Rubén Giacobetti: “Jamás imaginé que mi cambio iba a ser histórico”

Vecino de Villa Urquiza y ex jugador de Argentinos Juniors, el 20 de octubre de 1976 protagonizó un hecho inolvidable: su “suplente”, un tal Diego Maradona, lo reemplazó en el entretiempo de un partido ante Talleres y así debutó en Primera.

  • 51
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

(Edición del mes 3, año 2005)

-¿Cómo empezaste en el fútbol?

-Yo me fui a probar a tres clubes: All Boys, Atlanta y Argentinos Juniors. En este último quedé en sexta división luego de la tercera práctica. En quinta empecé a alternar con la tercera, que es la actual reserva. Y ahí es cuando empecé a cruzarme con Diego Maradona, que venía de la octava.

-¿Hiciste las inferiores con Maradona?

-Diego es cuatro años más chico que yo. En un partido a mí me llevaron a la tercera y a él también lo ascendieron directamente. Después quedé concentrado un tiempo con el plantel de primera y en junio de 1976 me tocó debutar. Jugué algunos partidos en primera y me bajaron de vuelta a tercera. Allí me encontré con Diego, que venía directamente de la séptima porque la gente lo pedía. Toda esa categoría, los que habían sido los Cebollitas, venía muy bien. Por supuesto que el que se destacaba era Maradona. Yo jugué tres partidos con él en reserva.

Aquel 20 de octubre

Cuando Rubén regresó a primera división, en el Campeonato Nacional de 1976, ocurrió un hecho que lo dejaría en la historia del fútbol argentino. “El técnico de Argentinos, Juan Carlos Montes, me eligió como titular frente a Talleres de Córdoba. Pero en vez de ponerme como número 5, que era mi puesto natural, me puso de 10 para tapar la subida de Ludueña, que andaba bárbaro en Talleres. Completó el mediocampo con Dionatto de 5 y Fren de 8. Un 4-3-3, como se jugaba entonces”, dice Giacobetti.

-¿Qué recordás de ese partido?

-El primer tiempo anduve mal y Ludueña jugó muy bien. Todo lo inverso. Esa era la primera vez que Maradona estaba en el banco y la gente ya lo estaba pidiendo. Yo sabía que en el segundo tiempo me tocaba a mí.

-¿No saliste a jugar el segundo tiempo?

-No, en el vestuario Montes dijo: “Calentá Diego, que entrás por Giacobetti”. Se necesitaba un cambio y el cambio era él.

-¿Eso te condicionó?

-No que Diego estuviera en el banco, pero sí jugar de 10, que no era mi posición natural. Cuando salí me quedé con la bronca lógica, pero jamás imaginé que iba a ser un cambio histórico. Podría haber sido cualquiera, justo me tocó a mí. Es el día de hoy que me llaman de radios de Mar del Plata o Córdoba para rememorar aquel día.

El Diego y yo

Giacobetti jugó algo más de diez partidos en primera con Maradona entre 1976 y 1978, año en que quedó libre, y guarda un buen recuerdo de aquel primer Diego. “Era un chico humilde, muy callado en el vestuario -cuenta-. Lo que nosotros veíamos en él, él lo expresaba con la pelota. En los entrenamientos demostraba cosas increíbles. Con 15 años hacía cosas muy distintas de lo normal. Físicamente, era chiquito pero muy atrevido y lo que demostraba en los entrenamientos lo hacía después en los partidos oficiales. Jamás pensamos que iba a trascender de la forma en que lo hizo”.

-¿Mantenés contacto con él?

-No nos vemos personalmente, pero por intermedio de amistades en común nos intercambiamos saludos. La última vez que lo vi fue para el Mundial 82, cuando me recibió en la concentración de la Selección.

Simplemente fútbol

Después de Argentinos Juniors, Giacobetti jugó en La Pampa para Pico Fútbol Club, equipo que no llegó a clasificar a los regionales, y después emigró a los Estados Unidos a jugar en el Rochester Lancer, ubicado al norte del estado de Nueva York, una experiencia extraña para esa época. “Era un fútbol totalmente distinto. Los equipos tenían dos o tres norteamericanos, el resto eran yugoslavos, húngaros y de otros lugares del mundo. Por ejemplo, en el Miami estaba Teófilo Cubillas. También jugaban Cruyff, Beckenbauer, Carlos Alberto y Pelé”, recuerda Giacobetti.

Una lesión lo alejó de las canchas por un tiempo, hasta que el fútbol lo llevó a Cerdeña, Italia, para jugar durante un año en un equipo de la Serie C. El final llegó a los 28 años. Después del fútbol, Giacobetti se instaló definitivamente en Villa Urquiza, en la vieja esquina en donde descubrió la pasión por el fútbol: Díaz Colodrero y Tomás Le Bretón. “Después de largar puse una inmobiliaria. De esto hace veinte años”, comenta.

-¿Siempre viviste en Villa Urquiza?

-Sí, yo nací enfrente del local. Jugábamos a la pelota en plena calle, porque por Le Bretón no pasaba ningún auto. El local donde ahora tengo la inmobiliaria a veces estaba vacío, entonces rompíamos los vidrios con la pelota. Recuerdo que pasaba el colectivo 7, que hoy es el 176, cuando Colodrero era mano y contramano. Había muy poca gente y los sábados a la tarde era espectacular para jugar a la pelota. Esto era barrio, barrio.

Comentarios Facebook
  • 51
  •  
  •  
  •  
  •  
  •