia nunca pudo viajar hasta allí para visitar su tumba y rendirle homenaje. Sirva este recordatorio para reforzar el reclamo y, finalmente, concretar su anhelo.

La tumba de Félix Artuso (1945-1982), en el cementerio de Grytviken.

La historia

El 30 de marzo de 1982, el ARA Santa Fe S-21 se incorporó al Grupo de Tareas 40.4 llevando a parte de la fuerza de desembarco de la Operación Rosario. De él partieron los buzos tácticos y comandos anfibios que posibilitaron el descenso de las fuerzas argentinas que reconquistaron las Islas Malvinas. Luego el buque regresó a su apostadero, la Base Naval Mar del Plata.

A su vuelta se le asignó una nueva misión: transportar una fracción de infantes de marina hacia las Islas Georgias del Sur con su armamento completo. El S-21 zarpó el 25 de abril de 1982. La navegación fue muy complicada ya que un feroz temporal azotó al buque, generándole daños en la vela. A pesar de los contratiempos, logró burlar al bloqueo británico e ingresar a la Isla de San Pedro, penetrar en la Bahía Guardia Nacional (Grytviken para los británicos) y desembarcar el personal y los materiales, para regresar a las 5:50 a la zona asignada para su patrulla.

Desafortunadamente, el submarino argentino fue detectado y atacado por un helicóptero Wessex, dos Wasp y dos Lynx, de los buques HMS Endurance, HMS Antrim y HMS Plymouth que se encontraban en la zona de operaciones. Al viejo submarino le dispararon con misiles AS-12, cargas de profundidad y ametralladoras, que le ocasionaron un herido grave y daños de consideración sobre la vela, que le imposibilitaron sumergirse para regresar a su base. El buque volvió a Grytviken, donde amarró a las 7:30 y quedó escorado a babor y con la popa sumergida. Ante la superioridad inglesa que había en la zona, la guarnición argentina se rindió junto a los submarinistas.

Los hijos de Félix Artuso con algunos de los recuerdos de su padre. Foto: Fabián Gastiarena.

Un trágico movimiento

El 27 de abril es el día de la trágica muerte del suboficial Félix Artuso. Al submarino ARA Santa Fe se lo intentó cambiar de posición con apoyo de un remolcador. Mientras se realizaba la maniobra, Artuso cayó mortalmente herido. Un infante de marina británico habría interpretado mal un movimiento brusco del militar urquicense.

La tarea era compleja. Se debía activar un equipo de emergencia denominado rotocompresor para producir el soplo de tanques. Dentro del submarino, en uno de los compartimentos utilizados para la maniobra, se encontraba Félix Artuso fuertemente custodiado. La operación de una serie de válvulas de accionamiento manual requirió que Artuso se moviera rápidamente para operarlas. Su centinela, que desconocía la maniobra, malinterpretó los movimientos del operador y con certeros disparos de ametralladora le dio muerte.

Artuso fue sepultado en el cementerio de Grytviken, bajo un funeral militar llevado a cabo por tropas inglesas únicamente. El veterano ARA Santa Fe, por su parte, quedaría casi totalmente hundido, producto de un sutil sabotaje realizado por este grupo de tripulantes. Su vela, destruida por los impactos de proyectiles y de misil, quedaría expuesta como testigo de su última lucha.

El cementerio de Grytviken, donde fue sepultado Artuso.

El derrotero del buque

Antes de pertenecer a la Armada Nacional, el submarino prestó servicio durante 27 años a los Estados Unidos. Bautizado como USS Catfish (SS-339), fue botado el 19 de noviembre de 1944 por el astillero Electric Boat Company en Groton, Connecticut. Entre las múltiples operaciones en la que intervino, participó del bloqueo marítimo durante la Guerra de Corea. En su área, hizo patrulla de reconocimiento bajo el soporte de las Naciones Unidas. Años más tarde fue vendido a la Armada Argentina.

En el verano austral de 1984/1985, la Dirección de Servicios de la Marina del Ministerio de Defensa del Reino Unido ordenó el salvamento del ex ARA Santa Fe (S-21) a fin de retirarlo del fondeadero de la Caleta Vago, con el objeto de liberar el muelle para ser utilizado por buques en servicio. El submarino fue reflotado y subido al varadero para obturar los rumbos del casco.

Luego de cuatro meses de trabajo, el S-21 comenzó a ser remolcado hacia aguas más profundas. Finalmente, la veterana nave se hundió definitivamente en el Atlántico Sur el 20 de febrero de 1985. Se estima que se encuentra sobre el lecho marítimo a 196 metros de profundidad.

Artuso era uno de los tripulantes del submarino ARA Santa Fe.

Recordando a Artuso

Raúl Fumo es vecino de Villa Urquiza y lector de El Barrio. De niño vivía en la calle Capdevila, en diagonal a la casa de Félix Artuso, y fueron compañeros de grado en la Escuela N° 11 D.E. 15 “Fray Luis Beltrán”.

“Recuerdo que él vivía en el Capdevila 3120, yo en el 3155 y el colegio estaba en el 3156. Una tarde estábamos jugando a la pelota en Quesada, frente al convento Cristo Redentor. En ésa época pasaba el colectivo 25 que iba a Tigre y en un descuido lo atropelló. Todavía tengo la imagen de él rodando debajo de la unidad. No se hizo nada, sólo unos rasguños. Su vida fue así, violenta. Con los años se fue a vivir a Mar del Plata, se casó y tuvo hijos. Por eso, sus visitas al barrio fueron esporádicas. Cuando nos veíamos hablábamos de náutica y de nuestra afinidad por la Marina”, nos contaba Fumo en una nota publicada en 2010.

¿Cómo se enteró de la muerte de Artuso?, le preguntamos en aquella entrevista. “Siempre me interesó la causa de Malvinas, incluso mucho antes de la guerra. Desde el primer día estuve pendiente de todos los acontecimientos y, como todos los argentinos, fui estafado. A medida que se iban publicando las diferentes noticias las leía con atención. De esa manera me encontré con la crónica de su muerte y me dio mucha pena”.

A 38 años de Malvinas, dice ahora Fumo: “Ojala alguna autoridad lea esta nota y pueda hacer algo por su familia, para rendir homenaje a este héroe olvidado. Estoy a disposición para quien quiera organizar un evento conmemorativo, como colocar una placa en donde vivió, aquí en Villa Urquiza, o poner su nombre en un aula del colegio donde cursamos el primario”.

Artuso cursó en la escuela “Fray Luis Beltrán”, de Villa Urquiza.
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