Un espacio verde de Coghlan, a la deriva

Después del cierre del supermercado Carrefour de la avenida Congreso, hace ya más de dos años, la pequeña plaza que ocupaba el frente del predio quedó en total estado de abandono.

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Después del cierre del supermercado Carrefour de la avenida Congreso, hace ya más de dos años, la pequeña plaza que ocupaba el frente del predio quedó en total estado de abandono. Desde hace un tiempo circulan versiones que indican que el terreno ya fue comprado por particulares y sería ocupado por torres de departamentos.

Por el Arq. Jorge Luchetti
arquitectura@periodicoelbarrio.com.ar

Uno de los temas que más hemos abordado en esta columna a lo largo de los últimos años es todo aquello que concierne a los espacios verdes de nuestros barrios, tomando como premisa la importancia de éstos y la necesidad de su existencia en pos de mejorar la calidad de vida ciudadana. Sabemos que Buenos Aires desde hace largo tiempo viene careciendo de superficies verdes y, a pesar de las diferentes propuestas y planes que se presentaron en las últimas décadas, la ciudad sigue con una merma significativa en lo referido a parques, plazas y plazoletas.
Si comparamos a nuestra urbe con otras de la misma envergadura, se encuentra entre las de menor cantidad de metros cuadrados de espacios verdes por habitante. En el territorio porteño el Gobierno indica que hay 6 m² por habitante, mientras que los estándares internacionales que fija la Organización Mundial de la Salud (OMS) oscilan entre 15 y 20 m². Cualquier persona que habite la ciudad debe tener la posibilidad de acceder a un área verde en menos de cinco cuadras y esto está muy lejos de lo que sucede hoy en día.
El principal problema está en la distribución de los espacios, ya que la zona costera al río es la más beneficiada en cantidad de metros cuadrados de superficie verde, mientras que el centro de la metrópoli se ve inundado de cemento, con muy pocos lugares de esparcimiento. A todo esto hay que sumar los crecientes remates de predios públicos, como por ejemplo el aledaño a la estación Urquiza, perteneciente al Estado Nacional, que será destinado a emprendimientos inmobiliarios.
Como vemos, el eslogan de la “Ciudad verde” que tanto se pregona oficialmente poco tiene que ver con la realidad.

La Ciudad de Buenos Aires tiene 6 m² de espacios verdes por habitante, cuando los estándares internacionales sugieren entre 15 y 20 m².

Ejemplos a seguir
A lo largo de su historia, la ciudad fue cediendo metros de espacio público, pulmones verdes y lugares de recreación, como sucedió por ejemplo con el Parque 3 de Febrero, en los bosques de Palermo, y el Parque Sarmiento, que perdió terreno frente a la llegada de concesiones privadas.
La vida en la ciudad de Buenos Aires ha cambiado, pero no fue todo para bien. En ocasiones las calles y avenidas sólo parecen actuar como corredores de tránsito, que conectan nuestras residencias con los ámbitos de trabajo, ya que la incidencia de los espacios públicos es cada vez menor.
La reducción de superficies verdes frente al predominio del cemento, la inseguridad, la falta de higiene y también el cambio de hábitos, entre tantas otras causas, han hecho de nuestros espacios públicos lugares poco amigables para quienes quieren descansar o recrearse. En contraposición, ganó influencia el shopping como ámbito de recreación y esparcimiento. Obviamente no es lo mismo, ya que en general son espacios cerrados en donde el objetivo principal es fomentar el consumismo.
De todas formas, hay ciudadanos en varios rincones de la ciudad que luchan para poder conservar sus lugares de recreación o promueven la creación de espacios verdes ante el avance de emprendimientos inmobiliarios. Por caso, vale destacar lo sucedido con la manzana 66, en el barrio de Balvanera, comprendida por las avenidas Belgrano y Jujuy y las calles Catamarca y Moreno. En el lugar, donde funcionaba un complejo de canchas de fútbol, el Gobierno de la Ciudad proyectaba un micro estadio para eventos musicales, pero los vecinos se pusieron firmes y se negaron a esta iniciativa. Es que Balvanera es el barrio con menos espacios verdes que tiene la ciudad y este proyecto no hacía más que profundizar esta desigualdad.
A raíz de la creciente lucha vecinal, el Ejecutivo dio marcha atrás y finalmente, en abril de 2018, la manzana 66 fue inaugurada como un nuevo espacio verde. Un caso similar ocurrió en el barrio de Colegiales. Tras años de movilizaciones y peticiones vecinales, en julio de 2019 abrió al público la Plaza Clemente, ubicada entre las calles Concepción Arenal, Dorrego, Conde y Enrique Martínez, donde el Gobierno porteño originalmente proyectaba un estacionamiento subterráneo y locales comerciales en la superficie. Como en el ejemplo anterior, se trata de una zona donde tampoco abundan los espacios verdes.

La Plaza Clemente, un triunfo de los vecinos de Colegiales, fue inaugurada en julio del año pasado.

Futuro incierto en Coghlan
En la manzana comprendida por las calles Rómulo Naón, Quesada, Congreso y Estomba, en el barrio de Coghlan, existe un pequeño espacio verde que desde hace más de dos años se encuentra en total estado de abandono. Esto fue luego de que dejara de funcionar allí una sucursal de Carrefour, en agosto de 2017, que se encargaba del mantenimiento del sector.
Vecinos del barrio presentaron en 2018 un proyecto para que el Gobierno de la Ciudad adquiriera el predio y lo convirtiera en un parque público, pero hasta el momento el futuro de lugar es incierto. Sin embargo, cabe mencionar que, ni bien cerró el local, comenzaron a circular versiones que indicaban que el terreno habría sido vendido a particulares y daría paso a torres de departamentos. No podemos confirmar el rumor, aunque no sería extraño dado el fuerte crecimiento inmobiliario que experimentó el barrio en los últimos años, particularmente en la zona del corredor Donado-Holmberg conocida como DO-HO.

La pequeña plaza que ocupaba el frente del Carrefour de Av. Congreso quedó abandonada tras el cierre de la sucursal.

Lo ideal sería que toda la manzana en cuestión termine siendo un espacio verde. No es una propuesta caprichosa sino una necesidad que tiene Coghlan, ya que en porcentaje de áreas verdes es uno de los barrios de la ciudad con menor cantidad. Tomemos en cuenta que, salvo el espacio perteneciente a la estación del ferrocarril, la zona carece de plazas y parques. Sólo cuenta con algunos canteros y pequeñas plazoletas, que en algunos casos son secas.
Por otra parte, el convenio que regía con Carrefour no dio un buen resultado, ya que el espacio estaba cercado y generalmente accedía la gente que compraba en el supermercado. En este tipo de arreglos con particulares es usual que el transeúnte desconozca si puede entrar o no al predio aledaño, ya que cuesta distinguir si es público o privado, por lo que su uso de alguna manera queda restringido.

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