Vecinos aislados por la falta de transporte público

Desde el año pasado dejó de circular por Villa Urquiza y Saavedra la línea 112 de colectivos y en enero la 175 se fusionó con la 169 y ya no atraviesa más varios sectores de Villa Pueyrredon.

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Por Sergio Calandra
fiscal@periodicoelbarrio.com.ar
Twitter: @scalandra
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En la actualidad se pregona fuertemente la movilidad sustentable y se pide a los vecinos que eviten el uso del automóvil por las congestiones, contaminación y accidentes que generan. Sin embargo, en los últimos años, los órganos con poder de decisión en materia de transporte público determinaron levantar, acortar y/o modificar ramales de colectivos, en vez de consolidarlos y agregar más opciones, todo sin consultar previamente a los usuarios directamente involucrados. Esto es lo que ha ocurrido con las líneas 107, 112 y 175, que dejaron de circular por Coghlan, Villa Urquiza y Villa Pueyrredon respectivamente.

Pasajeros a la deriva

Las modificaciones en los trayectos de los colectivos tienen que ver con problemas financieros o incluso la quiebra de las empresas concesionarias, porque no cumplen con el servicio requerido y pierden la concesión, o bien porque la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) considera que la prestación no es rentable ante la falta de pasajeros.

Si bien los motivos pueden ser justificables en algunos casos, medidas como éstas afectan a miles de usuarios que, por cuestiones de edad, seguridad o movilidad, cuentan únicamente con el colectivo como medio para desarrollar sus actividades diarias. Si de buenas a primeras no lo pueden usar más porque ya no existe, objetivamente se le están cercenando sus derechos. ¿Cómo se explica la suspensión de recorridos y ramales de colectivos cuando la consigna es utilizar el transporte público y las ciclovِías para no movilizar los autos?

Que el 107 vuelva a Coghlan

En la Comuna 12, el primer error con el transporte público sucedió en los barrios de Coghlan y Villa Urquiza cuando se inauguró el necesario viaducto Seeber de la Av. Monroe, en diciembre de 2011. Desde entonces, miles de vecinos de Coghlan dejaron de contar con el recorrido original del 107 desde Belgrano. Este ingresaba en Monroe por Roque Pérez hasta Rivera, doblaba por Washington hasta Manuel Ugarte, cruzaba el paso a nivel y seguía por Nahuel Huapí hasta Pacheco, para luego continuar por Cullen hasta Triunvirato, donde después de atravesar el cruce del ferrocarril giraba a la derecha en la Av. Monroe.

Actualmente el 107 continúa por Monroe hasta llegar a la Avenida de los Constituyentes, dejando a todo el barrio de Coghlan y a parte de Villa Urquiza alejado a tres cuadras de su recorrido original para poder tomar el servicio. En el sentido inverso hacia Belgrano, la empresa “Nudo” sigue realizando el trayecto habitual.

Desde que se inauguró el túnel de Monroe, en diciembre de 2011, el 107 modificó su recorrido hacia Flores y dejó a Coghlan y a parte de Villa Urquiza sin transporte público. Foto: Leo Spalasso.

Los estudiantes que concurren al Ciclo Básico Común de la UBA de la estación Drago, al Profesorado para Educación Especial y a la Escuela Morazán deben atravesar el sapito de Holmberg y Donado si tienen que ir hacia Villa Urquiza para viajar en el 107. Con la construcción de los nuevos viaductos, cambiaron su sentido de circulación las calles Pacheco, Roque Pérez y Melián y también se unificó el sentido de Manuel Ugarte desde Rómulo Naón hasta Washington.

La petición de los vecinos y los reclamos en las redes sociales desde hace años por la vuelta del 107 parece que no son escuchados ni tenidos en cuenta por la CNRT ni por el Gobierno de la Ciudad. Lo que se pide es simple: que se desdoble el servicio y que de cada cuatro unidades una acceda por Coghlan desde Melián hasta Manuel Ugarte (ésta debería recuperar el doble sentido de circulación hasta Naón), para luego seguir hasta Bauness, bordear la Plaza Echeverría hasta Triunvirato y finalmente doblar en Monroe para continuar con su recorrido habitual.

Hoy en día la línea 107 tiene parte de sus servicios con distintos tramos diferenciados. Por ejemplo algunas unidades que vienen desde Villa Devoto terminan en Roosevelt y Triunvirato y ahí vuelven a retomar hacia el citado barrio, porque no es necesario a ciertas horas que continúen vacías hasta Ciudad Universitaria.

La Siberia se sigue aislando

En octubre del año pasado la empresa “Transportes del Sur” se hizo cargo transitoriamente de la línea 112 bajo el número 119. Esto ocurrió luego de que los trabajadores del ex “Expreso Lomas” (112, 165 y 243) pasaran muchos meses sin cobrar sus sueldos, sumado a que las unidades del 112 dejaron de circular durante medio año por no tener repuestos ni presupuesto para el mínimo funcionamiento del servicio.

Los usuarios respiraron aliviados con la noticia de que otra empresa se haría cargo de la línea y se alegraron al ver los coches próximos a rodar. Pero había una letra chica en la novedad que no todos sabían: la flamante 119 ahora sólo llegaría hasta el barrio de Chacarita. Así, se sacó de un plumazo y sin consultar a nadie otra vez, todo el recorrido restante hasta el Walmart de Villa Pueyrredon, pasando por parte de Chacarita, Villa Ortúzar, Saavedra y Villa Urquiza. El sub barrio conocido como “La Siberia” quedó directamente sin servicio y es otro grueso error en detrimento de los vecinos.

Desde el año pasado dejó de circular por Villa Urquiza y Saavedra la línea 112 de colectivos, que ahora se llama 119 y llega sólo a Chacarita.

Como en el caso del 107, una posible solución sería desdoblar el servicio y que de cada cuatro unidades una continúe hasta su destino final original. Por la frecuencia espaciada nadie se va a asombrar, ya que los antiguos usuarios del 112 saben que esperarlo era un verdadero suplicio (mientras que viniera, tenían paciencia y nervios de acero). Es la opción más lógica y razonable, en vez de quitar una parte de la ruta directamente.

Para tomar de ejemplo, el desdoblamiento del servicio lo brinda hace varios años la línea 93, terminando algunas de sus unidades en Chacarita y otras en Mariano Acha y Monroe, en Villa Urquiza. Esta línea pareciera no estar financieramente bien por la antigüedad de sus unidades y porque de vez en cuando sus choferes realizan medidas de fuerza por el atraso en el cobro de sus haberes. Sin embargo, logró superar la adversidad y encontró en esta medida un paliativo para no perjudicar del todo a sus usuarios, como sí ocurrió en el caso de la nueva 119, ex 112.

Cabe recordar que Villa Urquiza (y Villa Pueyrredon por su proximidad) es uno de los barrios que mayor explosión demográfica tuvo con la llegada -desde hace ya más de una década- del subte B con sus estaciones Echeverría y Rosas/Urquiza, que trajo aparejado el desarrollo de emprendimientos inmobiliarios y la radicación de miles de personas provenientes de otros barrios de la Capital Federal y de zonas próximas del Conurbano, como San Martín, Villa Ballester, Santos Lugares y San Andrés.

A principios de este año la línea 175 se fusionó con la 169 y ya no atraviesa más varios sectores de Villa Pueyrredon.

La 175 desapareció del mapa

Las malas noticias en materia de transporte siguieron en este 2020 para los habitantes de la Comuna 12. El 16 de enero pasado la línea 175 se fusionó con la 169 y el recorrido de la primera pasó a ser el ramal “C” de la segunda con un recorte en su trayecto original, ya que dejó de pasar por algunas zonas de Villa Pueyrredon. En ninguno de ambos sentidos el ramal “C” de la ex 175 y ahora 169 atravesará los sub barrios San Martín y Grafa, como lo hacía hasta el año pasado, y tampoco circulará mas por la Av. Artigas o por la plaza Leandro Alem.

Otra vez lo mismo: ¿a quién le consultaron para tomar esta medida la empresa “Transporte Escalada SAT”, la CNRT y el Gobierno de la Ciudad? Los vecinos como siempre son los únicos perjudicados con estas decisiones impopulares que aíslan y transforman en más inseguras algunas zonas de nuestros barrios. Los lectores memoriosos recordarán la cantidad de líneas y ramales que fueron dados de baja a lo largo de estos años. ¿Qué otra ausencia nos deparará este 2020? Esperemos que ninguna, porque la planificación en las ciudades debería favorecer a sus habitantes y no a los intereses particulares de las empresas de transporte y de los organismos que se encargan de regularlas.

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