Un siglo atrás, Belgrano y la Comuna 12 fueron la Venecia de Buenos Aires

Hasta al menos la década del 30, los arroyos Vega y Medrano surcaban a cielo abierto nuestros barrios. Los vecinos debían cruzar las calles por puentes peatonales e incluso navegaban sus aguas.

  • 4.6K
  •  
  •  
  •  
  •  
  •  

Debajo de nuestros pies circulan, silenciosos, numerosos arroyos. Alguna vez corrieron a cielo abierto, atravesando las calles de nuestros barrios, pero el avance de la urbanización obligó a entubarlos y cubrirlos con pavimento. Vestigios de la primitiva geografía de Buenos Aires, estos viejos afluentes cumplen aún con la valiosa misión que les otorgó la naturaleza en tiempos inmemoriales: conducir el agua de lluvia que no alcanza a escurrirse hacia cauces como el Riachuelo o el Río de la Plata.

La Capital Federal tiene 1.200 kilómetros de desagües pluviales, integrados entre otros por los arroyos Cildáñez, Ugarteche, Maldonado, Medrano y Vega. La mayoría desemboca directamente en el Río de la Plata y los dos últimos atraviesan los barrios de Villa Urquiza, Coghlan, Saavedra, Núñez y Belgrano, recolectando el excedente de agua dejado por las precipitaciones pluviales.

A comienzos de siglo el suelo captaba un 40 por ciento del agua caída, pero la construcción indiscriminada sin una debida planificación urbana y la pavimentación de la casi totalidad de las calles hizo que la absorción superficial sea ahora entre ocho y diez veces menor: en otras palabras, el caudal residual que debe absorber el sistema de cañerías pluviales es muy superior al original.

Un viejo conocido
El Medrano es el segundo arroyo entubado más importante de la ciudad luego del Maldonado. Su cuenca tiene un área total de 5.177 hectáreas, 1.713 de las cuales (el 33 por ciento) corresponden a la ciudad de Buenos Aires y 3.464 a la provincia; el límite entre ambas jurisdicciones está determinado por la Av. Gral. Paz. En Capital Federal ocupa la zona noroeste, comprendiendo los barrios de Villa Devoto, Villa Pueyrredón, Villa Urquiza, Coghlan, Saavedra y Núñez, mientras que en la provincia abarca a los partidos de Tres de Febrero, Gral. San Martín y Vicente López.

El arroyo ingresa a la ciudad por su emisario principal, en correspondencia con la Av. Ruiz Huidobro, a través de las alcantarillas ubicadas en la Av. Gral. Paz. Desde allí atraviesa el Parque Sarmiento, empalma con la Av. Ruiz Huidobro, sigue por la Av. García del Río, cruza el Parque Saavedra, conecta con la Av. Comodoro Rivadavia, pasa debajo del puente de la Av. Cantilo y echa su contenido en el Río de la Plata. Existe también un emisario secundario de entrada de caudales desde la provincia de Buenos Aires que corre mediante un conducto debajo de la calle Holmberg, desde su nacimiento en el cruce con la Av. Gral. Paz hasta el empalme con el emisario principal, en su intersección con la Av. Ruiz Huidobro.

Fotografía aérea del Parque Saavedra, de 1940, donde todavía se observa el paso del arroyo Medrano.

El arroyo atravesaba a cielo abierto, en su trayecto, el Parque Saavedra: se podía cruzar a través de puentes peatonales. Los pocos sobrevivientes de aquel tiempo recuerdan un curso “de aguas transparentes, donde los chicos nos bañábamos”. En García del Río y Pinto había un torreón con un puente levadizo, que se bajaba a las 10 de la mañana y se levantaba a las 18. Desde una isla se salía en góndolas hacia el Río de la Plata, “toda una experiencia veneciana”, según puede leerse en distintas entradas de la web.

En 1936, cuando Saavedra se asemejaba a un pueblo del interior bonaerense, un ómnibus de la línea 53 cayó al arroyo Medrano. Ocurrió en García del Río y Crámer. El accidente concitó el interés de numerosos vecinos, quienes se acercaron a las márgenes del curso de agua e incluso se treparon al techo del colectivo. Si se observa bien la foto, perteneciente al Archivo General de la Nación, además de detalles pintorescos de la vida en el barrio puede apreciarse al fondo la entrada al Parque Saavedra, conocido como “Paseo del Lago”.

En 1936 un ómnibus de la línea 53 cayó al cauce del arroyo Medrano, en Crámer y García del Río.

Años después comenzaron los trabajos de entubamiento y con ellos el proyecto de convertir la desembocadura del arroyo en el segundo puerto de la ciudad quedó en el olvido. Hoy estas aguas llevan décadas encerradas, el Paseo del Lago se perdió y las inundaciones se fueron agravando, pasando a ser un verdadero problema para Saavedra y los barrios aledaños.

El arroyo Vega
Otro arroyo que atraviesa la Comuna 12 es el Vega. Su cuenca es la única que está íntegramente situada en la Capital Federal y tiene la responsabilidad de evacuar las aguas caídas en una extensión de 250 km². Recorre las calles Donato Alvarez, La Pampa, Sucre, Echeverría, Martínez, Olazábal, Zapiola y Blanco Encalada, hasta su desembocadura en las cercanías de Ciudad Universitaria.

A comienzos del siglo pasado, Belgrano carecía de desagües. Sumado a que el Ferrocarril Central Córdoba, en el tramo que va desde Retiro a Saavedra, había levantado un alto terraplén que impedía el escurrimiento de las aguas, el barrio era una zona vulnerable a las inundaciones por falta de previsión y de un adecuado sistema de alcantarillado. En julio de 1912 se inició la construcción de muros de contención a lo largo de Blanco Encalada, desde Avenida del Tejar hasta las vías del ferrocarril, y un conducto partiendo de aquella desembocadura en el cauce del arroyo Vega a la altura de la calle Migueletes.

Foto de una antigua revista, probablemente de la década del 20, tomada en cercanías de Blanco Encalada y Cabildo.

Sobre los muros de contención de la calle Blanco Encalada se colocaron siete puentes de hierro para peatones, con un sistema pivotante que permitía su giro. Las pasarelas giratorias eran imprescindibles, ya que el paso de los peatones quedaba totalmente interrumpido hasta tiempo después de producidas las lluvias. Finalmente, el arroyo fue rectificado y entubado en el año 1936 y desde entonces permanece cubierto.

A fines de 2019 se puso en marcha el segundo emisario del arroyo Vega (el primero fue construido en la década del 40), que permite duplicar el escurrimiento del agua de lluvia hacia el Río de la Plata y minimiza los riesgos de inundaciones en barrios como Agronomía, Villa Ortúzar, Parque Chas, Colegiales y Belgrano, entre otros. La obra beneficia a 315.000 vecinos de las comunas 12, 13 y 15 y se espera que el túnel pueda soportar hasta 81 milímetros de lluvia constante en dos horas. El emisario tiene una extensión de 8,4 kilómetros y corre desde Villa Pueyrredon hasta su desembocadura en Costanera Norte, cerca del aeroparque Jorge Newbery.

Hace algunos años, un grupo de arquitectos y especialistas propuso desentubar el arroyo Medrano, dando marcha atrás a obras realizadas hace 80 años. Gustavo Cañaveral, arquitecto y fundador del “Proyecto Riachuelo”, le explicó en 2013 a El Barrio en qué consistía la iniciativa: “Un bulevar de 28 metros de ancho integrado por el propio arroyo (diez metros) y dos paseos laterales (nueve metros cada uno), que serían una especie de calles con espacios verdes”.

“Esto resolvería en gran parte el problema de las inundaciones. Se utilizarán también cuencos aliviadores, ampliando el de Tecnópolis y haciendo otro en el Parque Sarmiento (N. de la R.: Años después se construyeron los reservorios). Siempre con espacios verdes absorbentes y con la técnica para que chupen el agua como una vejiga, sin perder el parque, la limpieza, el mantenimiento y el control de todos los caños de la ciudad”, contaba entonces Cañaveral.

Hoy los arroyos son invisibles, pero están bajo nuestros pies. Cada tanto, cuando las lluvias exceden su capacidad de escurrimiento, las aguas se escapan de sus cauces escondidos y, mediante inundaciones como la de 2013, nos recuerdan su olvidada existencia. Sucede que la naturaleza siempre encuentra la manera de abrirse paso entre la civilización.

Comentarios Facebook
  • 4.6K
  •  
  •  
  •  
  •  
  •