(Edición del Mes: 6 Año: 2013 )

A partir de este mes, El Barrio incluirá en sus ediciones un importante valor agregado. Aunque es un servicio en apariencia abstracto, será sin duda del interés de los lectores y en especial de los anunciantes. Nos referimos al ingreso del periódico como socio en el Instituto Verificador de Circulaciones (IVC), una asociación civil sin fines de lucro constituida el 19 de diciembre de 1946 por los editores de los principales diarios y revistas del país, las agencias de publicidad y empresas anunciantes. Nació con el propósito de contar con una fuente de información fidedigna que permita pautar publicidad en medios gráficos sobre datos ciertos y verificados, reemplazando de esta manera la incertidumbre que existía en la época de su creación. Tener el sello del IVC en la portada es para cualquier medio una garantía de confianza.

Como explica su gerente general Roberto Moreyra en la entrevista que se publica en las páginas 10 y 11, este periódico es el primero entre los de su tipo que se incorpora a la entidad. Si bien El Barrio publica desde hace muchos años el remito de la imprenta, mediante el cual documenta sus cifras mensuales de circulación, la decisión de sumarse al IVC significa someter la tirada a una auditoría externa. El objetivo es terminar con todas las especulaciones que rodean la salida de una publicación periodística a la calle. Porque todos los diarios y revistas, sean gratuitos o pagos, declaran una cantidad de ejemplares que a nadie le consta. Muchas veces esos números son los que deciden o no el respaldo de una empresa o comercio, que erróneamente juzgan las tarifas publicitarias sin cruzarlas con la cantidad real de copias impresas.

Más allá de la gratuidad de un medio, que evidentemente facilita su llegada a los lectores, es la tirada la que decidirá su permanencia en el tiempo, su influencia en una comunidad y, fundamentalmente, la eficacia de un aviso comercial. Aunque la mentira tiene patas cortas, muchos editores inflan las cifras de circulación para atraer clientes y en lo posible robarle una porción del mercado a la competencia. Recientemente una revista de pequeño formato debutó editorialmente en la Comuna 12 declarando quinientos ejemplares más que El Barrio, una manera desleal e inverosímil de captar clientes. Los anunciantes desprevenidos pueden erróneamente comparar precios y, a “igualdad” de servicios, optar por la opción más “económica”. Una falacia que, a la corta o a la larga, queda al descubierto ante la falta de respuesta de los lectores.

Volviendo a la relación que este periódico inicia con el IVC, se trata de una apuesta a largo plazo que busca la definitiva consolidación de este proyecto editorial llegando al mercado de las grandes empresas. Porque más allá de su origen y de sus contenidos, netamente locales, El Barrio ofrece un servicio profesional, masivo y de interés público. Son tres virtudes que cualquier anunciante desearía reunir en un mismo medio, aunque sin pagar por ellas los costos que tienen las publicaciones nacionales. Es por ello que este periódico aspira a constituirse en una alternativa interesante para el segmento de avisadores que rara vez asoman sus narices a los medios barriales.

Mientras tanto, nuestros históricos clientes pueden quedarse con la tranquilidad de que su inversión publicitaria está a buen resguardo.

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