Nació en Villa Urquiza hace 30 años, en el seno de un matrimonio de actores. “Tengo muy presente a mi mamá”, dice de Alicia Zanca, fallecida en 2012. Además habla de “Las de Barranco”, que protagoniza de jueves a domingo en el Teatro 25 de Mayo, del movimiento feminista y de la relación con sus hermanos y su papá, Gustavo.

-Estrenaron “Las de Barranco” hace un mes. ¿Cómo la está recibiendo el público?
-Muy bien. La verdad que me sorprende la repercusión: gusta mucho la obra. Cuando uno estrena siempre tiene un poco de miedo, pero es bastante unánime la respuesta de la gente. Además está Luisa (Kuliok), que hace mucho no hacía una obra tan grande.

-Es una readaptación de la pieza original, ¿no?
-Claro, es una versión de Helena Tritek. La obra en realidad es más larga, pero en nuestro caso dura menos de una hora y media. De todas formas, pese a haberse acortado, se sigue contando igual. La gente que vio la original la ve reflejada completamente.

-¿Conocías el Teatro 25 de Mayo? ¿Habías actuado aquí alguna vez?
-No, pero había venido a ver algunas obras a la Sala Redonda. La verdad que me encanta que sea un teatro tan barrial y que los vecinos le tengan tanto amor. Además estamos de fiesta, por el 90º aniversario.

-“Las de Barranco” reflexiona sobre el lugar de la mujer en la sociedad. ¿Qué opinás de la expansión del movimiento feminista y su fuerte arraigo en el mundo artístico?
-Me emociona que el arte sea vocero de una revolución social tan importante. Me gusta militarla desde el escenario y también en las calles. Igual no soy radical en mis posturas, hay cosas que no me gustan. Vengo de una familia de varones (N. de la R.: Tiene tres hermanos) y veo la deconstrucción que están teniendo. Pero también me molesta que se los ligue a ciertas cosas por el hecho de ser hombres. Entiendo que para que haya una revolución hay que pasarse un poco de rosca y después llegar a un punto medio, pero hay veces que ellos la ligan de rebote y como abanderada de mi familia eso me molesta.

Tamara integra el elenco de «Las de Barranco», que se presenta de jueves a domingo a las 20:30 en el 25 de Mayo.

-¿Te ha tocado pasar por alguna situación de incomodidad laboral?
-Sí, pero me cuesta identificar si tiene que ver con el machismo o con ciertas personas nefastas, porque me ha pasado con mujeres también. Hubo hombres que se aprovecharon de su condición, pero también hay muchas mujeres con actitudes machistas que abusan de su poder.

-Con 30 años, ya tuviste experiencias en teatro, cine y televisión. ¿Era inevitable que te dedicaras a la actuación, por tu origen familiar, o fue una decisión personal?
-Mitad y mitad. Creo que fue inevitable al principio, pero hace unos cinco años me lo planteé profundamente: Che, ¿estoy haciendo esto porque no había otra cosa o porque realmente me apasiona? Entré en una crisis muy profunda y me indagué mucho, hasta que me terminó pasando lo contrario. Redoblé la apuesta y empecé a trabajar más, a escribir, a dar clases. Encontré mi lugar haciendo cosas diferentes todo el tiempo.

-Teníamos el dato de que habías vivido en Villa Urquiza. ¿Es así?
-Sí, yo nací en Villa Urquiza. No me acuerdo en qué calle, pero fue mucho antes de que el barrio fuera lo que es ahora. Igual vivimos poco porque mis papás se separaron cuando yo tenía menos de dos años. Mi papá se fue a vivir a Núñez un tiempo después y yo también me fui para allá cuando falleció mi mamá. Ahora está toda la familia allá, copamos el barrio. Voy caminando y me cruzo a un tío o a un primo.

-En julio se cumplen siete años de la muerte de tu mamá. ¿Pudiste, si es que es válido el término, reparar esa pérdida?
-Como la acompañé tanto en el proceso de su enfermedad, la pude despedir con mucho amor y sentí que no me quedaba nada más por decirle. Ahora la recuerdo y la tengo muy presente. Por ejemplo, las botas que tengo puestas son de ella y el buzo también. La tengo conmigo todo el tiempo, entonces no la extraño. O es un extrañar dulce, no angustiante. Los años que la tuve, viví todo y más.

Gustavo Garzón y sus hijos Tamara, Juan y Mariano, fruto de su relación con Alicia Zanca (Movilpress).

-Imagino que, en este proceso, también habrá ayudado la compañía de tu papá y tus hermanos.
-Sí, soy muy familiera. Se reafirmaron mucho más todos los vínculos. Siempre digo que perdí a una mamá pero gané veinte millones de amigos. Su amor sigue presente de otra manera.

-Los mellizos Juan y Mariano, dos de tus tres hermanos, tienen Síndrome de Down y también se dedican a la actuación. ¿Notás una evolución en la sociedad respecto a la integración de personas con discapacidad o todavía falta?
Es raro lo de la integración, creo que es otro el concepto. No se le puede pedir a un chico Down que se integre con personas que no hablan su mismo idioma, porque tienen otros gustos y su mundo particular. Hay una pretensión de integración que es poco terrenal, por eso me parece más acertado hablar de convivencia y desprejuicio. Hay mucho desconocimiento, pero no lo juzgo: creo que sería igual si no tuviera a los Melli.

-Con tu papá ayudan mucho a combatir los prejuicios.
-Es un sol, somos grandes amigos. El año pasado estuvimos trabajando juntos en la obra Como el culo. Hicimos gira por todo el país y vivimos juntos en Carlos Paz. Nos pudimos conocer como amigos, además de como padre e hija. Eso fortaleció mucho nuestro vínculo.

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