Un mes caótico en Villa Urquiza

El paso más importante hacia la zona norte de Buenos Aires permaneció clausurado treinta días por trabajos de mantenimiento en los durmientes y mejoras en los accesos peatonales. La extensión de la obra despertó el fastidio de los automovilistas y vecinos, que se vieron afectados por la falta de caminos alternativos. Bocinazos, maniobras imprudentes e históricos embotellamientos de la avenida Monroe en las horas pico.

  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

(Edición del Mes: 11 Año: 2011 )

El paso más importante hacia la zona norte de Buenos Aires permaneció clausurado treinta días por trabajos de mantenimiento en los durmientes y mejoras en los accesos peatonales. La extensión de la obra despertó el fastidio de los automovilistas y vecinos, que se vieron afectados por la falta de caminos alternativos. Bocinazos, maniobras imprudentes e históricos embotellamientos de la avenida Monroe en las horas pico.

Después de un mes de estar cerrado por arreglos, el 1 de noviembre a las 16.55 se produjo la reapertura del cruce de Alvarez Thomas y Franklin Roosevelt. Cuando parecía que ese día nunca llegaría, por fin los trabajos encarados por la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA) llegaron a su fin y el tránsito volvió a circular libremente por la zona, que debido a otros cortes encarados por el Gobierno de la Ciudad se estaba tornando en un embudo para los vecinos.

El regalo menos pensado

El 2 de octubre Villa Urquiza cumplió 124 años. En el Complejo Cultural 25 de Mayo se realizó el acto principal, donde vecinos e instituciones intermedias celebraron esa fecha tan especial para el barrio. Para no ser menos, TBA se “prendió” en los festejos y el lunes 3 de octubre le regaló un espectacular corte del paso a nivel de Alvarez Thomas y las vías del Ferrocarril Mitre, ramal José León Suárez, para hacer reparaciones varias. De buenas a primeras, sin previo aviso, el tránsito vehicular se encontró con la novedad y el desprevenido automovilista entró en el embudo en que se transformó Monroe, en sus dos cuadras hasta Díaz Colodrero. Desplazarse por la zona se transformó en una misión imposible, mucho más en las horas pico.

El propio periódico El Barrio sufrió las consecuencias. Durante la primera semana de distribución, salir desde la oficina en Alvarez Thomas y Blanco Encalada, transitar las tres cuadras por Monroe hasta Triunvirato e iniciar el recorrido demandó algo más de 15 minutos. Con la paciencia y la resignación casi al tope, los primeros días del corte pasaron entre bocinazos, discusiones y la inefable imprudencia de los automovilistas y motoqueros, que con el afán de ganar unos metros no respetaron los semáforos y circularon por la vereda como si fuese una avenida. La frutilla al postre fueron los camiones de gran porte, que al desviarse por las angostas calles internas provocaron el terror de los transeúntes y la preocupación de los propietarios de automóviles.

Mientras tanto, los vecinos notaron que los días pasaban y que en la zona de “trabajo” sólo se destacaba la solitaria presencia de un banderillero que avisaba cuándo pasaba el tren. En Monroe y Alvarez Thomas, un puñado de agentes de tránsito intentaba la tarea de ordenar la interminable cola de autos y camiones. Eso sí, al llegar la hora pico desaparecían. Ante el desmadre que se produjo en uno de los puntos clave de Villa Urquiza, los reclamos de celeridad para terminar los trabajos no tardaron en llegar.

Las cartas de la bronca

La falta de información y agilidad en los trabajos produjo mucho fastidio entre los vecinos. A la redacción de El Barrio llegaron dos cartas de lectores que expusieron su bronca por la lentitud con la que trabajaban los operarios de TBA. La primera fue del Ing. Oscar Pruscino, integrante de la Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza, considera que no se hicieron bien las cosas porque no hubo planificación, control de la obra y del tránsito. “Esto nos embroma la vida a todos -escribió indignado-. La situación crea una alta inseguridad para los peatones y nadie dice nada. La Policía Metropolitana desapareció, no hubo cartel, ni cerco de obra y los vecinos nos vimos obligados a cruzar la vía entre los escombros y los pozos”.

Luego, Pruscino describió la situación vivida en Villa Urquiza durante todo el mes de octubre: “El tránsito se desvió por Monroe para retomar en Díaz Colodrero, el paso a nivel más cercano. En esa cuadra, Colodrero es doble mano y los automovilistas, a pesar de que está prohibido, estacionan de ambas manos, por lo que se produjo un tapón sobre Monroe que no permitió fluir el tránsito para el que quería seguir derecho”. Por último dejó su impresión sobre las responsabilidades de los funcionarios y su accionar desidioso: “Esto fue un absoluto caos. En un lugar céntrico y comercial como éste, los peatones no podían cruzar la calle. Los automovilistas, con varios ataques de nervios, se llevaron todo ‘puesto’. En tanto, no hubo una autoridad que previniera, ordenara, controlara la obra o cuidara a los peatones que cruzaban el paso a nivel en reparación. Si se hubiese programado para que sea una vergüenza y ejemplo de desidia, no hubiese salido tan perfecto”, concluyó Pruscino irónicamente.

La segunda carta correspondió a la vecina Estela Remuiñan. En el mismo tono que la de Pruscino, Estela se quejó por la manera en que se hizo el corte: “Estamos de acuerdo con que el paso a nivel necesitaba un mantenimiento, pero entiendo que faltó voluntad, coordinación y falló la forma en que se organizó la vía alternativa”. Para Remuiñan, la mala organización perjudicó la tranquilidad y la vida cotidiana en el barrio: “Durante las horas pico fue imposible caminar sin quedarse sordo por los bocinazos o sin poner en riesgo la vida de algún peatón. No se respetaron los semáforos, los camiones larguísimos doblaron por Monroe o, lo que fue peor, intentaron hacerlo por Blanco Encalada. Las ambulancias quedaron atoradas en el tumulto, los colectivos iban por cualquier calle y sólo un cartel a 200 metros del cruce anunciaba el corte. A todo esto hay que sumarle los trabajos que simultáneamente se están haciendo en otras calles, que reducen los carriles o directamente están cortadas por reparaciones del propio Gobierno de la Ciudad o empresas como AySA”

Por último, Estela pregunta: “¿Es mucho pedir señalizar con carteles varias cuadras antes para que los autos puedan abrirse a otras alternativas de cruce, que la gente de TBA trabaje de lunes a sábado para que la obra se termine lo antes posible y que lo hagan todos los operarios que bajan de la combi a las siete de la mañana?”.

El enojo de todos

Las quejas también estuvieron en la calle. Los vecinos acumularon bronca por lo que consideraron un trabajo mal organizado. Por ejemplo Paola, la encargada de la parada de diarios de Alvarez Thomas y Monroe, es otra testigo directa de las consecuencias del corte: “Nosotros estamos viviendo mal. No vemos que trabajen y no sabemos lo que están haciendo porque nunca hay nadie para preguntar. El primer día había veinte operarios, uno hacía que trabajaba y el resto miraba. Yo desde aquí les tocaba un pito y les gritaba ‘trabajen vagos’. Obviamente que el perjuicio económico para mí es grande, pero nadie se acercó para dar alguna explicación. Estamos todos afectados”, dijo resignada y muy enojada la vendedora de diarios.

Otra vecina que acercó su testimonio es Diana. Ella vive en un departamento en Alvarez Thomas, a metros de la vía, y describió un panorama similar: “Aquí hay catorce vagos y uno con la palita haciendo algo de vez en cuando. Durante una semana no vino nadie a trabajar y cuando aparecieron eran cuatro sosteniendo una escalera y un quinto cortando las ramas de un árbol”. Quien suele utilizar ese cruce es Sergio Calandra, nuestro Fiscal de las Calles. El fue uno de los últimos que utilizó el paso a nivel antes del cierre, el lunes 3 de octubre: “Yo pasé a las 12.45 y ya estaba el cartel que anunciaba los trabajos. Encima de que eran pocos, daba la sensación de que los obreros sacaban una loseta por día con una cucharita de té. Yo no sé si en otros países lo harán de otra manera, pero aquí deberían haber trabajado unos treinta operarios las 24 horas para terminar cuanto antes”.

Durante el día fue muy común observar a los vecinos conversando con el banderillero, tratando de obtener algún tipo de explicación. No faltó el exaltado que descargaba su bronca con el trabajador. En una de las recorridas que hizo El Barrio por la zona pudo dialogar con un supervisor de la Estación General Urquiza, quien pidió resguardar su identidad: “El trabajo que están haciendo es muy importante. Están cambiando los durmientes, que deben ser de la época en que se construyó la estación y es una obra que lleva su tiempo. Pero no sé si es para tanto. Lo que pasa es que cambian un tornillo y descansan tres días”. Este supervisor asegura que el material con que está hecho el durmiente es de roble colorado. “Es un material muy resistente y está en buen estado, pero el que están poniendo es usado”.

La versión oficial

Ante la andanada de críticas que se produjeron por el cierre del paso a nivel de Alvarez Thomas y las vías del tren, desde la empresa encargada de explotar la Línea Mitre explicaron escuetamente que esta intervención requería de cierta urgencia porque había riesgos de accidentes y detallaron los trabajos que se realizaron: reparación de las losetas de hormigón armado del paso vehicular y peatonal; cambio de los durmientes, rieles y fijaciones; demarcación de los pasillos, sendas peatonales y laberintos; y agregado de piedra balasto.

En cuanto a la forma en que se hizo el corte, TBA dijo que fue de acuerdo con el tipo de obra que se necesita llevar a cabo. En este caso la interrupción del tránsito fue total porque se llevó a cabo “una renovación de componentes de vía que se encontraban deteriorados y que estaban poniendo en riesgo la seguridad en el transporte”. Cuando se preguntó acerca de la responsabilidad que tuvo la empresa en el corte, la fuente -que pidió no ser identificada- dijo: “TBA es responsable del mantenimiento de toda el área operativa y tiene el poder de clausurar los cruces cuando lo entienda necesario. Del resto, desvío de tránsito y cartelería, debe encargarse el ente vial”. En cuanto al procedimiento para hacer el corte, la empresa tiene un protocolo a seguir: “Se envía una nota informando y solicitando autorización al ente vial en caso de tener una tarea programada sobre el paso y luego se cierra. En caso de emergencia, se lleva a cabo la clausura del cruce y luego se informa”.

La empresa asegura que en este caso se siguieron los pasos habituales, por eso descarta cualquier responsabilidad por el caos de tránsito. En cuanto al escaso personal que se vio trabajando, TBA reconoce que es limitado el número de operarios para estas tareas aunque aseguró que si en algún momento se vio a poca gente trabajando esa situación obedeció “seguramente a las inclemencias climáticas y a la atención de emergencias mayores en otros sectores de vía”. En cuanto al tiempo que duró la obra, desde la empresa aseguraron: “Sabemos los trastornos que estas obras siempre acarrean, pero los plazos siempre estuvieron dentro de los límites fijados. Lo que ocurre es que éste es un trabajo que lleva mucho tiempo por el tipo de obra que hay que hacer. Para abrir definitivamente el paso hay que esperar unos días que los durmientes se asienten y la única forma de que eso suceda es dejando circular solamente las formaciones ferroviarias”. Al estar los durmientes gastados, según explicaron desde TBA, cada vez que pasaba un tren las vías se hundían -al no tener un soporte sólido- y provocaban el roce de la unidad con la loseta, con el consecuente deterioro.

Sin suspicacias políticas

Otro de los actores que intervino en este conflicto fue el director del CGPC 12, Néstor Dall’Alpi. El flamante presidente electo de la Comuna 12 contó que cuando se enteró de la situación pidió efectivos a la Dirección General de Tránsito, que es la unidad que se encarga del envío de personal para evitar los embotellamientos. A su vez, Dall’Alpi dijo que si el corte se hubiese notificado con tiempo se podría haber paliado la situación caótica del tránsito coordinando las acciones de manera más eficiente: “Lo ideal hubiese sido colocar carteles diez cuadras antes, para que al automovilista no lo tome por sorpresa y de esa manera evitar el cuello de botella”. Igualmente, Dall’Alpi no cree que hayas condimentos políticos por el accionar de TBA: “Esta es una muestra de que cuando no se trabaja en forma coordinada es imposible que las cosas funcionen”.

El ente oficial que se dedica a organizar el tránsito de la Ciudad de Buenos Aires es la Dirección General de Tránsito. Este organismo depende del Ministerio de Desarrollo Urbano y su director es un viejo conocido del barrio: Carmelo Sigillito. Este funcionario participó de las reuniones que en 2010 se realizaron con los vecinos explicando la postura del Gobierno con respecto al tema de los sapitos y viaductos. Cuando intentamos indagar la participación de este organismo en este caos vial, sólo reconocieron injerencia en el tema aunque nunca brindaron una explicación acerca de cómo organizaron el desvío del tránsito.

También fue consultada la Defensora Adjunta del Pueblo, Graciela Muñiz, para conocer si habían llegado denuncias por este problema. “Nosotros no hemos recibido ninguna queja por el corte del paso a nivel de Alvarez Thomas, pero como vecina de Villa Pueyrredon siento indignación por lo ocurrido. No puede ser que el Gobierno de la Ciudad esté preparado para sacar fotomultas, pero cuando tiene que solucionar un tema tan delicado como el del tránsito no tiene la misma iniciativa”, fue su queja. Además Muñiz remarcó el fastidio que le produce el hecho de que no se informe como corresponde. “Esta situación, evidentemente, es responsabilidad conjunta de TBA y el Gobierno de la Ciudad. Ante la magnitud de semejantes trabajos, es inadmisible no informar a la población para que tome los recaudos pertinentes”. Luego explicó cómo se enteró del conflicto: “Yo estaba viajando en taxi y noté el embotellamiento. Al principio pensé que se trataba de un accidente, pero cuando advertí que era por el corte no lo podía creer”, reflexionó la funcionaria.

Pero ésta no fue la única interrupción del tránsito en Villa Urquiza. A lo largo del mes se sucedieron varios cortes de calles cuyos motivos abarcan desde la reparación del asfalto y arreglos cloacales hasta la pavimentación de calles a nuevo. El viernes 28 de octubre se produjo un hecho inusitado en la historia reciente del barrio. Al ya mencionado corte de Alvarez Thomas se sumó el de la calle Bucarelli, por repavimentación, y la reducción de calzada en Avenida de los Constituyentes, entre Olazábal y Monroe. Todos en forma simultánea. Intentar transitar por la zona céntrica de Villa Urquiza fue una verdadera proeza. Sólo para cruzar las vías del tren por el único paso habilitado, el de Constituyentes, se tardaban 43 minutos.

Lejos de detenerse los trabajos, comenzaron obras en Díaz Colodrero e Iberá y al cierre de esta edición empezaba la repavimentación de Monroe, todo al mismo tiempo que el corte de Alvarez Thomas.

Llegó el alivio

El primer día de noviembre se produjo la ansiada reapertura del paso a nivel de Alvarez Thomas. Minutos antes de las cinco de la tarde, los operarios de TBA, observados por un grupo de supervisores, daban los últimos detalles: ajustaban las barreras, pintaban de amarillo la senda peatonal, cargaban en un camión el cartel que anunciaba el corte y despejaban la calle de algunos obstáculos y basura. Mientras tanto, una última vecina insistía en discutir con los operarios por la lentitud y la calidad de los trabajos. Luego se levantaron las barreras y los coches volvieron a circular, entre la nube de polvo y el rechinar de las piedritas acumuladas.

Pasaron treinta días, mientras varias inquietudes quedaron flotando en el barrio. ¿Se trabajó en tiempo y forma? ¿Puede un paso a nivel de la importancia de Alvarez Thomas estar cerrado tanto tiempo, con el perjuicio que esto le acarrea a los vecinos y comerciantes? ¿Qué competencia tiene el Gobierno de la Ciudad en estas decisiones?

Preguntas que, según parece, a nadie le interesa responder.

Comentarios Facebook
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  
  •