Terrazas y muros verdes, una solución para renaturalizar a Buenos Aires

Un 90% de la población argentina vive en ciudades. La vegetación en exteriores e interiores de edificios y las huertas comunitarias son buenas opciones para mejorar la calidad ambiental.

Por Nancy Lago *

Este año, Día Mundial del Ambiente -que se celebra todos los 5 de junio- tiene como tema central a la biodiversidad. Por ello proponemos aprovechar esta fecha para repensar el rol de la naturaleza en las ciudades.

En los últimos cien años, la población humana se trasladó de forma masiva desde el campo a la ciudad y, actualmente, más de la mitad de las personas viven en ciudades. En nuestro país, esta proporción es significativamente superior: un 90% de la población argentina es urbana.

En las ciudades se afronta el desafío de dar hogar a un gran número de personas en superficies relativamente pequeñas. Los decisores urbanos, por su parte, deben abordar problemas ambientales como el cambio climático o la contaminación atmosférica y proveer soluciones para mejorar la calidad de vida de la población.

Las ciudades, por lo general, son consideradas como islas de calor, ya que, debido a la elevada cantidad de fuentes térmicas y los materiales y modalidades de construcción, la temperatura suele ser unos 3 a 5 grados superior a sus entornos rurales. Este efecto se potencia en consonancia con uno de los efectos del cambio climático: el aumento de la frecuencia y duración de las olas de calor.

¿Y qué pasa con las lluvias? Entre otras de las consecuencias del cambio climático se encuentra el aumento de lluvias intensas en períodos más cortos, lo que ejerce una gran presión sobre las redes pluviales, con el consiguiente riesgo de inundaciones.

Soluciones Basadas en la Naturaleza
Los ecosistemas que conforman la naturaleza pueden ser aprovechados de forma sustentable considerándose los diferentes tipos de “servicios” que proveen. Estos servicios tienen que ver con el hábitat, el aprovisionamiento de alimento, materiales para la construcción o combustibles, la regulación (climática e hidrológica, entre otras) y servicios culturales, tales como el ocio o la apreciación estética. Sin embargo, la tradición urbanística ha relegado la naturaleza a su función de ser soporte de las actividades humanas y fue “acorralada” en sitios de ocio, tales como parques y plazas.

Las terrazas verdes pueden convertirse en huertas urbanas. Fuente: www.greenroofs.org.

Las Soluciones Basadas en la Naturaleza proponen, por su parte, resolver problemáticas urbanas con respuestas naturales. Renaturalizar la ciudad permite disminuir la temperatura, absorber contaminantes (entre ellos, el dióxido de carbono, principal gas de efecto invernadero), aumentar la superficie de infiltración del agua de lluvia, aumentar y conservar la flora y fauna locales. Y, más allá de los servicios de regulación mencionados, el “verde” urbano puede convertirse en sitios para el abastecimiento de alimentos, a través de huertas comunitarias o semi privadas.

La calidad de vida, en general, también se ve recompensada con estas soluciones: con un aumento de la cantidad y accesibilidad de los espacios verdes, se obtienen importantes beneficios en la salud. Por ejemplo, estar expuesto a la naturaleza contribuye a la disminución de la presión arterial y mejora el funcionamiento cognitivo. El concepto de “biofilia” nos recuerda que, dado que nuestra evolución se hizo en contacto con la naturaleza, la necesitamos para una vida sana, desde lo emocional y lo físico.

Las Soluciones Basadas en la Naturaleza están compuestas por varias respuestas: parques y reservas naturales urbanas, vegetación en exteriores e interiores de edificios (terrazas y muros verdes), jardines y huertas comunitarias o espacios verdes para gestión del agua (cunetas verdes, jardines infiltrantes o biorretención).

¿Se puede pensar en una Buenos Aires con más naturaleza?

 

* Nancy Lago es Coordinadora del Área de Educación de la Fundación Espacios Verdes.

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